Iniciativas imaginativas contra la crisis

Una empresa del Alt Empordà ha lanzado la campaña 'Apadrina un árbol frutal'

El sistema de venta directa evita intermediarios y acerca a los compradores a la naturaleza

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FERRAN COSCULLUELA
VENTALLÓ

Pere Puigbert es un entusiasta que ha sabido encontrar una receta imaginativa para que su empresa, Fruites Núria, pueda hacer frente a la crisis por partida doble. Este payés mediático (colabora en un programa de una radio catalana) ha ideado una fórmula para incentivar las ventas y abaratar, al mismo tiempo, los costos a sus agradecidos clientes. En las últimas semanas ha tenido que contratar a tres personas para asumir el incremento de pedidos, toda una proeza en los tiempos que corren. Su éxito se basa en la campaña Apadrina un árbol frutal, una propuesta que no tiene nada de oenegé, pero que permite a los urbanitas disfrutar de una cosecha propia.

"El proyecto surgió el pasado mes de noviembre. Se trata de acercar al consumidor y al productor eliminando intermediarios. El productor tiene asegurada la venta y el consumidor obtiene un precio mucho más ventajoso, que le supone un ahorro cercano al 50%", explica este emprendedor de Ventalló (Alt Empordà), cuya empresa familiar lleva más de 30 años en el sector.

Amplia oferta

Para apadrinar un árbol es necesario ingresar 50 euros en una cuenta de la empresa. Se trata de un anticipo que se irá deduciendo a medida que se consume la fruta. Se pueden escoger entre manzanos, melocotoneros, cerezos, albaricoqueros, higueras, naranjos, perales y nogales. Puigbert calcula que en sus fincas hay unos 60.000 árboles, por lo que la diversidad del producto está garantizada.

Cuando la fruta está madura, los responsables de la empresa se lo comunican a los padrinos. Estos tienen dos opciones: ir a recoger personalmente la cosecha --lo que supone una emocionante aventura para la familia-- o pedir que sea la propia empresa quien haga la recolección, en cuyo caso hay que asumir los gastos.

No hace falta recoger de una sola vez toda la producción, sino que se puede ir dosificando en varios fines de semana. Eso sí, es necesario concertar cita para ir a buscar la cosecha. A medida que se recolecta la fruta, la empresa descuenta del depósito previo el producto consumido. Si se acaba el crédito, se vuelve a hacer una transferencia y vuelta a empezar.

A las pocas semanas de poner en marcha esta iniciativa, Puigbert comprobó que la cartera de clientes iba en aumento. Empezaron a llamarle de lugares tan distantes como Asturias, y en apenas dos meses fue capaz de captar 125 padrinos. Pero la mayoría de clientes pedían más. Además de los productos de su árbol, querían comprar cualquiera de los cerca de 300 artículos que vende.

Esta demanda obligó al director de Fruites Núria a abrir una línea de venta por internet. La filosofía es la misma, un depósito previo y unos pedidos que se van restando de la cuenta del cliente. En ese caso, el producto no es tan económico como el de la cosecha propia, pero aun así el cliente se ahorra un 25%.

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Sabedores de sus dotes comunicativas, algunos compradores le sugirieron que, junto con la lista de precios que envía cada semana, les remitiera un parte aconsejándoles sobre los mejores productos de temporada. El servicio de asesoramiento on line se puso en marcha hace pocos días y ha sido todo un éxito.

"A veces me parece que, más que clientes, lo que tengo son amigos. Incluso les servimos aunque tengan su cuenta agotada, porque, todo hay que decirlo, aquí no tenemos morosos", afirma orgulloso.