Marian Álvarez: "Un poco de comedia no me iría mal, por desengrasar"

La actriz presenta 'Lobos sucios', un 'thriller' histórico en el que encarna a una minera en tiempos de guerra. Es su regreso a la gran pantalla después de haber sido madre

La actriz Marian Álvarez. 

La actriz Marian Álvarez.  / JOSÉ LUIS ROCA

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Juan Manuel Freire
Juan Manuel Freire

Periodista

Especialista en series, cine, música y cultura pop

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La joven que descubre que está a punto de donar parte de su riñón a un novio infiel en 'Lo mejor de mí'. La mujer con trastorno límite de personalidad de 'La herida La esposa maltratada por su marido, pero incapaz de asumirlo y tomar medidas, de 'Felices 140' Marian Álvarez (Madrid, 1978) se ha especializado en el cine en personajes sufridores, a los que ella dota de credibilidad, no a base de aspavientos, sino interiorizando su drama con raro talento, delicadeza de matiz. Antes que la explosión, una implosión devastadora.

En la recién estrenada 'Lobos sucios', ópera prima de Simón Casal, Álvarez es una minera gallega de los años 40 que trabaja en una mina de volframio gestionada por los nazis y accede a formar parte del plan de sabotaje de unos espías aliados, esencialmente porque le permitirá salvar a su hija enferma. Nada de boinas, baguetes ni canciones alegremente silbadas.

Que en un pueblo de Ourense, Casaio, se pudiera llegar a dirimir el destino de la segunda guerra mundial era algo de lo que Marian no tenía ni idea. Ni ella ni el que esto firma, ni imaginamos que tampoco mucha otra gente. "Nadie tenía ni idea –explica la actriz vía telefónica–. La verdad es que es curioso y fascinante que tuviéramos a nazis aquí, en la península, extrayendo volframio para fabricar bombas".

El año pasado, la serie noruega 'La batalla del agua pesada'La batalla del agua pesada' (disponible en Netflix como 'Operación Telemark') contaba cómo los aliados intentaron frustrar los planes de Hitler de obtener una bomba atómica a través del elemento conocido como "agua pesada". 

"Me basé  "Me basé en mi abuela para la parte más terrenal y trabajadora del personaje"

La historia de 'Lobos sucios' es igual de fascinante. Y queda más cerca. ¿Desaprovechamos el potencial de la historia de España para producir ficciones adictivas? "Creo que sí. Somos reticentes a repasar nuestro pasado, en particular esa época. Y esta historia podría dar para más que una película", asegura. Para prepararse, Álvarez estudió documentación de toda clase, pero también buceó en su propio árbol genealógico: "Mi abuela era asturiana y quise tirar un poco de ahí. Me basé en ella para la parte más terrenal y trabajadora del personaje". Aunque Asturias no es Galicia, "tenemos en común los bosques y los lobos. Esa parte de la historia es la que me resultaba más familiar". El personaje de Marian es medio meiga y se lleva bien con los lobos, algo sobre lo que volveremos más adelante.

CAMBIO DE REGISTRO Y GALARDONES

Marian Álvarez no ha nacido con vocación de sufrir. Y, de hecho, asegura que en su día a día no es "para nada así". Cuando se dio a conocer, además, parecía algo más empeñada en cultivar su lado cómico. "Empecé a ser actriz profesional con '7 vidas', una sitcom de referencia. Pero no sé en qué momento la cosa dio un giro y me empezaron a caer estos papeles duros. Yo los agradezco, porque son mujeres complicadas, con aristas. Que piensen en mí para interpretarlas es algo que me halaga. No son trabajos que vaya a rechazar, aunque, la verdad, un poco de comedia no me iría mal. Por desengrasar un poco".

Su primer papel protagonista fue en una producción catalana: 'Lo mejor de mí' el drama (sin subrayados) de Raquel, la mujer que descubre que su novio (Juan Sanz) le fue infiel cuando ya ha prometido donarle parte de su riñón. Marian recuerda con gran afecto aquel rodaje a las órdenes de Roser Aguilar: "Tengo un recuerdo maravilloso. Y, si me paro a pensar, veo que fue el desencadenante de un montón de cosas buenas que me han pasado después. Fue un rodaje complicado, hecho en poco tiempo, pero el personaje era una pasada". Gracias a esta interpretación se llevó el premio a la mejor actriz en el Festival de Cine de Locarno, en el 2007. Las cabezas se giraban hacia Marian. Con toda lógica.

"Siempre he  "Siempre he  intentado separar. Solo soy una actriz de método desde que dicen 'acción' hasta que se oye 'corten'

No ha sido el único galardón importante en su carrera: siete años después, obtenía el Goya a la mejor actriz por 'La herida', una de las mejores óperas primas del cine español reciente. Álvarez resultaba cien por cien natural como Ana, una trabajadora social con trastorno límite de personalidad que da tumbos en busca de algo parecido a la entereza, a una vida normal. Me pregunto si un papel de esta intensidad deja huella. Si es difícil no llevárselo a casa. Si Marian seguía siendo un poco Ana cuando se iba a dormir. "Siempre he intentado separar –dice–. Yo necesito tomar distancia, repasar y afinar. Solo soy una actriz de método desde que dicen ‘acción’ hasta que se oye ‘corten’. Además, en ese rodaje, después del ‘corten’ todo eran risas, chistes... nos reíamos mucho. Si no, era imposible enfrentarse a lo que tenías que hacer. De todos modos, he de reconocer que puedes acabar soñando con los personajes. Y, a veces, llegar a casa con un ánimo de mierda".

ACTRIZ DE MÉTODO

Pero no, ella no es como Daniel Day-Lewis, quien se adueña de sus personajes hasta límites que riñen con la buena salud. Ella prefiere llevar una vida saludable. "No puedes estar todo el día con la intensidad a cuestas. Además, luego llega la hora de rodar una escena de llorar y ya no te quedan ni lágrimas".

Un actor puede ser capaz de distinguir entre personaje y realidad. ¿Pero el público es capaz de lo mismo? No siempre, según parece. Le pregunto a Álvarez si en la época en la que participó en la popular serie de Telecinco 'Hospital Central', en la que encarnó entre el 2007 y el 2008 a la doctora Lola Sanz, amigos, conocidos o completos extraños podían hacerle consultas médicas de cualquier clase. "A mí no me ha pasado, pero sí a otros compañeros. A lo mejor iban al médico como pacientes y alguien decía, señalándoles: ‘Mejor que me opere ese’. A mí la gente me paraba para decirme que no me podía morir, porque me mataron con un cáncer fulminante", recuerda.

SOLUCIONES CREATIVAS

Cuando un intérprete decide dejar una serie, como hizo Marian con Hospital Central ("tenía otros proyectos que no podía compaginar"), los guionistas han de ponerse creativos para resolver la ausencia. En algún caso, se ha cambiado al actor. En otros, se habla de la marcha del personaje a otra ciudad. En los casos más radicales, se envía al personaje al otro barrio: los guionistas de 'Los Serrano' mataron a Lucía (Belén Rueda) y los de Dos hombres y medio, a Charlie (Charlie Sheen), atropellado por un vagón de metro en París. Muchos quisieron ver la trágica muerte como venganza por unos comentarios negativos de Sheen sobre el creador de la serie. ¿Hubo acritud en la muerte de la doctora Lola Sanz? "No, no, de hecho me preguntaron antes si me importaba que me mataran. Lo que querían conseguir, lo consiguieron: un shock importante en el espectador. Que conste que me dio mucha pena marcharme de la serie". Curiosamente, Marian hizo dos papeles en ella: antes, en el 2004, había hecho de una tal Constanza en un solo episodio. Ni ella misma se acuerda muy bien de qué hacía. "Era como que iba con una amiga y a la amiga la ingresaban y yo era como la amante de su padre. O algo así".

"Me suelen atraer "Me suelen atraer las historias de corte intimista, de personajes realistas"

Álvarez ha tenido oportunidad de reunirse con una antigua compañera de 'Hospital Central', Patricia Vico (la pediatra Maca), en el thriller 'Cien años de perdón', la cinta cargada de acción y tensión de Daniel Calparsoro. 'Lobos sucios' coquetea con varios géneros, entre ellos el fantástico, en un desenlace que invita a pensar en una segunda parte con Marian como reina de los lobos ("¡eso estaría bien!"). Pero las historias que más gustan a la actriz no pertenecen a géneros marcados y se escriben en letra minúscula: "Me suelen atraer las historias de corte intimista, historias personales, de personajes realistas. Siempre tiendo a ellas como espectadora, también como lectora".

PADRES ACTORES

Ahora tendrá, quizá, algo menos de tiempo para consumirlas. Marian y su pareja durante los últimos 11 años, el también actor Andrés Gertrúdix, acaban de ser padres de una niña. El personaje de Marian en 'Lobos sucios' dice en un determinado momento: "Tengo una hija, y no puedo permitir que le pase nada". Te crees que esa mujer sea una madre feroz, bien preparada para su labor. Pero una cosa es interpretar a una madre, y otra bien distinta, serlo. "No tiene nada que ver, no es lo mismo (risas). Ser madre en la realidad es otro asunto". 

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Ya había sido madre en cine antes de Lobos sucios: véase 'Felices 140', en la que tiene un hijo adolescente. "Me pusieron un hijo de un montón de años… A ver, que si me ponía a calcular, era factible, tampoco es que fuera tan descabellado, pero me hizo pensar mucho en cómo pasa el tiempo".

Marian no planea tomarse una baja larga y dentro de poco empieza a rodar la nueva película de Fernando Franco, el brillante director de 'La herida'. Como en aquella, compartirá pantalla con Gertrúdix. "Somos los protagonistas", avanza. Intento sacarle algo más sobre el proyecto, pero ella no suelta prenda. "No se puede contar mucho. Va de una pareja. Y ya está". No sé por qué, con ese director y esa pareja protagonista (Gertrúdix también tiene un buen historial de personajes golpeados, alicaídos o tristes), me resisto a pensar que esto vaya a ser una versión actualizada de 'El guateque'.  

La película

Manuela (Marian Álvarez) es una minera rechazada por ser medio bruja, pero capaz de embarcarse en un robo a los nazis por tratar de curar a su hija enferma. Su hermana pequeña,  Candela (Manuela Vellés) le acompaña en esta aventura.