Mar Coll y Nora Navas diseccionan 'Tots volem el millor per a ella'

La directora catalana presenta su segunda película tras su debut de goya

Navas consigue el premio a la mejor actriz femenina en la Seminci por su papel de Geni esta cinta

Nora Navas.

Nora Navas. / Foto: Julio Carbó

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LUIS MIGUEL MARCO / Barcelona

Reunimos a la guionista y realizadora Mar Coll (Barcelona, 1981) y a la actriz Nora Navas (Barcelona, 1975) para hablar de su nuevo y arriesgado estreno cinematográfico, 'Tots volem el millor per a ella' ('Todos queremos lo mejor para ella') un pedazo de vida, real como la existencia misma, y que le ha valido a Nora Navas el premio a la mejor interpretación femenina en la Seminci de Valladolid.

Un accidente de coche ocurrido hace un año, y que no vemos, ha dejado unas secuelas en Geni, la protagonista. Es la génesis de 'Tots volem el millor per a ella'. Así que estos días otoñales la realizadora y la protagonista andan ofreciendo explicaciones. “Y también escuchando opiniones de la gente, que es una forma más de reescribir de nuevo esta historia de Geni. Aunque la película está ya ahí, ahora es cuando entra en juego el punto de vista del espectador. Y eso me interesa mucho”, dice Mar, menuda, todo ojos.

  Empecemos por el final

¿Estaba claro que el final sería este?,preguntamos. “Tenía claro desde que escribimos el guion [con su amiga Valentina Viso] que al final el personaje tenía que desaparecer de alguna manera. Que en las circunstancias en que se desarrolla la película, ella ya no tiene espacio. Que hay una pequeña muerte al menos de esa Geni que todo el mundo espera. Me interesaba, además, que el espectador no estuviera presente en ese momento en el que ella toma la decisión, porque es lo primero que hace absolutamente por sí misma y no importa si ha decidido coger un avión o salir desnuda a correr por las calles de Barcelona. Lo que importa es que por fin ha tomado una iniciativa importante por sí misma”, explica Mar, hundida en el sillón, mientras Nora Navas, que escucha atentamente, añade: “El personaje desaparece por implosión”.

Tranquilos, que lo importante aquí es el proceso que vive la tal Geni. Y tampoco destripamos nada si les contamos que, en este segundo trabajo cinematográfico después de 'Tres dies amb la família' (2009), con el que consiguió el Goya a la mejor dirección novel y el premio Gaudí a la mejor dirección, vuelve de nuevo a diseccionar el entorno familiar, alterado esta vez por el trastorno que ha sufrido la protagonista. Y a lo que asistimos es a una transformación.

Para ello, Mar ha contado con una actriz dúctil, tan maleable, tan centro de este relato, que la cámara no se aparta mucho de ella. “Siempre me han gustado las historias que tiran del hilo argumental de un personaje real y de su entorno más cercano”, se justifica la cineasta. La apuesta era dura. También para Nora Navas.

“Mi personaje, Geni, se va iluminando. La encontramos ojerosa, arrastrando su cojera, con su afasia, su dificultad al expresarse, con esas lagunas mentales que hacen, por ejemplo, que salga de casa sin dinero, con ese dolor en la rodilla. Al principio, caminar, hablar, ser... le cuesta muchos esfuerzos. Pero, mientras Geni da esos pequeños pasos, mientras conecta con su interior y se va relajando, mejora físicamente y su rostro va ganando más luz”.

¿Cómo se adapta una familia después de que uno de los suyos haya sufrido un traumatismo? ¿Cómo vuelven a encajar las piezas en una relación si ya nada es como antes? Son cuestiones que a Mar Coll le interesan. “A los 14 años me angustiaba pensar que algo así pudiera sucederle a alguien de mi familia, a mi hermano o a mis padres. Hablo de un ictus, del Alzhéimer... Tienes cerca a alguien que has perdido de alguna forma, pero que sigue ahí y que ya no se comporta igual, y es una sensación muy extraña. A raíz de un amigo que tuvo un accidente y pasó por una rehabilitación muy lenta y muy larga, comencé de nuevo a interesarme. Otra amiga también sufrió algo similar. Hablé mucho con ellos cuando escribía la película y, de hecho, hay pequeñas aportaciones suyas incorporadas al guion. También consulté con una neuróloga, y me consta que Nora hizo también su investigación [estuvo en el Institut Guttmann, donde conoció casos “tremendos”], pero claro, cada persona es única. Depende de cómo haya sido la lesión y de otros muchos factores habrá una evolución u otra. Son mundos aparte, así que eso nos dio un margen de libertad para dibujar lo que quisiéramos con este personaje.

Si cambio, ¿sigo siendo el mismo?

Si cambio, ¿sigo siendo el mismo? Esa es la cuestión que subyace sobre este drama lleno de matices y, por qué no, también de situaciones irónicas, “casi de comedia”. 'Tots volem el millor per a ella' se construye desde el punto de vista de la protagonista, pero ella también se reconstruye a través de la mirada de los demás. De ahí el título. “Está en primera persona del plural. No son ellos, somos nosotros. De alguna forma todos nos vemos reflejados en las limitaciones que tienen estos personajes. Podemos estar cargados de buenas intenciones, pero a la hora de actuar, nos equivocamos”, apunta Mar.

“Sí. Todos quieren ayudar, pero en realidad no hacen más que limitarla, atarla a una imagen anterior. Quizá alguien se moleste por esto que voy a decir –la que habla ahora es Nora Navas–, pero hay ocasiones en que a los accidentes los llamas tú, los provocas de alguna forma, quizá para llamar la atención. No sé, estás estresado por algo, bajas la guardia y sucede”.

Y entonces todos intentan echar una mano y quizá no sepan. O no puedan. “El marido de esta Geni (Dani, el actor Pau Durà) hace lo que puede para ayudarla –sigue Navas–. Pero construyendo el personaje, pensaba que esta relación, sin el accidente, igual se hubiera roto también, porque no conducía a ningún lado. ¿Por qué no han tenido hijos, si ella tiene ya 38 años? ¿Por qué nunca han viajado? Creo que esta historia tiene mucho de nuestra incapacidad para ver y entender a quien tenemos delante. Y no es un problema de comunicación, porque podemos hablar y hablar y no decir nada. ¿Cuántas veces no nos paramos a escuchar a la otra persona y no sabemos qué pasa realmente?

“Pues yo creo que el marido actúa todo el tiempo en contra de la protagonista sin querer, pero lo veo más bien como una víctima de esta situación”, apunta Mar. 

Tratar con respecto al espectador

Ya ven que esta es una historia de matices. Madura. Adulta, con unos giros en el guion en los que nada va a ser como se supone. Se lo decimos a Mar y hasta se ruboriza y da las gracias. “El tipo de cine que me gusta es el que trata con respeto al espectador, que pide que se implique. Por eso esos giros de los que habla, porque no me gusta caer en lo fácil, porque no quiero que la película lleve de la mano al espectador y le diga: ‘Esto está bien, esto está mal’. Dejo huecos para que cada uno interprete las cosas que no ve pero intuye. Estas personas no son malévolas ni bondadosas, son reales”.

¿Y fue Nora su primera elección?, preguntamos. "Hice un casting, pero enseguida vi que Geni debía ser ella". “Yo soy fan de los castings –añade Navas–. Me encantan. Quiero que el director quiera trabajar conmigo. Porque tú puedes ser muy buena actriz, pero el personaje quizá no va contigo”.

Escuchándolas, uno no puede dejar de pensar en la complicidad surgida entre ambas. Y en los paralelismos. Mar Coll no pudo tener mejor estreno con 'Tres dies amb la família'. Y Nora Navas vio premiado su papel de Florencia en 'Pa negre', de Agustí Villaronga, con la Concha de Plata en San Sebastián y el Goya a mejor actriz en 2010. “Fue un subidón –recuerda Navas–. Aquella película la vieron en todas partes, hasta en Japón. Y gustó porque creo que las historias locales, si están bien contadas, pueden tener un mensaje universal. Tú nunca sabes la repercusión que puede tener un trabajo y con 'Pa negre' fue increíble. Pero, por suerte, aquello pasó. Y aquí seguimos”.

La enseñanza de la ESCAC

¿Y notan la presión de las expectativas puestas en esta película? (Mar) “Sobre todo ahora que he empezado con esta ronda de entrevistas y la gente me lo comenta, sí” (Risas). 

(Nora) “Es que estamos en un país en el que notas que, si la gente te ha aupado una vez, en la siguiente te van a mirar con lupa”.

Ha llegado el momento de explicar que nada surge porque sí. Y que, si se fijan en los títulos de crédito de esta segunda incursión de Mar Coll en el largometraje, verán el nombre de Escándalo Films, la productora de la ESCAC, la Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya. Y muchos nombres de mujer. Ya pasó en el primer rodaje, donde la gran mayoría eran mujeres, con una media que no llegaba a los 30 y muchas de ellas salidas también de la ESCAC, donde Mar llegó en 1999 y donde ahora da clases. “A mí me gusta trabajar con la gente con la que salgo y me relaciono. Me siento cómoda y noto que todo va de la mano. Son sensibilidades compartidas y, además, técnicamente el nivel es alto”. Sí, el universo de Mar es eminentemente femenino. Y, sí, en seis años, tres alumnos de la ESCAC han ganado el Goya a la dirección novel: Juan Antonio Bayona ('El Orfanato', en 2008), Kike Maíllo ('Eva', en 2012) y Mar Coll.

Le recordamos a Mar que Bayona, que fue profesor suyo, en el discurso de agradecimiento por los Goya cosechados por 'Lo imposible' aseguraba que el cine español necesitaba “películas grandes, medianas y pequeñas, con todos los presupuestos y toda la ambición”. Ella está de acuerdo. “El cine es muy rico. Puede ser un largo plano secuencia rodado, por ejemplo, en este espacio, una propuesta quizá algo radical pero posible. O un musical con muchos fuegos artificiales, por decir algo. Una cinematografía sana es aquella que refleja lo variada que es la sociedad de la que surge, la que representa todas las voces”.

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Y le citamos una frase suya de hace un par de años: “Si la crisis es profunda, lo primero que empezará a resentirse será la cultura”. “¿Eso dije? El panorama es desolador, y no solo por una cuestión económica, también ideológica. Es la decadencia de las ideas. Cuando escuchas al ministro Montoro decir que la gente no va al cine porque las películas españolas no tienen calidad, de entrada es algo discutible, y lo segundo es que lo dice como si no fuera con él, como si no tuviera parte de responsabilidad, con el 21% del IVA”. 

No acabemos tristes, ¿no les parece? “No –zanja Nora Navas–. La gente tiene ganas de disfrutar y de pasarlo bien. Lo acabo de ver. He participado en el montaje con el que ha estrenado temporada Xavier Albertí en el TNC –se refiere a 'Taxi... al TNC', un homenaje al antiguo Paral·lel–, y él ha sido el primero en vestirse de mujer y dirigir una orquesta, demostrando todo su talento. Hasta que no tengamos gente con talento y no tanto mediocre como Wert en el Gobierno será imposible que funcione nada.

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