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Pedro Ruiz: "Tengo un exceso de soledad"

El escritor-actor airea su 'Testamento' en formato libro. No espera que le carguen el muerto a otro: "Soy responsable de todos mis errores. Yo no hago caca en 'playback"

ANA SÁNCHEZ / Barcelona

Hace cuatro meses que murió en Twitter. "Muerto el Pedro -dijeronse acabó la labia". "Saberse muerto es la manera más vigorosa de mostrarse vivo", asegura ahora el exdifunto. "Porque no le tienes miedo a nada". Pedro Ruiz ya no le tiene miedo a nada. "A lo que más miedo le tenía ya me ha pasado: la muerte de mi madre" [falleció hace 4 años. Pasó 12 y medio cuidándola]. "No he hecho otra cosa mejor en la vida", asegura. Por eso quiere que sus cenizas terminen en aguas del Garraf, como las de su madre. El escritor-poeta-actor lo suscribe en su 'Testamento' (Ediciones B). Últimos deseos con solapa. Su libro número 14, el primero que tendrá validez notarial.

Muerto el Pedro, toca hacerle la autopsia. Pedro Ruiz se tapa con una sábana blanca. Asoma la cabeza tras los pies descalzos, saca la lengua. Comienza el tiempo muerto.

¿No somos nadie?

Nadie. Somos un ratito.

¿Pedro Ruiz puede pasar a mejor vida?

No lo sé. He tenido una buena vida. No he estado enfermo jamás. Me ha pasado lo que a todo el mundo: muertes de padres, etcétera, etcétera. Pero soy un privilegiado. Si me quejara sería para fusilarme.

¿A quién le gustaría que le cargaran el muerto?

A mí mismo. Soy responsable de todos mis errores. Yo no hago caca en 'playback'. Es mía.

¿Algún puñal clavado en la espalda?

Muchos. Pero tengo una espalda que se reproduce, como los equinodermos. Al menos lo finjo.

¿Le duele?

Sí, algún recuerdo. Pero los de la espalda no. Me duelen los puñales del corazón.

¿Le han clavado muchos en el corazón?

No, pero los avatares de la vida conducen¿ Yo nunca he querido tener hijos, y comprendo que las personas con las que he compartido un rato quieran tener hijos. Ya veremos lo que ocurre. Soy ofensivamente joven.

65 años. Es la edad de la jubilación.

En mi caso es la del bautizo. Es el momento de empezar lo importante.

¿Y qué es lo importante?

Aún no lo sé. Lo estoy buscando [se ríe].

¿Proyectos?

Sobre todo me quiero matricular en destener. En la sencillez. No sé si seré capaz y si encontraré con quién. Yo creo que lo material nos aprisiona.

¿Usted tiene mucho que le aprisione?

Más que la media. Muchísimo más de lo que necesito.

¿Habrá peleas por su herencia?

No creo.

En 1985, decía que podía vivir de las rentas del banco.

Sí, hoy también.

¿Morirá rico?

Por dentro, desde luego. Infinitamente. Rockefeller morirá pobre. Solo será lo que tiene, pero no tendrá lo que es.

Pero usted morirá rico por fuera también.

Yo soy rico. Enormemente rico. Porque en la caja fuerte de mi pecho hay tesoros muy bonitos.

¿Alguna excentricidad en su testamento, aparte de un piano de cola blanco?

Hombre, lo de plantear un hipotético programa 'post mortem' ya lo es, ¿no?

'En muerto y en directo' lo quiere llamar.

Sí.

Trece 'shows' para hablar de lo que jamás ha hablado. ¿Tan grande es su caja negra?

No es grande, es densa. Tengo una vida muy poco sabida. Muy publicada, pero muy poco sabida.

Dé un anticipo.

Entrevistas con cuatro presidentes del Gobierno en charlas privadas jugosas, por ejemplo. A mí todo lo que está pasando ahora no me sorprende nada.

Así que sus confesiones salpicarán.

Pero yo no estaré [se ríe]. En todo caso, de llevarse a cabo, no sería ni faltón ni ofensivo. Eso no me lo permito ni después de muerto.

¿Cuántas personas le guardarán luto?

Espero que ninguna. Con que me guarden un poquito en el corazón es suficiente. Creo que esto es un decorado. Que pasamos por aquí un rato. Creo que la mayor parte de nuestros defectos es que nos damos demasiada importancia.

¿Usted no se da importancia?

La de la supervivencia. Porque si no me engallo un poco y no me almidono, me da mucho el viento en la cara. Más que ese ego del que tanto se me culpa (que creo que es mentira, yo tengo una gran autoestima, pero ego no), practico un exceso de defensa.

¿Y eso cómo es?

De tanto protegerte, se te queda un gesto aparentemente hosco.

¿No tiene madera de fantasma?

No. Cero. Puedo tener excesos, pero juro solemnemente que no tengo nada de cuento.

Insiste en que le han sometido al 'exilio' profesionalmente.

Diez años sin haber pisado Televisión Española no es una casualidad.

Puede que no guste.

Tanto tiempo seguido es muy difícil. En las televisiones públicas, descuelga el teléfono un político y dice: “Pepita, sí. Manolita, no”. Esto funciona así. Ignacio Corrales [director de TVE] vino a verme al teatro y estoy en conversaciones. Ya veremos si no le ponen ningún veto desde arriba.

¿Usted es de izquierdas o de derechas?

Yo soy de mí, de mi madre. Tengo tendencia más a la izquierda, pero no voto nunca.

Va a donar sus órganos.

Sí.

Dice que sus órganos vitales, "incluyendo el pene", no presentan síntomas de deterioro serio.

Hoy me he visto en el espejo y no he encontrado nada raro.

¿El órgano que tiene más desgastado?

Imagino que lo que menos bien debe de estar es el aparato digestivo, por el estrés.

Nunca ha probado el alcohol.

Nada. Y mi padre era el chófer del Marqués de Riscal.

Tampoco ha fumado.

No. Pero tampoco tomo salmón. Quiero decir que no tiene mérito. Ni sé dónde está la varilla del aceite del coche.

Ni tiene Internet.

No. Mantengo un Twitter por SMS, que mi secretaria me cuelga y luego me envía las respuestas.

¿Ningún exceso?

Ahora mismo lo que tengo es un exceso de soledad.

¿Se arrepiente?

No, no me arrepiento. La afronto, la asumo. La soledad es una pareja estable. La mitigaré. Me he vuelto muy exigente. Tengo claro lo que no me va a gustar.

A saber.

No habrá nunca a mi lado una persona caprichosa, ni que comulgue con el sistema. Creo que el amor es estar bien con alguien cuando no ocurre absolutamente nada.

¿Cuándo le ocurrió eso por última vez?

Hace un par de años en una cuestión interrupta por razones de distancia de continente. Y la última vez, aparte de este pequeño paréntesis que no sé si se reabrirá, fue el conocido caso de Inma del Moral.

¡Han pasado casi 13 años!

Claro. He estado dedicado a lo que he estado dedicado.

A su madre.

Es que cuando estás permanentemente al lado de una situación como esa, es muy complicado moverse.

Eso debe de desgastar.

Pero también llena. Tengo el corazón muy lleno de haber hecho lo que creo que tenía que hacer.

Pero sigue siendo agnóstico.

Soy un agnóstico esperanzado. Creo que venimos del azar y nos vamos a la nada. Si me equivoco, saldré ganando.

Su religión, ha dicho, es el deporte.

Mi religión es la bondad. El deporte es el modo de sudar la maldad.

Quiere que le incineren.

Sí. Da calorcito.

Es consecuente que usted acabe en un polvo.

Sí, sí. Y además sin saber con quién. Eso dirían los que me consideran un promiscuo, que se equivocan de arriba abajo. Soy todo lo contrario.

¿Cuántas mujeres llorarán por usted?

Lo ignoro. Depende del rímel que lleven [sonríe].

¿Cuántas mujeres sentirán su muerte?

Creo que lo sentirán algunas personas. Les recomiendo que lo sientan lo justo y luego que se peguen un baño en el mar.

¿Cuántas mujeres han pasado por su vida?

No tengo memoria pública de mi vida privada.

Todas más altas que usted.

Pero eso es fácil [se ríe]. Me gustan las mujeres altas porque van hablando solas y yo no las escucho [se ríe].

En los 90 decía que era "peor que Julio Iglesias".

¿En qué sentido? Cantando soy mejor.

Sentimental.

Es una persona con la que no me llevo bien. No me llevo mal, pero¿ Apareció en mi vida Vaitiare y pasaron unas cosas agradables. Y hay gente que tiene celos retroactivos.

Después de Vaitiare, ¿ha superado el récord de Julio Iglesias?

Yo tengo una vida muy solitaria. Yo paso épocas de soledad que no se cree nadie. Acabo todos los días solo en el cine. Y por no hablar de ahora, entre los 24 y los 25 años y medio, por ejemplo, pasé un año y medio sin estar con una mujer. A mí el instinto no me puede. Lo juro.

No tendrá tumba, pero ya tiene epitafio.

Sí. "Perdón. Gracias y adiós".

Asume que le quedarán muchos perdones por pedir.

En persona seguramente sí.

¿Es demasiado orgulloso como para pedirlos en vida?

No. Es que no voy a tener suficientes bicis para llegar a todos los lugares. Porque imagino que sin querer cosas que digo dañan.

¿Qué le echarán en cara en el Juicio Final?

Desde luego, la falta de puntualidad no creo.

¿Qué pecados tiene?

Puf. Gula, no. Lujuria, más bien poca.

¿Envidia?

No, envidia, no. Imagino que soy excesivo, demasiado angustioso, muy exigente. Impaciente, porque tengo muchas cosas que hacer. Y a veces, aunque sea por explosión, un punto colérico.

Le han llamado "pedante, pretencioso, vanidoso, chulo, engreído, plasta".

Tendrían razón.

¿De verdad lo cree?

Supongo que los que tiran las piedras no están libres de piedras.

¿Y usted?

Lo acepto, porque no voy a perder un minuto en desmentirlo. Los chinos dicen que para conocer a alguien hay que comerse cinco sacos de arroz con él.

¿Y qué se descubriría tomando cinco sacos de arroz con usted?

Que hay chicos mejores por ahí, supongo [se ríe].

Desmienta una leyenda urbana.

Quiero desmentir que yo sea un ligón y un salido.

¿Ya sabe cuál será su última palabra?

Si me contratan y hago esos 13 programas, la última palabra será: “Continuará”.

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