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GENTE DE SANT MARTÍ

Jofre Palau: «El Ateneu da acceso económico a la cultura»

ÓSCAR HERNÁNDEZ
BARCELONA

Jofre Palau (Barcelona, 1981) vive en y por el Clot. Allí nació y estudió. Fue al Agrupament Escolta K-2, en el Ateneu del Clot. Luego estudió formación profesional para ser electricista (trabaja de técnico de mantenimiento en un centro educativo). Al cumplir 25 accedió a la universidad y estudió Sociología. Uno de sus trabajos de carrera fue sobre el Ateneu del Clot, un plan de viabilidad que el año pasado le llevó a la presidencia de la entidad, que tiene 200 socios y ofrece decenas de talleres y actividades a los vecinos. Palau se enorgullece cuando habla del Ateneu, que pronto cumplirá 35 años. Tras pasar por tres locales, el Ateneu del Clot reside desde el 2008 en la calle de la Muntanya, en una antigua fábrica de jabón que conserva en sus entrañas un horno con chimenea, símbolo ahora de este club ciudadano.

—¿Cómo nace el Ateneu del Clot?

—Fue en 1978, por el deseo de un grupo de vecinos del barrio de crear una entidad sin ánimo de lucro para ofrecer actividades a los ciudadanos y ser un punto de encuentro para desarrollar sus inquietudes.

—Han pasado muchos años. ¿Sigue vigente el modelo del Ateneu?

—Y tanto. Ahora con la crisis se han recuperado valores que se habían perdido como el asociacionismo y el altruismo. Además, el Ateneu permite aglutinar a las personas para desarrollar proyectos y hacer actividades. Y ofrece acceso a la cultura, a los que son socios y a los que no, a precios muy económicos. Ahora la gente tiene menos dinero y aquí puede encontrar oportunidades. También como asociación conseguimos cosas que uno solo no podría hacer. Aquí demostramos que el individualismo no es muy positivo, y menos en estos tiempos que corren.

—Hizo un trabajo para la universidad con lo bueno y lo malo del Ateneu. ¿Un resumen de ese balance?

—Lo bueno del Ateneu es que ofrece muchas actividades desde talleres de joyería a restauración, sevillanas y baile de salón, tarot y yoga, y así hasta 25 talleres distintos. Además esta entidad es muy abierta y ofrece un modelo alternativo de vida. Y lo negativo que detecté es que comenzaba a haber un desánimo generalizado porque el asociacionismo había perdido fuelle, había desmotivación.

—Y desde que aplican el resultado de ese estudio ¿qué han logrado?

—Hemos aumentado el número de socios, los talleres, la afluencia y las ganas de hacer cosas. El Ateneu es un espacio de encuentro e intercambio. En este espacio además hay sinergias entre los distintos grupos, con intereses diferentes, como la fotografía o el baile, y se crean relaciones humanas, que se habían perdido.

—¿Cómo divulgan sus actividades?

—Tenemos pocos recursos porque aquí todos somos voluntarios. Pero nuestro objetivo es situar el Ateneu en el mapa. Las redes sociales nos permiten hacer difusión a bajo coste, pero también montamos paradas informativas participamos en ferias y actos para mostrar qué somos, hacemos y pretendemos.

—Pero tienen radio.

—Sí. Ràdio Ateneu del Clot es un proyecto creado por socios. Antes emitíamos por internet, pero ahora el Ayuntamiento nos deja utilizar una emisora de La Pau (89.5 FM). Ya tenemos nueve programas, de fútbol, actualidad, humor... Y estamos abiertos a más. Con la Fundació Surt integramos a jóvenes a través de la radio, que se escucha en toda la ciudad.

—¿Son una entidad indignada?

—La entidad es apolítica, aunque más bien diría apartidista. Se hace política y se dialoga, siempre desde el respeto. Se acepta cualquier pensamiento. La crisis económica y social afecta a muchos e intentamos dar respuesta y facilidades. Por ejemplo, colaboramos con una comisión contra los desahucios del barrio y les ofrecemos nuestro local para reunirse. El Ateneu no se puede quedar al margen. Nos implicamos, pero no tomamos postura.

—¿Y la independencia?

—Como entidad no hemos tocado este tema. Eso es algo que tienen que decidir los socios en conjunto, no la junta. Si ellos deciden tomar ese rumbo, ya se verá. Todo ha sido tan rápido que no nos hemos decidido.

—¿Socios inmigrantes?

—No suelen inscribirse, ni apuntarse a los talleres, aunque hemos tenido una chica marroquí interesada en el curso de sevillanas.