GENTE DE HORTA-GUINARDÓ

Amadeu Carbó: «Las fiestas populares no paran de crecer»

Amor por la cultura popular Amadeu Carbó combina su trabajo de educador social con la pasión por las fiestas tradicionales, en especial por los 'gegants'. Siempre desde el Guinardó.

Amadeu Carbó: «Las fiestas populares no paran de crecer»

JAVIER CORSO

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JORDI TRENZANO
BARCELONA

Amadeu Carbó (Barcelona, 1970) es educador social en el Taller Escola Sant Camil, que atiende a personas adultas con discapacidad intelectual. La sede es una vistosa torre modernista construida en 1910 en la calle de Ercilla, 57. «Fue el encargo de una familia que creía que los aires del Guinardó curarían a una hija enferma», explica. Pero Carbó no tan solo trabaja en favor de los discapacitados, sino que es un referente de las fiestas y tradiciones catalanas. Es uno de los responsables del programa de radioFes ta festa, que emitía Ràdio 4 y que ahora ofrece en internet. Y acaba de publicarEl llibre dels gegants a la ciutat, resultado de una investigación de más de 20 años. Además, preside la asociación cultural Joan Amades, dedicada a preservar el legado del maestro folclorista.

-¿Qué trabajo hacen en la escuela?

-Trabajamos con adultos discapacitados. Hacemos ocupación terapéutica, aspectos más laborales o de taller, y además lo que llamamos ajuste personal. Estas son actividades que son convenientes para que una persona supere las dificultades. Hay actividad física y también más cognitiva. Es muy diverso.

-Pero su reconocimiento viene por su dedicación a las fiestas populares. ¿Cómo surge el interés?

-Mi interés es casual. Estoy formado en el asociacionismo cultural del barrio, soy socio del grupo Torxa. Coincidió con una era en la que se construía un nuevo espacio de fiesta en todo el país y tuve la suerte de experimentarlo muy de cerca. Era un fenómeno de los 80 que duró hasta 1991. Nosotros lo vivimos en el barrio. Uno de los objetivos de Torxa era la promoción de las costumbres y tradiciones del país. Y tenía relación con otra asociación del barrio, Xerrac, que impulsó la pareja degegantsdel Guinardó. Además de la vertiente lúdica, empiezo a interesarme por el lado histórico y etnológico de estos temas.

-¿Cómo ve la situación de las fiestas tradicionales hoy en día?

-Seguimos en crecimiento. Son integradores potenciales. Quizás si hay ámbitos en crisis. Solo hay que salir a la calle: en determinadas actividades todo son cabellos blancos. Pero la fiesta popular está fuerte y dinámica. Debemos acostumbrarnos a integrar la multiculturalidad. No somos una isla, somos una red y tenemos aportes de diferentes culturas. En barrios y pueblos conviven culturas diferentes que interaccionan. Esto se refleja en la fiesta. La integración no es negativa si sabemos vivirla en positivo.

-¿Cómo trabajó el libro dedicado a los gegants?

-Es el resultado de un trabajo de inquietud e investigación de más de 20 años. Soygeganterde la ciudad de Barcelona y tuve inquietud por saber acerca de estas figuras, de la misma manera que he hecho investigaciones sobre los fuegos de Sant Joan, o sobre elbestiari, losdiables....

-¿Cómo empieza la tradición gegantera en Barcelona?

-Es compleja. Encontramos un documento que certifica que ya en 1424 habíagegants en Barcelona. Y por la referencia sabemos que no es ninguna novedad, pero no encontramos ninguno anterior. Están relacionados con las procesiones del Corpus, grandes fastos donde intervenían centenares de representaciones parateatrales en la calle. Y es el primer dato documental degegantsen Europa.

-¿Las nuevas generaciones tienen interés en estudiar estos temas de cultura popular?

-Sí. Hay muchos interesados y están mejor formados. La gente de entre 25 y 30 años son muchos más y utilizan las herramientas con las que han crecido y por eso son más efectivos. Trabajan muy bien con internet y se nota. Mi mensaje es totalmente positivo y esperanzado. Solo en el campo de losgegantshay páginas fantásticas.

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-¿Cuál es su rincón favorito del barrio del Guinardó?

-Mi rincón favorito está cerrado. Era la entidad donde yo crecí, los locales del grupo Torxa, cuando estaban en la parroquia de la Mare de Déu de Montserrat y que un rector ha decidido cerrar inexplicablemente. Han borrado cerca de 40 años de historia. También hay uno muy cerca de aquí que me gusta, la esquina de las escaleras de la calle de Telègraf con Varsòvia, que tiene una placita con árboles que dan sombra, que en el Guinardó cuesta encontrar.