Inter de Milán-Real Madrid (0-2)

El Madrid gana en Milán a un Inter rendido

El equipo de Zidane encamina su futuro europeo frente a un rival que no compitió

Momento de la expulsión del interista Arturo Vidal ante el Real Madrid.

Momento de la expulsión del interista Arturo Vidal ante el Real Madrid. / DPA

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Alejandro García
Alejandro García

Periodista

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No se puede poner en cuestión la fe y el compromiso del Madrid, pese a las expectativas reducidas. El equipo de Zidane, muy lejos de la brillantez, incluso de una solidez que le aporte confianza, volvió a ganar otro partido decisivo en Europa con el que deja encaminada su clasificación para octavos de final, aunque fuera ante diez, con un gol de penalti y otro en el mejor momento del rival, y todo ante un Inter de Milán que renunció al partido, que no compareció en su particular final de Champions. 

Como si fuera un gran imperio venido a menos, del que solo queda corrupción y costumbres anacrónicas, el rimbombante Inter de Milán no fue capaz ni de presentar batalla en su última oportunidad de seguir con vida en la Liga de Campeones. Ahora está a expensas de un milagro para conseguir la clasificación, tras la goleada del Monchengladbach ante el Shakhtar, y el fracaso de Conte implica un desahogo para el Madrid, segundo del grupo con un margen de tres puntos antes de las dos jornadas finales.

El Inter cedió el mando del partido a un Madrid que encontró en San Siro un ambiente confortable, casi placentero, sin presión intensa del rival, con regalos en las inmediaciones del área rival y sin incidencia de los atacantes interistas. Conte no lanzó a sus pupilos a la presión a todo el campo que ha sido constante en su éxitos, eligió esperar a un Madrid al que no inquietó. 

El plan de Zidane

Zidane repitió el once de Vila-real, de nuevo con su apuesta de doble pivote y tres jugadores por delante para suplir la baja de un Casemiro que entró desde el banquillo cuando el partido amenazaba con complicarse. Antes, el Madrid había empezado el partido con más control que profundidad, gracias a la disposición de Kroos entre los centrales para sacar el balón y a la omnipresencia de Modric.

Los jugadores del Madrid celebran el primer gol ante el Inter. / ALESSANDRO GAROFALO (REUTERS)

Aún así, el plan parecía que se quedaba corto en ataque y esa sensación la contravino una excepcionalidad de Nacho aún muy al inicio, transmutado de central a delantero para desequilibrar las marcas defensivas del Inter y provocar un penalti que transformó, con Sergio Ramos ausente, el belga Eden Hazard. 

Kroos manejó la confección de la jugada sin injerencias, Odegaard apareció con frecuencia entre Vidal y los centrales, Lucas Vázquez estrelló un tiro desde fuera del área al palo a los 12 minutos y Mendy disfrutó de un mano a mano que resolvió con un centro precipitado. Todo el Madrid, con la tendencia del partido a favor, exhibió su versión más comprometida, con pelea y actitud en cada duelo.

Expulsión de Vidal y torrija del Madrid

El equipo de Conte estaba cada vez más desquiciado y el momento culminante llegó con la expulsión de Arturo Vidal, después de la media hora, tras enloquecer en la protesta de un penalti que el árbitro no atendió. 

Con todo a favor, como ya sucediera ante el Villarreal, el Madrid amenazó con conformarse con su exigua ventaja conseguida al inicio. Terminar jugadas dejó de ser una prioridad y el equipo de Zidane se refugió en una posesión intrascendente. 

Con un doble cambio al descanso y la adaptación táctica propia de jugar con uno menos, Conte consiguió equilibrar a su equipo, empezar a torpedear los ataques blancos y, más importante, a llegar con alarmante claridad para un Madrid atorrijado. 

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La reacción de Zidane fue el retorno de Casemiro, y de un Rodrygo que convirtió en gol el primer balón que tocó. Como al inicio, el premio le llegó al Madrid antes de merecerlo y el tímido intento de remontada del Inter quedó en el olvido. 

Ficha del partido:

INTER DE MILÁN     0