30 nov 2020

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'EIGHTEAM', EN RAKUTEN TV

Zambia: de la tragedia al milagro del 18

Un documental repasa la increíble historia de la selección que, 18 años después de perder a 18 jugadores en un accidente aéreo, se coronó campeona de África tras 18 penaltis

Roger Pascual

Kalusha Bawlya, único superviviente de la selección de Zambia de 1993, ante el monumento en homenaje a sus 18 compañeros fallecidos. / RAKUTEN TV

Kalusha Bawlya, único superviviente de la selección de Zambia de 1993, ante el monumento en homenaje a sus 18 compañeros fallecidos.
Kalusha Bwalya.

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18 años después de que 18 jugadores de la selección murieran en un accidente aéreo, Zambia se coronó campeona de África en el 2012. Y lo hizo precisamente en Gabón, donde se había estrellado el avión, imponiéndose en la final a Costa de Marfil tras 18 penaltis. 'Eighteam', documental que se puede ver desde este jueves en Rakuten TV, explica el milagro zambiano. 

"Tenía que ser el destino, Dios tiene que ayudarte, no puedes hacer eso. Pasaron muchas cosas que no podría ni explicar", cuenta Kalusha Bwalya, excapitán de la selección y expresidente de la Federación de Zambia. Él fue el único superviviente de aquel equipo que había despertado el interés internacional después de machacar a Italia en los Juegos Olímpicos de Seúl (4-0). El delantero metió un 'hat-trick' y, tras ser elegido jugador africano del año, al siguiente fichó por el PSV de Romario. El club holandés no le dejó viajar para medirse a Islas Mauricio, pero acordó con el seleccionador, Godfrey Chitalu, sí estaría en el siguiente duelo para enfrentarse con Senegal en la fase de clasificación para el Mundial-94. Tras quedarse por poco fuera del Mundial de Italia cuatro años atrás, el objetivo de Zambia era clasificarse para el de EEUU. El avión militar en el que el 29 de abril de 1993 iban los compañeros de Kalusha tenía prevista una parada en Libreville (Gabón) antes de poner rumbo a Dakar. Pero no llegaron nunca al destino ya que el avión se precipitó en el mar al poco de despegar, con los 18 jugadores, el seleccionador y el presidente de la federación y 10 personas más.

La increíble historia de la selección que, 18 años después de perder a 18 jugadores en un accidente aéreo, se coronó campeona de África tras 18 penaltis. / ZML

Como el United en 1958 o el Torino en 1949

La catástrofe remitía a la del Manchester United en 1958 o la del Gran Torino (que encandenó cuatro 'scudettos' en los cuarenta) en 1949 y que posteriormente se repetiría en el 2016 en el Chapecoense. Kalusha, muy afectado en el multitudinario funeral de Estado, se planteó no volver a jugar más tras haber perdido a los que habían sido sus compañeros durante 11 años, con los que había dormido a veces en una sola habitación desde la que soñaban con estar algún día en un Mundial y ganar la Copa de África. "Cuando pierdes a la gente que está contigo en ese viaje y tienes que ajustarte de cero y empezar de nuevo se te hace una montaña". Pero se puso al frente de una selección que se tuvo que reconstruir en seis semanas y que, pese a ello, a punto estuvo de lograr su billete a EEUU. "El equipo que murió era muy fuerte, muy bueno, creo que el equipo hubiera ido lejos en el Mundial de 1994 porque teníamos la experiencia de haber ido en Seúl. La clasificación para el Mundial era muy difícil, porque solo se clasificaban dos o tres equipos africanos. Los suplentes estuvieron a solo 45 minutos de llegar a la Copa del Mundo, una muestra de todo el talento que teníamos en ese momento".

Tras retirarse como jugador, el excapitán entró en la federación para intentar terminar lo que no había logrado sobre el césped. Y el destino quiso que la gloria llegara precisamente en el lugar de la tragedia. "Antes de ir a Gabón les dije a los jugadores que no sería una Copa de África ordinaria. Lo sentí". El torneo se organizaba entre Gabón y Guinea Ecuatorial, no disputaron ningún encuentro en suelo gabonés hasta la final. Cuando por fin aterrizaron allí, Kalusha decidió que la primera cosa que harían sería que toda la expedición fuera a rendir homenaje a los caídos. El destino quiso que encontraran a alguien que trabajaba en esa playa el día de la tragedia, que les señaló el sitio exacto donde se hundió el avión. "Cuando empezamos a cantar caminando sobre la arena se hizo de repente oscuro y salió luz de la nada. Era una forma de decir ‘chavales, gracias por venir’. Y todas las flores que llevábamos que se suponía que debían flotar de repente se hundieron, como si alguien las agarrara. Para mí era importante que el antiguo equipo y el nuevo pudieran encontrarse", relata con emoción el expresidente de la Federación zambiana. "Queríamos darles gracias 'estamos aquí por vosotros, eso es lo queríais. Queríais que llegásemos a esta final. Ayudadnos, estad con nosotros en este día'. Nadie dijo nadie. Tras este día éramos un equipo completamente distinto, porque había una buena vibración, un buen espíritu. Podríamos haber jugado este partido tres horas que Costa de Marfil de Didier Drogba y Touré Yaya no hubiera marcado". Tras el descanso, recuerda como la grada se puso de su lado. "En la segunda mitad el público cambió y empezó a animarnos gritando 'Chipolopolo'. Aún recuerda el brinco que pegó cuando su equipo logró su primera corona africana después de que Stoppila Sunzu pusiera fin a aquella tanda interminable y mágica. "Fue increíble, un momento para el recuerdo".

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