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MUNDIALES DE GWANGJU

Vall: "Es muy motivante medirte a las mejores del mundo"

La nadadora del CN Sant Andreu afronta la cita coreana con el objetivo de pelear por la final en sus pruebas de braza

Luis Mendiola

Jessica Vall posa en las instalaciones del CN Sant Andreu, antes de viajar a Corea

Jessica Vall posa en las instalaciones del CN Sant Andreu, antes de viajar a Corea / DANNY CAMINAL

Jessica Vall (Barcelona, 22 de noviembre de 1988) será una de los nombres a seguir en Mundiales de Gwangju, que afronta con la máxima ambición, dispuesta a pelear por la final en las tres pruebas en las que compite (50, 100 y 200 braza). Bióloga en excedencia, la nadadora del CN Sant Andreu atendió a EL PERIÓDICO antes de viajar a Corea.

Es su cuarta presencia en un Mundial y acude como uno de los referentes del equipo, junto a Ona Carbonell y Mireia Belmonte. Creo que la experiencia juega a favor en este sentido. Ya sabemos como van las cosas y aunque sea una cita cada dos años es algo que e te ilusiona y que te hace venir los nervios en el estómago. Los noto en todas las competiciones internacionales.  Es un factor muy motivante medirte contra las mejores de todo el mundo. Y muy contenta y con ganas de conseguir los objetivos.

Cómo llega a la cita ¿Tiene buenas sensaciones? Las sensaciones a veces no son una buena referencia y has de saber separarlo del trabajo que haces.  Pero sí que la preparación para el Open tuvimos algún contratiempo, con la lesión en el pie y desde ese momento hasta ahora nos hemos centrado en superarla y seguir con el trabajo que queríamos hacer. En ese sentido, estoy contenta de como he ido progresando bien y de que hayamos podido completar la preparación que queríamos.

¿Están olvidados los problemas físicos? Voy mejor. Pero no está del todo olvidada la lesión. El problema surge porque la posición del pie en braza no es anatómica. No sabemos cuál era el factor, pero a tres o cuatro semanas del Open nos obligó a dejar de hacer pies, a dejar de hacer carrera, que es algo que complementa la preparación y también las pesas de piernas. Se ha ir mirando, aunque lo tenemos controlado.

Vall se muestra ilusionada con su participación en Gwangju / danny caminal

¿El Open se convirtió en un dolor de cabeza para usted y muchos nadadores por las exigentes mínimas? Para mí fue un 'shock' también no lograr la clasificación en el 200 en aquel momento.  Sabía cómo estaba, pero a la hora de tirarte al agua intentas olvidarlo y dar el 100%. En el 50 braza no me perjudicó la lesión porque la patada es más amplia. Sacamos también cosas positivas en el récord de España en el 100, pero en el 200 sí que patinamos un poco. Luego la Federación decidió dar una segunda oportunidad y hubo gente que la aprovechó. Eso no tiene que abrir un poco la mirada cara a las próximas competiciones. 

¿Supone una liberación haber logrado la mínima después en el Mare Nostrum y estar en las tres pruebas de braza en el Mundial? El 200 es la prueba que más me gusta, en eso sentido estoy satisfecha. Pero sí que nos hemos intentado centrar igualar el nivel en las tres. Al final todo va relacionado. Teníamos una buena marca en el 200, pero para mejorarla, teniamos que mejorar el 100 y para mejorar esto había que hacer en el 50. Son ingredientes que hemos de ir puliendo. Al final eso hace que mejores todo.

El bronce que consiguió en Kazán en los 200 braza en 2015 es su mejor resultado ¿Dónde coloca esta vez el objetivo?  No me quiero cear expectativas. Y más con una temporada tan especial como esta. Pero me ha gustado mucho hacer las tres pruebas del Mare Nostrum y la Siete Colina de Roma, porque han sido cuatro semanas intensas frente a grandes rivales y eso me han llenado de ilusión. Tengo muchas de competir en el Mundial. El objetivo es, como siempre, ir pasando fases, y si puede ser llegar a la final. Pero sí tenemos claro que una décima arriba o abajo te puede hacer entrar o no. Soy muy consciente. Y eso también me motiva. Al final de todo el objetivo es disfrutar, dar el 100% y estar al máximo.

Vall, en una imagen de archivo, del pasado Mundial de Budapest / EFE / ALBERTO ESTÉVEZ

Lilly King o Efimova parecen intocables, pero el resto está muy abierto en sus pruebas. Si yo creo que una décima te pueda dar el pase a una semifinal o una final, o quitártela. Pero eso también te hace soñar, igual puedo estar quinta, novena, segunda o primera. En ese sentido no pongo nombres a mis rivales. Cuando me tiro, todas son mis rivales, y competiré al máximo y sí, a priori, por mejores marcas mundiales, Lilli King o Efimova pueden estar un poco por encima de las demás, pero hay que competir y es una nueva oportunidad.

El examen es el Mundial de Gwangju, pero es difícil no pensar en que solo queda un año para Tokio 2020. A nadie escapa que esto es un ciclo olímpico y que al final está Tokio. Pero al final los deportistas vivimos más el día a día y es mi entrenador Jordi Jou quien tiene todo planificado en la cabeza, aunque Gwanju es una primera parada de un viaje más largo.

Después del Mundial, se ha apuntado a una nueva competición la ISL (Liga Internacional de Natación). ¿Cómo surge esta iniciativa? Es una propuesta que parte de Katinka Hosszu, que se pondrá en marcha en octubre. Junto a un empresario ruso han creado la ISL con cuatro equipos norteamericanos y cuatro europeos que se van a enfrentar entre ellos, para dar más visibilidad a la natación y profesionalizarla, y una final en Las Vegas. Es gratificante y emocionante estar por primera vez. Creo que esta idea cambiará un poco la historia de la natación y abre la puerta a una mayor profesionalización. Estar en el equipo de la mejor nadadora de todos los tiempos me hace ilusión, competir con los mejores, y el dinero es un tema paralelo...