25 may 2020

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Crisis abierta

La implosión del Madrid

El club presidido por Florentino Pérez se enfrenta a un abrupto cambio de ciclo tras la resolución precipitada de la temporada

Alejandro García

Los jugadores del Madrid se lamentan durante el partido ante el Ajax.

Los jugadores del Madrid se lamentan durante el partido ante el Ajax. / AP

Como un viejo edificio demolido con precisas explosiones en los muros de carga, el Madrid ha visto como las paredes que amenazaban con caer desde hace tiempo se han demolido todas a la vez en una semana, con cuatro derrotas que no han hecho más que certificar la tendencia suicida que había tomado el club.

Eliminado en las copas y sin opciones de título en Liga, el equipo volvió a entrenar tras la debacle para preparar el partido del fin de semana ante Valladolid, con ocho puntos de ventaja sobre la quinta plaza y con la cabeza puesta ya en la pelea con el Getafe y el Alavés por un puesto en la próxima Liga de Campeones.

Como un hombre desesperado que se quema a lo bonzo, el Madrid ha ido rociando gasolina sobre todos y cada uno de sus miembros, hasta que una chispa ha desatado el infierno. Ensimismado en el regodeo de su propio éxito, el Madrid, acumula una nómina de despropósitos que brillan con luz propia entre la mediocridad de la temporada.

EL PALCO

La peor crisis de la segunda etapa

La última vez que el Madrid estuvo fuera de la pelea por los títulos en los albores del mes de marzo, en 2006, la historia terminó con la dimisión de Florentino Pérez como presidente blanco en el final dramático del Madrid de los galácticos. Trece años después, las cuatro Ligas de Campeones le han dado un crédito a la presidencia que ha ido gastando sin mesura a fuerza de imponer el inmovilismo como política deportiva.

Sin una estructura profesionalizada de secretaría técnica, en la figura del presidente confluyen todas las críticas por la gestión deportiva y de fichajes. Se avecinan meses de vacaciones para el madridismo y de decisiones sustanciales para una directiva en entredicho, con la mochila repleta de decisiones discutibles y discutidas que han derrumbado el equipo.

La renovación paulatina del equipo que ha ganado las tres últimas Champions ha sido un fracaso rotundo, sin ningún gran fichaje y con una hornada de jóvenes talentos que, obligadamente, ha quedado diezmada con el paso de la competición.

La venta de Cristiano Ronaldo por un precio inferior a su valor de mercado, sin un plan de contingencia detrás, terminó de ensanchar la vía de agua que ya inundaba al Madrid. La respuesta del club fue el fichaje de Mariano, convertido en la única alternativa en ataque, y en la grada en el partido decisivo. Con él compartieron palco otros dos flamantes fichajes, Odriozola y Brahim Díaz.

La única incorporación titular, además de la moneda al aire que era Vinicius, fue un Courtois que vino a ocupar una de las pocas posiciones que el equipo tenía cubierta con solvencia, por un Keylor Navas al que la grada aclama, y ha terminado discutido y con fallos a sus espaldas.

La deriva la había desatado la marcha de Zidane, a partir de ahí, las erráticas decisiones de la directiva han sumido al club en una deriva constante. Desde el esperpéntico fichaje de Lopetegui hasta el recurso desesperado de Solari, pasando por un despido bochornoso y una colección de objetivos sin fichar sobre la mesa.

EL BANQUILLO

La degradación de Zidane a Solari

El Madrid ha dado oficialmente comienzo a una transición que, en realidad, ya lleva meses instalada en el vestuario, concretamente desde el día que dimitió Zidane, pero que desde los despachos se ha querido estirar al máximo.

Cada derrota del Madrid engrandece más la figura del francés, como el técnico que fue capaz de gobernar lo que ahora parece incorregible, y como un certero analista de presente y futuro. Como un animal salvaje ante la llegada de un peligro, Zidane salió huyendo cuando su olfato le avisó de que se avecinan unos problemas que ya se llevaron por delante a Lopetegui y van camino a hacer lo propio con Solari.

El sugerido liderazgo del técnico argentino para el nuevo proyecto de la próxima temporada ya no es un tema sobre la mesa, le ha sustituido si Solari es capaz de terminar dignamente, con la clasificación para la próxima Champions, una temporada calamitosa.

Ya han resurgido las listas de candidatos para el próximo proyecto, integradas por los mismos técnicos que el Madrid ya fue incapaz de fichar en verano: Desde Klopp hasta Pochettino, pasando por Allegri, con Mourinho en plena aceleración de una campaña indecorosa para postularse al banquillo blanco.

LA PLANTILLA

La fatídica gestión de grupo de Solari

El entrenador blanco fue navegando por el turbulento curso con más o menos estabilidad, pero el último pecado ha sido monumental y entre el reparto inmediato de responsabilidades, las del argentino son primeras que pueden tener efecto. La gestión de una plantilla que se dividía entre la mitad exhausta y la mitad indignada ha terminado en una semana trágica, sin frescura en el campo ni relevos motivados en el banquillo.

Por el camino se dejó a jugadores que fueron importantes en algún momento, sobre todo Ceballos, y entre los líderes desterrados sobresalen Isco y Marcelo, uno en la grada y otro en el banquillo, los dos con la misma irrelevancia.

El malagueño fue el gran señalado por Solari, apartado del equipo sin miramiento, y a la postre se atisba como el gran ganador de toda la historia, vitoreado en su última aparición sobre el césped y sin convocar en los peores momentos del equipo.

LOS GOLES

Los sucesores frustrados de Ronaldo

Sin mucho más a lo que agarrarse, como si hubiera surgido en una lluvia de ideas en un despacho de publicidad, a principio de temporada se generó la idea, reconocida por Modric antes de jugar ante el Ajax, de que la venta de Cristiano Ronaldo se podría subsanar con lo que había.

Unos meses después, ha tomado trascendencia la letra pequeña de la campaña y Bale es el gran señalado. El declive del galés en todos los aspectos le sitúa en una puerta de salida que ya estuvo a punto de tomar el pasado verano, su rendimiento ha sido nefasto y ha terminado de romper relaciones con la grada y con sus compañeros.

Junto a él, entre los que debían dar un paso adelante, Asensio ha terminado desaparecido en combate, entre lesiones y problemas de confianza que, con el rendimiento de esta temporada, han terminado de estancar una carrera que apuntaba a meteórica.

Benzema es el único que acumula registros dignos a estas alturas de temporada, sin más relevancia que la que puede tener con sus condiciones, falto de un complemento de garantías.

EL EQUIPO

La columna vertebral resquebrajada  

No han sido un sustento los pilares de un grupo que ha confirmado los síntomas de agotamiento que presentaba. La falta de solidez y contundencia de Casemiro y Kroos, la poca incidencia de Modric, el bajón de rendimiento de Carvajal o el esperpento de Ramos y las tarjetas amarillas, culminado con un espectáculo televisivo en su palco privado mientras su equipo era abochornado.

LA GRADA

La desidia del Bernabéu

Ni las lesiones, ni los dos postes, ni la polémica con el VAR… Ninguna vicisitud sufrida pudo ensombrecer el bochorno futbolístico al que fue sometida una afición resignada, noqueada por el luto ante la catastrófica vertiginosidad del Ajax. El Bernabéu respondió con abandono e inapetencia, cansado, con la necesidad de alguna motivación más allá de Vinicius, la piedra sobre la que se sustentan casi todas las esperanzas de futuro blancas. Junto al brasileño, se salvan de la quema Reguilón y el lesionado Llorente, un sustento escaso para la voracidad insaciable blanca.