02 abr 2020

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BALANCE DEL ATLETISMO

Del fulgor de Glasgow al baño de realidad de Doha

El atletismo español brilla en Europa, pero luego sufre mucho en escenarios más universales

Joan Carles Armengol

Ana Peleteiro, campeona de Europa de triple salto, atendiendo a la prensa a su llegada a Madrid, este lunes.

Ana Peleteiro, campeona de Europa de triple salto, atendiendo a la prensa a su llegada a Madrid, este lunes. / EFE / PAOLO AGUILAR

El atletismo español vivió en Glasgow uno de aquellos fines de semana especiales en el que las buenas noticias afloran en forma de medallas, 'casi medallas' y puestos de finalista (8 primeros) en un gran campeonato internacional. Los Europeos en pista cubierta en el Emirates Arena depararon un viernes muy correcto (con acumulación de clasificados para las dos jornadas posteriores), un sábado emotivo (con la plata de Óscar Husillos en los 400 metros que desquitó su descalificación del año pasado en el Mundial a cubierto de Birmingham, donde había ganado con nuevo récord de Europa) y un domingo espectacular, con cinco medallas más y tres oros contundentes que convirtieron en campeones continentales a Ana Peleteiro (23 años) en triple, Álvaro de Arriba (24) en 800 y Jorge Ureña (25) en heptatlón. Husillos (25) hizo doblete de plata con el relevo 4x400 y Jesús Gómez (que solo lleva cuatro años en serio en el atletismo), con un bronce, devolvió al podio el 1.500 español. Para completar la historia, España se fue de Escocia con tres cuartos puestos (Mariano García en  800, Eusebio Cáceres en longitud y el decepcionado Orlando Ortega en 60 vallas), acabando el certamen como el tercer mejor país en el medallero (6, por detrás de Polonia Gran Bretaña) y el cuarto mejor por finalistas (15, por detrás también de Francia).

Un gran balance, sin duda, el mejor de la última década en este tipo de atletismo invernal de bolsillo, pero que no debe llamar a engaño frente a los nuevos retos que esperan, todos de ámbito universal, con los Mundiales de Doha de septiembre-octubre y, en el 2020, los Mundiales en pista cubierta de Nanjin (China) y los Juegos Olímpicos de Tokio.

Una cuarta parte de medallas

El éxito de la nueva generación atlética española (la selección de Glasgow tenía una media de 24,8 años) y la irrupción de una serie de atletas hijos e hijas del mestizaje más provechoso y que, en palabras del presidente federativo, Raúl Chapado, componen "una generación maravillosa que respeta al rival pero no lo teme, con alma de ganadora", precisará del refrendo en estas citas de mayor calado que les espera.

Para ello se recuperarán a algunos nombres que no estuvieron en Glasgow -Bruno Hortelano, Adel Mechaal, Fernando Carro, Antonio Abadía y la 'armada' de marchadores que triunfaron en los pasados Europeos de Berlín (Álvaro Martín, Diego García, María Pérez, Julia Tákacs…)-, además de un Orlando Ortega, subcampeón olímpico en Río 2016, que debe enterrar las tentaciones de retirada mostradas en el mal momento de la derrota, este pasado domingo.

Pese a todo, hay que prepararse para un baño de realidad en Doha. Porque -¡ojo al dato!- los números dicen que en los Mundiales al aire libre posteriores a los Europeos 'indoor' (ambos campeonatos bienales coinciden desde el 2005), España ha logrado aproximadamente una cuarta parte de medallas (41 a 10) y la mitad de puestos de finalista (87 a 41). El último ejemplo, el del 2017, con la secuencia Belgrado-Londres, aún fue peor, con un 4-0 en medallas y en 14-5 en finalistas.

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