LA JORNADA DE LIGA

Un maravilloso Stuani silencia Vallecas

El Girona, con dos goles de su delantero centro, logra un triunfo de enorme valor en Vallecas

Stuani celebra su primer gol en Vallecas junto a Granell, Pere Pons y Douglas Luiz.

Stuani celebra su primer gol en Vallecas junto a Granell, Pere Pons y Douglas Luiz. / EFE / RODRIGO JIMÉNEZ

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Es el más listo. Y el más pillo. Donde no hay nada, como ocurrió en el primer gol, encuentra un yacimiento de petróleo. Diríase que hasta en el desierto sería capaz Stuani de hallar ese oro líquido. Y cuando hay una maravilla de centro, Pedro Porro salió para asistir con una majestuosa precisión, el uruguayo le pone un lazo monumental a tan generoso regalo. Ah, antes del 0-2, y en una gris segunda mitad, apretado el Girona por un desesperado Rayo, Stuani forzó la tarjeta roja de Abdoulaye Ba para terminar la última media hora jugando contra 10.

A veces, el fútbol es caprichoso. ¿O lo es casi siempre? Una lejana falta lanzada por Àlex Granell no llevaba tanto peligro como aparentaba. El disparo era bueno, pero podía ser gobernado el balón por Dimitrievski. Pero el portero del Rayo no agarró la pelota, caprichosa ella y burlona, permitiendo un segundo remate del Girona que acabó siendo córner. Y ahí llegó la condena del equipo de Michel.

Manos tiernas

De nuevo, la zurda de Àlex al servicio de un tipo que domina su oficio con una jerarquía incuestionable. Si cae algo por el área, no pregunten quien ha marcado el gol. Miren luego la celebración y sabrán que ha sido, como casi siempre, Stuani, autor de 15 tantos en la Liga, una cifra espectacular.

Pero todo arrancó en esas manos tiernas del meta del Rayo que trasladaron el pánico a todo Vallecas, un lugar de culto para el otro fútbol. El auténtico. El fútbol de barrio en medio de un barrio que ve consumirse su sueño de seguir en Primera División. Las entradas estaban agotadas, pero el estadio, al inicio, no estaba lleno. Los rayistas protestaban con la política de Tebas, el presidente de la Liga de Fútbol Profesional, de jugar un viernes por la noche. A los 10 minutos, miles de almas se reunieron en su templo.

Minuto decisivo

Se habían perdido, todo hay que decirlo, los mejores minutos de su Rayo. Presión agobiante a la salida del balón del Girona, instalados en el hogar de Gorka Iraizoz, el suplente del enfermo Bono. Llegaba la gente a las gradas y su equipo se apagaba, al tiempo que el conjunto de Eusebio comenzaba a tomarle las medidas a Vallecas. No es fácil jugar ahí. No existen espacios. Ni tan siquiera se ganan. Se conquistan.

Míchel y Eusebio se saludan antes del partido en Vallecas / EFE

Entonces, llegó el minuto decisivo. Del 16 al 17. No se marcó ningún gol, pero cambió radicalmente con una doble ocasión del Girona. Portu se vistió de Borja García para repetir el disparo a las nubes que había hecho su compañero ante la Real Sociedad. Era el primer aviso. El segundo fue aún más rotundo porque Àlex Granell soltó un maravilloso zurdazo desde fuera del área que hizo estremecerse el larguero de Dimitrievski.

Angustia vallecana

A partir de aquí, la tormenta. Douglas Luiz agarró la pelota, Pere Pons rasgaba sinuosamente el plan defensivo del Rayo, mientras Borja García y Portu, astutos ambos, hacían más grande el pequeño Vallecas. El gol llegó por pura lógica, aunque fuera en una acción a balón parado. El córner que regaló el meta del Rayo. Luego, el poste derecho se convirtió en el cómplice, como sucedió antes con el larguero, para frustrar un tiro de Pere Pons, que había tocado en un defensa rayista.

El miedo por la doble ocasión dejó paso a la angustia vallecana. Ni siquiera una buena falta de Raúl de Tomás, su estrella, animó a un público entregado y fiel a su causa. El despeje de Gorka Iraizoz alivió al Girona, que se marchó al descanso pensando, y con razón, que el 0-1 era corto. Demasiado corto. Quizá en la segunda, cuando estaba incluso con 10, sufrió demasiado hasta que Eusebio metió mano en el equipo para no verse atrapados por Vallecas.

Postal dramática

Salió Aleix García y el Girona se calmó. Pero tuvo que aparecer Pedro Porro, ese poderoso jugador extremeño por quien los ojeadores se reúnen en Montilivi, para decirle a Stuani  "ahí la tienes". El remate estuvo a la altura del centro. Entonces, la gente abandonó el estadio rayista cuchicheando temerosos de su futuro, asombrados de que el más pillo les ganara el partido. Eusebio, además, era feliz, mientras el Rayo dejaba una postal dramática con sus jugadores petrificados en el centro del campo al acabar el partido.

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Con su dibujo del 4-1-4-1, el Girona encadenaba su segundo partido consecutivo sin encajar ningún gol. 180 minutos imbatidos. Pero el héroe fue, una noche más, Stuani, quien suma 15 goles en la Liga, una cifra de delantero galáctico. De lo que es para el renacido Girona, que ha sumado siete puntos de los últimos nueve (victorias en el Bernabéu y Vallecas y empate en casa con la Real). Un botín espectacular. 

Rayo, 0; Girona, 2

Rayo Vallecano: Dimitrievski (4), Advíncula (5), A. Ba (3), Amat (4), Álex Moreno (7), Mario Suárez (4), Santi (5), Trejo (5), Embarba (6), R. de Tomas (5) y Álvaro (4). Cambios: Kakuta (4) por Trejo (m. 52), Velázquez (3) por Mario Suárez (m. 66), Di Santo (4) por Embarba (m. 78). Entrenador: Michel (4).

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