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EL DECLIVE DE UN HISTÓRICO

Old Trafford: el teatro de los sueños es ahora el teatro de los dramas

El Manchester United busca el cuarto entrenador en menos de seis años tras la 'era Ferguson' para un proyecto a largo plazo que nunca arranca

Enric Gil

Ole Gunnar Solskjaer y Sir Alex Ferguson, en el homenaje al exfutbolista, hoy nuevo entrenador del Manchester United, en el 2008.

Ole Gunnar Solskjaer y Sir Alex Ferguson, en el homenaje al exfutbolista, hoy nuevo entrenador del Manchester United, en el 2008. / AP

"Incluso si a Sir Alex Ferguson le hubieran dado el trabajo de reemplazar a Sir Alex Ferguson, habría fracasado", escribía el periodista de la BBC Simon Stone analizando la marcha de José Mourinho esta semana. En Old Trafford se han jugado 207 partidos de la Premier League desde la retirada del legendario The Scotsman al final de la temporada 2012-13 y, por cuarta vez en menos de seis años, aún buscan su relevo.

Es una situación extraordinaria, dado que el Manchester United solía ser un modelo ejemplar de longevidad. Apoyaron a Ferguson en tiempos difíciles y fueron recompensados con 27 años de estabilidad y 38 trofeos como nunca antes se había visto. Al dejar Old Trafford, parecían encontrarse en un estado saludable. Acababan de ganar la Premier cómodamente, dos temporadas después de alcanzar la tercera final de la Champions en cuatro años.

Pero resultó que los éxitos y la brillantez del entrenador enmascaraban problemas estructurales y, ante su ausencia, el club no estaba preparado para operar al más alto nivel en el siglo XXI. Durante las casi tres décadas del escocés, el fútbol y el mundo cambiaron y el club no evolucionó porque ganaba. Y solo en los últimos años se ha hecho evidente la consecuencia involuntaria de aquella época dorada. El teatro de los sueños es ahora el teatro de los dramas.

Mourinho abandona el hotel de Manchester en el que se ha hospedado tras haber sido despedido el pasado martes. / PHIL NOBLE (REUTERS)

¿Es todo culpa de Mou?

La tarea de reformar y actualizar el United postFerguson ha sido insuficiente, y los problemas arraigados dentro del club han sido más importantes de lo que parecían para frustrar los intentos sucesores de David Moyes, Louis van Gaal y José Mourinho, sin contar los parches interinos de Ryan Giggs y ahora de Ole Gunnar Solskjaer.

Los mecanismos de apoyo necesarios para cualquier entrenador de un club grande no existían cuando se designaron los sucesores del escocés, quienes han parecido estar condenados al fracaso. Tampoco con Mourinho. Al portugués se le ha echado en cara su falta de personalidad futbolística, sus críticas a los jugadores y su inadaptación a los valores del United. Pero, ¿es todo culpa suya?

Mourinho usó 14 jugadores en su último partido contra el Liverpool el pasado domingo. Dos eran de cosecha propia y los 12 restantes fueron comprados por cuatro entrenadores con filosofías diferentes. Además, entre los ausentes estaba el lesionado Alexis Sánchez, el ejemplo de un fichaje improvisado, incorporado en enero cuando no había necesidad real y rindiendo muy por debajo de lo que se esperaba de él, siendo el jugador mejor pagado de la Premier.

El director de fútbol

El United no se planteó incorporar a un director de fútbol cuando Ferguson estaba a cargo. En verdad, no tenía sentido. ¿Por qué frenar el savoir faire del entrenador más exitoso que haya existido? Solo ahora, después de tres sucesores fallidos, el club está comprendiendo que necesita incorporar esta figura y evitar derrochar dinero de forma aleatoria en jugadores que no encajan.

No hay prueba más frustrante que ver a Rooney y Fletcher enviar a sus hijos a la cantera del Manchester City

Un director técnico sirve para identificar los futbolistas que se ajustan a la filosofía general y evitar situaciones como las que hoy sufren los de Old Trafford. Una figura que tienen Manchester City y Liverpool, los favoritos al título, con proyectos coherentes que parecen lejos del United. Quizás el nombramiento de un director técnico, y no el de un entrenador es la decisión más urgente que debe tomar el club en los próximos meses.

Paul Pogba se va dl campo de entrenamiento este jueves. / oli scarff (aFp)

Lo mismo con la política de la academia de fútbol. A Mourinho se le reprochó la insuficiente promoción de jóvenes, pero nadie discutió la política de cantera. La perla de Marcus Rashford, de 21 años, no ha tenido relevo y las comparaciones con el City de Guardiola son odiosas. Cosa imposible en el United, este miércoles coincidieron en un partido de Copa la Liga cuatro canteranos cityzensPhil Foden, Brahim, Eric Garcia y Muric.

¿Fútbol o negocio?

El gran poder de decisión del United lo ostenta Ed Woodward, vicepresidente ejecutivo, un antiguo banquero de inversiones acusado a menudo de preocuparse demasiado por el brazo comercial del club y por no saber suficiente de fútbol. En mayo, Woodward arqueó las cejas cuando dijo que los resultados en el campo tenían poco impacto en las finanzas.

Gary Neville, excapitán red devil, lo ha calificado de “ingenuo” y es uno de los muchos que cuestionan sus decisiones. Como cuando extendió el contrato de Mourinho en enero, para luego, en el mercado de fichajes veraniego, negar sus peticiones de fichar un central. “¿Quién en ese club está calificado para decirle a José Mourinho que no puede incorporar un defensa?”, se preguntó Neville en octubre, y continuó: “El club está podrido hasta la médula y viene de arriba”.

Difícilmente podría haber una prueba más concluyente y frustrante para los seguidores rojos  que el de Wayne Rooney y Darren Fletcher enviando a sus hijos a la academia del Manchester City, desconfiando del club donde disfrutaron de sus mejores años como profesionales. ¿Se imaginan un nuevo Rooney debutar con la camiseta del rival ciudadano, vestido de sky blue? En Old Trafford tienen que ponerse las pilas.