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EL DERBI DE CORNELLÀ-EL PRAT

El suicidio de Rubi

El Espanyol prolonga su gafe en Cornellà ante el Barça en el primer derbi del técnico

Raúl Paniagua

Rubi, cabizbajo, en el partido de este sábado.

Rubi, cabizbajo, en el partido de este sábado. / JORDI COTRINA

Era su primer derbi en el banquillo perico después de 18 años de travesía y el resultado no pudo ser peor. Joan Francesc Ferrer ‘Rubi’ sufrió su primer batacazo serio de la temporada. Es cierto que el equipo ya llevaba tres derrotas consecutivas en la Liga y que el fiasco en Getafe ya había sido un serio aviso, pero un derbi está por encima de todo. El Espanyol no solo fue incapaz de batir al Barça, cosa que no es noticia, sino que se desangró desde el primer momento.

"Estamos pasando un momento complicado, pero no hay una crisis total. No hemos hecho todo tan mal" (Rubi)

Le gusta decir a Rubi que su idea es innegociable, pero el técnico dio este sábado un paso atrás. Su alineación ya fue una declaración de intenciones. Echando un vistazo al banquillo, con gente como GraneroSergio GarcíaBaptistao Piatti ya se intuía que el Espanyol estaría más pendiente de ahogar al Barça que de crear. No funcionó el plan. Messi se encargó de hacer saltar por los aires todo. El técnico de Vilassar, siempre metódico, topó con un genio. También traicionó a su estilo con sus retoques. Habrá noches mejores.

Los pitos a Piqué

El españolismo vivió una jornada para olvidar. En todos los sentidos. Los prolegómenos fueron los de siempre con gritos de “puta Barça” antes del comienzo y Piqué como destinatario favorito de las iras. El central del Barça, el único en el campo con guantes, se llevó la mayor pitada cuando sonó su nombre en el listado de las alineaciones. También retumbó el estadio en sus primeras intervenciones. Había ganas de recibir con contundencia al polémico jugador que el pasado año mandó callar a la afición perica tras su gol.

Piqué salta a por un balón junto a Borja Iglesias, este sábado en Cornellà / toni albir (efE)

Solo hubo 24.037 espectadores en Cornellà y más de uno se marchó a casa tras la primera mitad

"Me esperaba que salieran mejor las cosas. En ningún momento pudimos disputar el partido o aspirar a sacar algo", se resignó Rubi, consciente del bajón que supone para todos los pericos un nuevo batacazo ante el Barça. "Estamos pasando un momento complicado, pero no hay una crisis total. No hemos hecho todo tan mal", agregó el técnico, que había preparado con mimo el choque para evitar una cuarta derrota que empieza a encender las alarmas.

El desastre fue tan considerable que la afición acabó olvidándose, incluso, del marido de Shakira. Con el 0-1 de Messi el panorama ya se enfrió, pero el golazo de Dembelé acabó de propiciar el silencio. Los pitos llegaron al descanso para el equipo blanquiazul y la hecatombe se agrandó cuando se hizo oficial el número de espectadores: 24.037 espectadores, una cifra pobrísima. Más de uno renunció a ver la segunda mitad después del bochorno sufrido en el comienzo del derbi. Las sillas vacías lo dejaban claro. El dato es doloroso en un club que ha perdido 12.000 socios desde su mudanza a Cornellà con un descenso de casi 3.500 respecto a la pasada campaña.

"Olvidar cuanto antes"

El propio Rubi expresó su deseo de rebasar los 30.000 espectadores y el club preparó 35.000 banderas blanquiazules para dar colorido a un derbi que prolongó la horrible estadística en Cornellà, el templo perico inaugurado en el 2009. Diez veces ha visitado el Barça el RCDE Stadium con cuatro empates y seis victorias.

La cosa fue peor incluso que el año pasado, cuando el equipo de Quique ganó a su máximo rival en la Copa (1-0) y estuvo cerca de hacerlo en la Liga (1-1). Los pericos no vencen en casa a los culés desde hace 12 años. En Montjuïc y con Valverde en el banquillo. "Hay que olvidar este partido cuanto antes y aprender, yo el primero", concluyó Rubi.