01 abr 2020

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FINAL COPA LIBERTADORES

River saca plata de Boca

Tras el diluvio del sábado llegó el primer duelo en la cancha del Boca Juniors con un empate (2-2) que deja abierta la vuelta en el Monumental el próximo 24

Abel Gilbert

Ramón Abila celebra con sus compañeros uno de los dos goles de Boca.

Ramón Abila celebra con sus compañeros uno de los dos goles de Boca.

River Plate se trajo un punto de oro de una Bombonera hostil. El 2-2 ante Boca Juniors lo deja en inmejorable posición de cara al 24 de noviembre, cuando se dispute la segunda de las finales de la Copa Libertadores de América. El empate se lo debe especialmente a Armani. A los 88 minutos, el portero le sacó a Benedetto el gol de la garganta después de Tévez lo dejara en inmejorable posición para liquidar al favor del dueño de casa el “clásico de todos los clásicos”.

La Bombonera en plena explosión tras el gol de Benedetto / MARCO BRINDICCI (REUTERS)

Tras el diluvio y las imprevisiones de los organizadores, que convirtieron la “final del fin del mundo” en un campeonato de la desprolijidad, nadie quiso perderse este desenlace. La amenaza de lluvia se instaló en un cielo negrísimo. Sin embargo, esta vez, no escupío agua. Para muchos hinchas no fue una casualidad meteorológica. Ellos dijeron haber aportado lo suyo para evitar el temporal: hicieron cruces de sal en los parques, colocaron huevos crudos o cebollas en un rincón de sus casas o, simplemente, se encomendaron a San Isidro Labrador para que trajera sol y un poco fortuna. “Nos faltó suerte. La final está todavía abierta”, se lamentó Benedetto. 

Las desgracias, en el olvido

Argentina se ha olvidado por unas horas de sus penurias económicas. Solo un Boca-River pudo realizar semejante hechizo temporal. El encantamiento se extendió a todo el planeta, que puso un ojo en la lejana Buenos Aires para ver “la madre de todas las batallas”, como la llamó la cadena Fox.

River cavó de inmediato sus trincheras: dispuso cinco defensores y apostó al contragolpe. A los cinco y siete minutos estuvo cerca de abrir el marcador. Boca, que se había quedado sin Pavón por un problema muscular, fue el que golpeó primero. A los 33 minutos, Abila recibió solo en el margen izquierdo del área y disparó con fuerza.

Armani rechazó con su pecho. El atacante volvió a fusilarlo y esta vez el portero no pudo hacer nada. La Bombonera explotó. El aburrimiento previo es siempre el precio que se paga por un desahogo supremo. Claro que los locales tuvieron que llamarse de inmediato a silencio porque el rival centenario aprovechó un descuido defensivo. Frente a Rossi, Pratto fue letal.  El partido ganó en intensidad. Martínez puedo marcar diferencias para River pero Rossi, por tercera vez, lo impidió. Antes de que el primer tiempo se extinguiera, la cabeza siempre oportuna de Benedetto, el reemplazante de Pavón, puso las cosas 2-1.

El segundo tiempo encontró a River en la necesidad de modificar su estrategia. Un error defensivo lo favoreció. A los 18 minutos, Martínez envió un centro desde la derecha. Saltó Pratto pero fue la frente del defensor Izquierdoz la que envió el balón a su propia portería. Otra vez la Bombonera vivió un clima de velorio. A los locales les costó encontrar la llave para abrir el cerrojo. River se conformó con el resultado.

El culto al huevo

A lo largo de los 90 minutos hubo más garra que imaginación. Lo que el fútbol argentino ofrece en emociones desbordadas, color, sonoridad; todo aquello que los hinchas aportan teatralmente porque, de esa manera, se sienten coprotagonistas del espectáculo , escasea en el juego. Los partidos son sanguíneos pero cortados. En Boca predominó el sudor y culto al “huevo”. Los cojones ante todo. River fue un poco más técnico y seguramente hará valer esa virtud en la revancha. Para el paraguayo Alejandro Domínguez, la máxima autoridad de la Conmebol, esas fricciones que orillan a veces la tosquedad, pero que ponen en escena un deseo visceral de ganar, son lo que hacen atractivos estos partidos. Ese, dijo Domínguez, es el “fútbol de verdad” frente a una Champions de “play station”.

Es esa “verdad” que sobreactua las rivalidades es la que en parte ha hecho que el partido se disputara en la Bombonera solo con hinchas locales. Los visitantes tienen prohibida la entrada a un estadio desde 2013, cuando una bala de goma policial mató a uno de ellos. Pero esas medidas no han terminado con la violencia en los estadios. En los últimos cinco años fallecieron otras 48 personas. Demasiada sangre. 

Boca Juniors, 2-River Plate, 2

Boca: Rossi; Jara (Buffarini), Magallán, Izquierdoz, Olaza; Nández, Barrios, Pérez; Villa (Tévez), Wanchope, Pavón (Benedetto). Suplentes: Lampe, Goltz, Gago, Zárate, Benedetto. DT:Guillermo Barros Schelotto.

River: Armani; Montiel, Maidana, Martínez Quarta (Fernández), Pinola, Casco; Palacios, Enzo Pérez (Zucullini), Pity Martínez (Quintero); Pratto, Borré. Suplentes: Luz, Mayada, Julián Alvarez, Mora.. DT: Matías Biscay (Marcelo Gallardo está suspendido).

Arbitro: Roberto Tobar (Chile)