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ÁRBITRO ARRUINADO

Brito Arceo: "No tengo nada. Me dan bolsas de comida. Necesito ayuda"

El excolegiado confiesa en la prensa canaria que está arruinado, que debe mucho dinero y que están a punto de desahuciarlo

Brito Arceo, en 1996.

Brito Arceo, en 1996. / FRANCESC CASALS

El exárbitro tinerfeño Juan Manuel Brito Arceo ha confesado en la prensa canaria, concretamente al 'Diario de Avisos' que se encuentra en la ruina y que está a punto de ser desahuciado. El que fuera colegiado de Primera División y que se hizo famoso por una gran pifia en el Camp Nou, en 1989, llegó a ser el árbitro más joven de la máxima categoría, luego se convirtió en concejal del PP en Santa Cruz y acabó de conconcursante en 'Gran Hermano'.

En una entrevista publicada por el periodista Rafa Lutzardo, Brito Arceo apela a la "caridad humana" a los 55 años y afirma que está en la completa ruina. Este es el texto resumido de la entrevista en 'Diario de Avisos'.

-¿Cómo es su vida actual?

-Caótica y precaria. No tengo nada. Y me van a desahuciar. A través del banco, estoy pendiente de un desahucio de mi piso. Es la puntilla a mi situación. Este mes se me acaba la prestación de la RAI (Renta Activa de Inserción del Gobierno de Canarias). Debo los recibos del agua y de la comunidad. Y no he tenido más remedio que pedir ayuda a los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Santa Cruz para que me den una bolsa de comida. Aunque es muy duro, no me avergüenza tener que aceptar una bolsa de comida para poder seguir tirando. Esa es mi situación actual. Estoy tan desesperado que necesito ayuda.

-¿Quién o quiénes arruinaron su vida deportiva?

-Sin duda, el periodista José María García. En un momento determinado, llamó a unos abogados para influir en una decisión judicial en mi contra. Pero, finalmente, el fiscal no vio que la denuncia contra mí constituyera un delito o una causa penal, y fue archivada. No obstante, las malas personas lograron manchar mi honor, mi nombre y acabar con mi carrera.

-¿Por esa razón, tuvo que dejar el mundo del arbitraje?

-En aquel momento, Victoriano Sánchez Arminio me dijo que no era un tema personal y que no dudaba de mi honradez como persona y árbitro, pero así es el fútbol y sus muchos intereses que le rodean. Incluso, me confesó que si por él hubiera sido, yo seguiría como árbitro profesional.

-¿Se ha llevado, por tanto, muchos desencantos en la vida?

-Sinceramente, muchísimos. Mi vida cambió después de que me obligaran a abandonar el fútbol como árbitro internacional que fui durante casi diez años. Me han hecho una brutal campaña de difamación llena de mentiras. Fueron a cazarme como quien quiere capturar a un oso para su trofeo personal. Una propaganda de injurias que han logrado llevarme a la ruina y cerrarme todas las puertas. No es justo.

-¿Debe mucho dinero?

-Desgraciadamente, sí. El día que quedé finalista en 'Gran Hermano', el dinero que gané se lo entregué a la Caja Rural. Yo me quedé solamente con unos 12.000 euros. Juro por mi familia que si yo tuviera ahora dinero pagaría todo lo que debo.

-¿Sus negocios fueron producto de una mala gestión o de una sociedad equivocada?

-Las dos cosas. Es verdad que las personas que llevaban las empresas tenían buena voluntad, pero quizá no tenían la experiencia para un proyecto empresarial de tan alto nivel. No obstante, todos los problemas y las deudas me vinieron a mí, ya que yo era el administrador único.

-¿Qué ha pasado en su vida?

-Bueno, quizás es mas fácil echar la culpa a los demás. Quizá gran parte de la culpa la tengo yo, porque en la vida uno mismo toma a veces decisiones que a la larga te pueden perjudicar y uno no lo piensa. Pero debo decir que en ninguna circunstancia se deba a que yo sea una mala persona, sino muchas veces al exceso de confianza que yo pongo en los demás.

-¿Cómo vivió aquel partido Barcelona-Sevilla, donde usted concedió un polémico penalti a favor del equipo andaluz?

-Aquello fue un error humano, que tuvo una gran repercusión. Ese penalti fue fuera del área y lo reconocí en su momento. Las partes negativas también tienen sus cosas positivas, ya que sirvió para que más gente del mundo del fútbol me conocieran. En aquella época lo pasé muy mal. Tengo la conciencia tranquila, porque aquella vez lo consulté con mi asistente en dos ocasiones y me corroboró que era penalti. Yo asumí toda la responsabilidad. Jamás nombré a mi asistente en mis comentarios. Me equivoqué en primera persona. Si en ese momento hubiera existido el VAR, yo hubiera sido uno de los mejores árbitros del mundo.

¿Cómo lleva su situación actual?

-Sinceramente, he llegado a pensar en el suicidio, pues me pregunto muchas veces qué han hecho con mi vida. Y no estoy loco. Hay que vivir los momentos tan difíciles que estoy viviendo. Sobre todo, nunca entenderé a esas personas que ponen empeño en destruirte con mentiras. Para lo que yo he dado y como me he comportado con las personas, creo que se me ha pagado muy mal.

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