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Más pitos que 'estelades' en la final de Copa

Las aficiones del Barcelona y del Alavés silban el himno español antes del recital de MessI

ANTONIO MERINO / MADRID

Estelades, en la grada del Vicente Calderón.

Estelades, en la grada del Vicente Calderón. / JORDI COTRINA

Apenas sí hubo ‘estelades’ en el Calderón, donde una vez más los pitos al himno español alcanzaron altos niveles de decibelios en el primer acto de Ángel María Villar después de ser reelegido presidente de la federación. La decimocuarta final de Copa en el feudo del Atlético supuso el cierre a los partidos oficiales en el feudo rojiblanco. Con el Rey Felipe VI presidiendo el encuentro, las aficiones de Barcelona y Alavés dibujaron un ambiente de gran colorido que se inició con el desfile de unas camisetas gigantes de ambos equipos llevadas por chavales.

No se sabe si la prohibición de dejar pasar al campo las ‘estelades’ encrespó aún más el ánimo de los seguidores azulgranas. Se había anunciado que no habría veto a la bandera independentista, tal como sucedió el pasado año por parte de la Delegación de Gobierno de Madrid. Una orden que posteriormente levantó un juez y que propició que el Calderón se llenara de ‘estelades’. En esta ocasión no estaban permitidas, pero tampoco prohibidas, por lo que decidiría el criterio de los controladores de acceso. 

LA BANDERA DE CATALUNYA

Estos empleados instaron a los aficionados a dejarlas en una habitación para recogerlas después del partido. Pese a ellos se vieron varias en el campo, donde prevaleció la bandera de Catalunya y donde se vieron algunos huecos en la grada. Se oyeron algunos gritos de "independencia" en medio de la intensa pitada al himno español por parte de ambos fondos, aunque no llegó a los niveles de anteriores ediciones.

ANSIA DE GLORIA

En la puramente deportivo, la afición del Alavés, situada en el fondo norte, arrancó en la grada con el mismo ansia de gloria que el equipo de Pellegrino, que perseguía su primer título después de aquella derrota en el último minuto de la prórroga de la final de la UEFA del 2001 ante el Liverpool.

No le dio tiempo a sufrir a la afición de Vitoria con el gol de Messi porque poco después que Theo lograba el empate en medio del delirio de los seguidores del Alavés. «Este partido lo vamos a ganar», gritaban los seguidores del equipo de Vitoria, que vieron cómo antes del descanso su sueño se diluía con los tantos de Neymar y Alcácer en medio de una nueva exhibición de Messi, aclamado por la hinchada azulgrana. También se acordó de Luis Enrique, que devolvió los elogios con aplausos y luego se abrazó con los jugadores tras el pitido final.

LA ALEGRÍA DE ALCÁCER

En medio de la celebración de los jugadores del Barça, Alcácer se acordó de su temporada. "A pesar de que no entraron los goles al principio el último tramo de la temporada ha sido mejor. De menos a más. En esta casa me han enseñado que hay que darlo todo", afirmó el delantero azulgrana, autor de un gol. Enfrente, los jugadores del Alavés disfrutaban con su afición pese ala derrota. "Llevamos una semana disfrutando. Enhorabuena al campeón, que disfrute del triunfo, pero yo me siento ganador", afirmó Manu García, capitán del Alavés. 

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