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La pesadilla de Dídac Costa en la Vendée Globe, empeñado y en una hora al borde del abandono

Ahora lucha por volver a tomar la salida con un barco antiguo, sin apenas recursos y ayudados por otros equipos

ÁLEX SOLER / BARCELONA

Dídac Costa se le metió entre ceja y ceja superar la prueba de vela más dura del mundo, la Vendée Globe. 45.000 kilómetros en una embarcación de vela durante unos 100 días desde Les Sables d'Olonne, un pequeño pueblo de la costa atlántica francesa. A la dureza de la prueba se le añade el componente de la soledad. Los participantes están solos en todo momento hasta dar la vuelta a la Tierra. Costa lo hará pero para llevar a cabo tal hazaña, deberá enfrentarse al oceano con el presupuesto más bajo de la competición y con uno de los veleros más viejos de la Vendée Globe. De hecho, es el mismo barco con el que la británica Ellen MacArthur terminó la prueba hace 16 años. Y en menos de una hora de navegación casi se le esfuma el sueño.

Dídac Costa se ha arruinado, literalmente, para cumplir este sueño. El catalán ha gastado todos sus ahorros, ha pedido créditos y ha usado las aportaciones que familiares y amigos han podido ofrecerle y no ha conseguido patrocinadores. Este domingo arrancaba la exigente prueba y el barcelonés se dispuso a zarpar con un velero con algunos desperfectos porque no había dinero para repararlo todo. Además, el velero, de poco más de 18 metros de largo por cinco de ancho, viaja con un sistema eléctrico y de navegación obsoletos. Todo detalles para adornar su historia de superación.

PRIMER GRAN CONTRATIEMPO

Embarcado con comida liofilizada, como la de los astronautas, para más de cien días, algo de embutido, alguna chocolatina, alguna cerveza y una botella de cava, Dídac Costa salió este domingo a las 13. 02 horas de Les Sables d'Olonne con un objetivo, volver a los 100 días tras recorrer el mundo. Menos de una hora después de arrancar (13.54 horas), el navegante catalán tuvo que dar media vuelta. Un conducto de un tanque se rompió y propició una fuga de agua. El bombero de Barcelona tuvo que apagar todos los sistemas eléctricos para evitar que se rompieran y a las 18.15 horas amarraba en Port Olona.

De momento, Costa sigue en tierra esperando para volver a salir. "Si me hubiese sucedido mar dentro hubiese sido mucho peor. Trataremos de arreglarlo y salir cuanto antes. No sé cuanto tardaremos, tenemos que mirarlo", declaró una vez amarrado. La voluntad del catalán es continuar pero tiene por delante una contrarreloj de 10 días, margen que las normas le ofrecen para arreglar su problema. Varios equipos ya se han ofrecido a ayudarlo en un acto de solidaridad hacia el bombero. En las próximas horas se irán aclarando más detalles y las previsiones sobre una nueva salida. 

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