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Brutal agresión a un árbitro de 15 años en Galicia

El agresor fue un futbolista de 28 años en un partido de Preferente que se disputaba en Lugo

El Sindicato de Árbitros recoge y denuncia en su página web la "espeluznante agresión que se vivió este fin de semana en Lugo donde un árbitro de 15 años recibió un fuerte golpe en el rostro por parte de un jugador que acababa de ser expulsado". Según el colectivo arbitral "los insultos fueron una constante hasta la llegada de la Policía Nacional, que tuvo que escoltar al joven colegiado, un menor de edad".

El agresor, un futbolista de 28 años, disputaba el partido Lugo B–Ribadeo, en la categoría de Preferente Gallega. Tanto la noticia como la foto de la agresión han sido recogidas por el diario 'La Voz de Galicia'. Según cuentan los árbitros y el periódico gallego el encuentro terminó con tangana después de que se marcara un gol con un jugador lesionado en el suelo. A partir de ahí se generó un nivel de agresividad que provocó una cascada de expulsiones; en concreto, tres jugadores del Ribadeo. El árbitro adolescente pertenece al comité coruñés y recibió una bofetada y una colección de insultos por parte del jugador llamado Coki, que tuvo que ser agarrado por sus compañeros. 

MANOTAZO EN LA CARA

Según el acta arbitral, "tras ser expulsado por doble amonestación, Coki se dirigió a mí, encarándose a escasos centímetros de mi cara, en lo siguientes términos: ‘Mamón, eres un gilipollas’. A continuación, me propina un manotazo en mi cara con uso de fuerza excesiva, teniendo que ser apartado de mí por jugadores de su propio equipo. Acto seguido, a una distancia de tres metros, se dirige a mí en tono amenazante, en los siguientes términos: ‘Ya te esperaré a la salida. Te vas a enterar’".

Los improperios no terminaron ahí. Mientras se dirigía al túnel de vestuarios, todavía escoltado por sus compañeros según refleja el documento arbitral, el futbolista llamó al colegiado adolescente "cabrón, sinvergüenza, hijo de puta, gilipollas". Y, a continuación, siempre según el acta, el futbolista enfurecido "pateó el banderín de esquina más cercano a los vestuarios».

El agresor afirma que "perdió los papeles" y ha pedido disculpas al árbitro adolescente, según recoge el diario gallego. Se arriesga a una sanción entre 18 y 23 partidos.