GRAN PREMIO DE CATALUNYA

Navarro, el último de la fila

El joven valenciano, de 20 años, se convierte en el piloto español nº 39, el dorsal de Luis Salom, que gana un GP

Adela y Paco, padres de Jorge Navarro, rodean al ganador de Moto3.

Adela y Paco, padres de Jorge Navarro, rodean al ganador de Moto3. / EMILIO PÉREZ DE ROZAS

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EMILIO PÉREZ DE ROZAS / BARCELONA

“Ganar sabe a gloria. Y ganar para dedicarle la victoria a Luis (Salom), aún sabe mejor. Es un ‘subidón’ tremendo, así que cuando entré primero en la última vuelta, pensé ‘ahora no falles, pues tienes que dedicársela a Luis’. Piloté al 120x100 y me salió redondo”.

Jorge Navarro (La Puebla de Vallbona, 1996) mira a sus padres, sentados a su lado, sosteniendo su casco y la inmensa copa de vencedor del Gran Premio de Catalunya de Moto3, como queriendo encontrar su aprobación tras la primera victoria mundialista de su vida. La verdad es que Adela y Paco casi ni se inmutan. “No diré que lo esperaba –cuenta papá Paco–, pero estaba claro que si seguía como hasta ahora iba a seguir teniendo oportunidades para alcanzar su primera victoria”. “Yo, la verdad, estoy feliz por ellos dos, pues se lo han trabajado muy, muy duro. Bueno, supongo que como todos los jóvenes deportistas”, añade Adela.

DESPUÉS DE SIETE PODIOS

Navarro, que reconoce que la pieza que Honda le puso en la dirección le ha permitido correr con más confianza y lograr aún más ‘feeling’ del que tenía con la moto, está convencido de que su primera victoria en el Mundial de Moto3 tras siete podios se debe “a que preparamos los entrenamientos con la única intención de poner la moto a punto para el domingo, cosa que no hacen todos porque hay pilotos obsesionados con brillar el viernes o el sábado con un ‘vueltón’ y olvidarse del domingo”.

Se da la circunstancia que Navarro, como todos los pilotos del ‘paddock’, quería ganar para dedicarle la victoria a Salom. “Había dos maneras de intentar ganar. Una era atacando desde el inicio y otra, atacando al final. Yo he tratado de probar al grupo al inicio y cuando parecía que me podía escapar he cometido dos errores con el cambio de marchas que me han hecho desistir de esa táctica y me he reservado para el final”. Reservarse para el final significaba no dejarlo todo para la última vuelta, sino atacar a dos giros del final. “Quería coger unos metros para iniciar la última vuelta en solitario, pues ahí sabía que con la fuerza de Luis (Salom) no me atraparía nadie”. Como así fue.

EL CAMBIO DE TRAZADO

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Navarro cuenta que pelear por el título son palabras mayores “pero no cabe duda de que si seguimos con esta progresión, igual nos plantamos en la recta final del campeonato con posibilidades de llevarnos el título. Es evidente que hay que empezar por ganar carreras y ésta ha sido la primera de mi vida”.

El piloto valenciano, que se ha convertido en la apuesta ganadora de Emilio Alzamora, manager de los hermanos Márquez, reconoció que se había equivocado al valorar que el cambio del Montmeló de motos al Montmeló de F-1, con la chicane que sustituye a la trágica curva 12, le iba a perjudicar. “Me ha ido de cine y eso que a nuestra Honda no le gustan demasiado las curvas cerradas y ahí hay dos muy cerradas, pero hoy tengo experiencia en esas situaciones, con esas trazadas, pues suelo entrenarme en pequeños circuitos de karting, revirados, y me he defendido muy bien”.