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Hernán Pérez: "En Paraguay vivimos en una cabaña de madera, lo pasamos muy mal"

El 'pichichi' del Espanyol, autor de dos goles ante el Málaga, rememora su trayectoria en una entrevista con EL PERIÓDICO

Raúl Paniagua

Hernán Pérez, en el entrenamiento de este martes en Sant Adrià. / JORDI COTRINA

Hernán Pérez, en el entrenamiento de este martes en Sant Adrià.
Hernán Pérez, detrás del técnico Sergio González, este martes en la Ciudad Deportiva Dani Jarque.

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El pasado verano firmó por cuatro temporadas sin hacer demasiado ruido pero poco a poco se ha convertido en un hombre decisivo para el EspanyolHernán Pérez (Fernando de la Mora, Paraguay, 26 años) lideró el último triunfo perico ante el Málaga (2-0) y es el pichichi del equipo junto a Caicedo. Los éxitos le llegan después de una vida marcada por la pobreza, la lucha y la superación.

-¿Ha recibido muchos mensajes después de su doblete ante el Málaga?

-Sí, montones de felicitaciones. En mi país se sigue mucho a los paraguayos que están fuera. Ahora somos 86 los que jugamos en Ligas extranjeras. Para un paraguayo es un orgullo enorme poder triunfar y salir adelante lejos de su tierra. Ahora estoy en un momento dulce que hay que aprovechar.

Hernán Pérez

EXTREMO DEL ESPANYOL

"Los tatuajes son un resumen de mi vida, todos tienen un significado. Tengo un ángel que representa a la hermana de mi mujer, fallecida hace un año por una parálisis, a mi mejor amigo del Villarreal que murió en un accidente de coche en Francia, a mi mujer Carol..."

-“Trabaja en silencio y deja que tu éxito haga el ruido”. Utiliza esa frase a menudo. ¿Le recuerda a sus humildes orígenes?

-Yo soy de una familia muy muy sencilla. Mi padre es tapicero, mi madre ama de casa. Nosotros éramos de fuera de Asunción, a unos 300 kilómetros. Cuando vinimos de Canindeyú vivíamos en una cabaña de madera  y lo pasamos muy mal. Hoy en día, gracias al fútbol he podido dar otra vida a mis padres.  Era de los niños que siempre dormía con el balón. Empecé jugando en el club Cristóbal Colón de Ñemby, que hoy en día está en Segunda, luego pasé a Primera en el Tacuary. El entrenador se olvidaba de mi nombre y me puso el apodo de Chico, que aún conservo. Gracias a la selección sub-20 pude dar el salto a Europa y fichar por el Villarreal.

-¿Qué distingue al paraguayo del resto?

-La garra, la fuerza, el deseo, el coraje. No existe un solo paraguayo que vaya para atrás, todos vamos hacia delante a la hora de afrontar las cosas. Yo también soy así. En el último partido con la selección fallé un gol de cabeza en un remate claro y los compañeros me lo siguen recordando. Dicen que un paraguayo no puede fallar nunca de cabeza.

-Tiene el cuerpo repleto de tatuajes. ¿Qué significan para usted?

-Los tatuajes son un resumen de mi vida, de los golpes y alegrías, de los momentos duros y malos. Tengo un ángel que representa a la hermana de mi mujer, que tenía parálisis y falleció hace un año. Después tengo tatuado el número 11 en el brazo, lo llevaba mi mejor amigo en el Villarreal: Mauricio Alves, casi mi hermano. Se fue a Francia, tuvo un accidente de coche y murió. Siempre lucía el 11 y así lo recuerdo todos los días. Luego tengo en un brazo la imagen de mi mujer Carol en el día de mi casamiento y en la mano derecha la fecha de nacimiento de mi hija y el día de mi boda. También llevo una especie de tractor, que me hice en Vila-real. Allí me llamaban 'Máquina' y me lo puse por eso. Todos mis tatuajes tienen un significado.

ernán Pérez

EXTREMO DEL ESPANYOL

"Cuando me rompí la rodilla en Grecia pensé que no volvería a ser el mismo, que no podría caminar bien... Poco a poco he recuperado lo perdido y ahora me siento como nunca en el Espanyol"

-Otro momento duro fue la lesión con el Olympiacos, cuando se rompió el ligamento cruzado de la rodilla derecha a principios del 2014.

-Esa lesión fue muy complicada, durísima. Al principio pensaba que no volvería a ser el mismo, que no podría caminar bien. Ese día a día con las muletas, viendo entrenar a los compañeros, fue terrible. Había momentos en los que parecía que no avanzaba y me desesperaba. Me lesioné en Grecia, pero a los tres días vine a Vila-real, me operó Cugat en Barcelona y desarrollé toda la recuperación aquí. Regresé en el Valladolid, marqué en el primer partido, fui ganando confianza y poco a poco he ido recuperando todo lo perdido. Ahora me siento como nunca en el Espanyol.

-¿Cómo es el día a día de Hernán Pérez aparte de los entrenamientos?

-Hay muchos días que llego a casa y me toca a limpiar. No hay escapatoria. Trato de ayudar en esas labores, luego caminamos un poco, recogemos a las niñas y vamos por el parque de Diagonal Mar. Barcelona siempre me ha gustado. Cuando tenía algún día libre con el Villarreal, venía a esta ciudad. Mi mujer Carol está muy feliz aquí, también mis niñas: Abigail, que tiene 4 años, y Yerutí, mi pequeña que cumple un añito el mes que viene.

-En pretemporada se definía como un poco loco y atrevido. Estaba convencido de que el equipo acabaría jugando en Europa. ¿Mantiene ese discurso?

-Sí, soy de los que siempre creen en el equipo. Este vestuario no tiene comparación. Hay una humildad, trabajo y sacrificio muy bestias. Nadie protesta, todos tiramos hacia delante.

Hernán Pérez

EXTREMO DEL ESPANYOL

"El sábado nos espera un partido durísimo ante el Atlético. Me encanta el espirítu de Simeone, me recuerda a Paraguay. La garra, la fuerza, el deseo, el coraje nos define. Nunca vamos para atrás"

-También prometió 10 goles en verano y lleva 4. Es el ‘pichichi’ del equipo y ha vuelto a la selección. ¿Esperaba un primer tramo tan bueno?

-Me está yendo bastante bien, quiero cumplir los objetivos que me propongo. Para mí volver a la selección es lo máximo. Para un paraguayo, defender a su país es lo más grande, quiero alcanzar metas como jugar el Mundial de Rusia.

-El sábado les espera el Atlético de Simeone, otro ejemplo de lucha.

-Será un partido durísimo. Me encanta el espíritu de los equipos del Cholo, me recuerdan a Paraguay. No debemos echarnos para atrás, hay que jugar de cara contra el Atlético, pelear todas las disputas sin miedo.
 

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