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Anna Tarrés, mi querida enemiga

La entrenadora intentará llevar a la sincronizada ucraniana al podio de Río, por delante de España

JOAN CARLES ARMENGOL / BARCELONA

Anna Tarrés, con varias nadadoras ucranianas, este martes en Barcelona.

Anna Tarrés, con varias nadadoras ucranianas, este martes en Barcelona. / JORDI COTRINA

Tenía ganas de volver a trabajar, de volver a estar en la cresta de la ola de la natación sincronizada. Tras asesorar a Francia en el pasado Mundial de Kazán (Rusia), tuvo ofertas de México, Italia, Alemania y Brasil, pero el ofrecimiento de Ucrania fue «el mejor caramelo» que le podían ofrecer y Anna Tarrés se ha comprometido a ayudar al emergente equipo ucraniano en su ambición de subir por primera vez a un podio olímpico en Río 2016, tanto en dúo como en equipos. Y eso sería prácticamente sinónimo de que España, su anterior equipo, no estará en el 'cajón', porque el equipo ahora entrenado por Esther Jaumà ha bajado un par de peldaños y, en Kazán, ya solo estuvo por encima de Ucrania en solo (modalidad no olímpica) gracias a Ona Carbonell.

¿Significa esto que la venganza es un plato que se toma frío?. «Colaborar ahora como asesora con Ucrania no es una venganza ni una provocación, sino una oportunidad de seguir en la sincronizada de alto nivel», asegura Tarrés, que ayer acabó en el Natació Montjuïc una concentración de una semana con sus nuevas chicas, que ya lograron un bronce en Kazán (en dúo libre). La entrenadora de 48 años, que desde 1997 condujo a la sincro española a conquistar 52 medallas, ya ha digerido el traumático despido del 2012, declarado judicialmente improcedente y por el que acaba de cobrar 430.000 euros a costa de la federación española.

UNA MOTIVACIÓN ESPECIAL

Tarrés, centrada en su nueva tarea de asesora de coreografías de Ucrania, no elude comentar la situación de la sincronizada española, que no pasa por su mejor momento. Quizá por eso tanto Jaumá como la directora técnica, Ana Montero, han decidido convencer a Gemma Mengual que, a sus 38 años, forme pareja con Carbonell en el dúo. «Yo no se lo hubiera pedido nunca -asegura Tarrés-. Gemma ha sido la mejor nadadora de la historia de la sincronizada, pero dejó de nadar hace mucho tiempo y en España hay una generación de jóvenes con un gran futuro, medallistas en categoría júnior, como Paula Ramírez, Berta Ferreras e Itziar Sánchez, que hay que saber seguir formando. El talento de base está, solo hay que desarrollarlo».

La entrenadora barcelonesa no elude que será rival del equipo español en Río, si ambos países se clasifican en el preolímpico en marzo. «Honestamente, creo que les va a servir de motivación para ir un poco más lejos en Río»aseguró ayer sobre Montero y Jaumà enfrentadas a su predecesora. De momento, su enemiga íntima trabaja para los intereses ucranianos.

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