06 ago 2020

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La actualidad blanquiazul

Power8 se esfuma de Cornellà

El patrocinador del Espanyol incumple su contrato y desaparece de su sede social

E. LEDDA / I. PACHECO / S. LI / A. ATTANASIO / BARCELONA

El logo de Power8 preside la fachada del estadio del Espanyol.

El logo de Power8 preside la fachada del estadio del Espanyol. / JORDI COTRINA

"Este es un gran paso para entrar en el mercado europeo. Estamos especialmente ilusionados por firmar este doble acuerdo. Para nosotros es una fantástica oportunidad para promocionar nuestra marca en España". Así se expresaba en julio del año pasado Philippe Cappelle, el General Manager de Power8 España, al oficializar ante las cámaras la firma del contrato de patrocinio entre la empresa de tecnología para el juego y el Espanyol. Diez meses después de la firma la empresa afectada por una crisis económica tras una presunta estafa en China ha pedido la rescisión unilateral del contrato. El Espanyol defenderá sus intereses y busca nuevo patrocinador.

En la operación con Power8 el Espanyol ingresaba 5,5 millones de euros anuales más un bonus por siete años. El acuerdo podía ser rescindido al finalizar el tercer año, cláusula incumplida por la empresa. A cambio, el Espanyol ofrecía exhibir el nombre del patrocinador en la camiseta del primer equipo y sobre todo, el naming right del nuevo estadio de Cornellà-El Prat, que a partir de entonces empezaría a llamarse Power8 Stadium. Para el Espanyol representaba una bocanada de oxígeno para sus arcas, mermadas por las deudas con Hacienda -considerando el ejercicio 2013-14, la deuda con el fisco supera los 50 millones- y por la construcción del nuevo estadio.

"El teléfono marcado no se encuentra disponible en este momento. Por favor, inténtelo de nuevo más tarde". Esta es la sintonía que, a día de hoy, suena repetidamente al marcar el número de contacto de Power8 España, su sede oficial sita en el número 640 de la Avenida Diagonal de Barcelona. El contestador automático asegura que la llamada será devuelta pero eso no sucede. El portero del edificio asegura que no están ahí desde enero y no sabe dónde se han ido. Ahora las placas de las oficinas 8E y 8F están vacías.

Sin registro de actividad

¿Qué pasa, ahora, con Power8? ¿Dónde está Philippe Cappelle? En principio, el nombre del patrocinador suena familiar al ser pronunciado porque tiene una similitud con el de la bebida isotónica Powerade. Nada que ver. Tampoco con la empresa fabricante de procesadores diseñados por IBM, los POWER8. Ninguna de estas empresas es la patrocinadora oficial del Espanyol.

Según detalla el sitio web de Power8, la empresa se dedica a "proveer tecnología al sector de las apuestas deportivas". No hay una aclaración de a qué parte del sector o qué productos ofrece. Hay información de contacto pero no hay forma de hablar con algún representante. En el departamento de márketing del Espanyol aseguran que se trata de una start-up, una empresa emergente apoyada en la tecnología, pero no hay registro de esta actividad.

La empresa está también registrada en Costa Rica desde noviembre del 2013 con el capital mínimo que permite el país centroamericano, unos 20 céntimos de euro; tiene un objeto social que cubre "comercio, comprar, vender, hipotecar, arrendar", entre otros. Además Power Eight Resources SA, tal como está registrada, no tiene obligaciones tributarias y no cuenta tampoco con bienes muebles o inmuebles.

Cambios de nombre

El registro mercantil español relata una historia un poco distinta. El actual director de Power8 España es efectivamente quien auguraba en el acuerdo de patrocinio "un punto de inflexión en la actividad de Power8 en España", el empresario franco británico Philippe Charles William Cappelle, quien registró la empresa en abril de 2013 con otro nombre: Picatis Trading. La empresa comienza operaciones en mayo del mismo año con domicilio en la calle Tuset de Barcelona, un capital social de 3.000 euros y con objeto social la comercialización de artículos para el deporte, la moda y el ocio.

En diciembre del 2013 se registra un cambio de nombre y de socio único. La empresa, en España, pasa a llamarse London Capital Spain SL. y su nuevo socio es el australiano Bryan Leonard Cook, un empresario que fue arrestado en junio de 2014 y está siendo juzgado por la fiscalía de Stuttgart por acusaciones de manipulación de mercados.

Las publicaciones del BORME indican que, en mayo de 2014, London Capital Spain cambia su nombre a Power 8 España SL. Un mes después se reincorpora a Cappelle como socio único y su objeto social pasa a incluir "servicios informáticos, tecnológicos y de software". Cook, bajo custodia en Alemania, sigue como parte de la empresa hasta agosto. Entre cambios, el único registro de cuentas de la empresa, del 2013, muestra una sociedad que no tiene ingresos, solo pérdidas de hasta 30.000 euros. Cómo un start-up con cuentas tan desastrosas puede firmar un contrato de millones con una sociedad anónima deportiva es difícil de entender.

Mientras, desde China, llega una posible respuesta. Inversores del país asiático dicen sentirse víctimas de una presunta estafa por parte de Power 8. Según ellos, la empresa se presentaba en Asia con el señuelo de ser el patrocinador del Espanyol, un club histórico y fundador de la Liga, y a través de un sofisticado sistema financiero conseguía convencer a miles de personas a invertir grandes sumas de dinero en su página web, a cambio de cuantiosos intereses.

Un viaje de regalo

Además, al menos un centenar de inversores fueron invitados a Barcelona a finales del año pasado, vuelo y hotel pagados, por Power8. La empresa invitó a aquellos inversores que pusieron al menos 100.000 dólares. Sin embargo, según los mismos inversores, a partir de enero del 2015, Power8 empezó a reclamarles más dinero y a aducir cambios en el tipo de inversión para no devolverlo a quienes querían salir.

La situación sigue parada y sin respuestas a los afectados. Para encontrar algunas respuestas habrá que esperar que la empresa publique las cuentas del 2014. Puede que para entonces el club y Power8 hayan resuelto sus problemas contractuales y el estadio de Cornellà-El Prat tenga otro nombre.