La transformación de una ciudad olímpica en vídeo

Transformació d’una ciutat olímpica, Barcelona 1986-1992

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XAVI CASINOS / Barcelona

El vídeo Transformació d'una ciutat olímpica fue el resultado de seis años de trabajo, durante los cuales la productora Clara Films hizo un seguimiento sistemático de todas las obras que se estaban realizando en Barcelona con motivo de los Juegos. El vídeo, en el que Villa Olímpica, rondas, Palau Sant Jordi y otras infraestructuras olímpicas parecían cobrar vida mientras crecían de sus cimientos, causó gran impacto entre la opinión pública y se convirtió en el producto de comunicación más eficaz.

Josep Clanchet, propietario de la productora, recuerda que la técnica utilizada “no era una novedad, pero jamás se había aplicado para documentar una actuación urbanística de tanta envergadura como aquella”. Clara Films fue contratada para realizar aquel seguimiento, que es quizá la parte más importante de su fondo documental, pero ya había hecho lo propio unos años antes documentando el derribo del primer viaducto de la Ronda del Mig en la plaza Alfons X el Sabi y el túnel de la Rovira.

Tras los Juegos, llegaron más encargos, como la transformación urbanística asociada al Fòrum 2004, la ampliación del aeropuerto de El Prat, y en estos momentos, la nueva terminal de contenedores del puerto. Clara Films también ha documentado otras obras importantes por su cuenta, como la plaza Cerdà, Glòries y la Ronda del Mig.

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“En estos momentos tenemos documentada la Barcelona de los últimos 30 años”, explica orgulloso Clanchet. En total son casi 3.000 horas de grabación que actualmente están en proceso de digitalización para garantizar su conservación. “Justo esta semana hemos terminado de digitalizar las primeras 1.000 horas, que comprenden todo el periodo olímpico”.

Ahora a Clanchet le preocupa el futuro de este importantísimo e impagable fondo de imágenes. “Lo ideal sería llegar a un acuerdo con alguna institución pública y algunos patrocinadores para que lo preservaran, fuera mediante una fundación o similar”. Clanchet encoge los hombros cuando se le pregunta el valor de estas 3.000 horas de grabación. “Mire, solo le diré que cuando pedimos presupuesto a una empresa especializada de Lyón para digitalizar las primeras 1.000 horas nos pidieron 300.000 euros. Al final lo hemos hecho en la misma empresa, pero de entrada multiplique por tres esa cantidad y súmele otros valores, como el histórico, los costes de producción...”. “Aunque al final lo importante no es el dinero, sino que se preserve todo este legado”, concluye.