el gol del Mundial, relatado por Andrés

«Al controlar la pelota, noté el silencio»

Iniesta recrea su gol en el Mundial reventando una naranja, en la ciudad deportiva del Barça.

Iniesta recrea su gol en el Mundial reventando una naranja, en la ciudad deportiva del Barça. / JORDI COTRINA

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Antes de empezar la final iba dándole vueltas a cómo podía homenajear a Dani Jarque. No, no era solo de ese día. Llevaba varios días pensando en algo. Cuando llegamos al vestuario, vi a Sergio y Navas que se estaban poniendo camisetas para recordar a Puerta. En esos momentos se me acercó Llorente, que también había estado conmigo y con Dani en la selección sub-19 con la que fuimos campeones de Europa. Fernando me dijo: 'Igual estaría bien que hicieses eso que has pensado sobre Dani'. Y como yo ya lo tenía en la cabeza desde hacía días, me acerqué a un recuperador de la selección y le dije: 'Pon esto en la camiseta'. Mientras él lo estaba haciendo, salimos al campo para empezar a calentar. Cuando volví al vestuario, ya estaba hecha la camiseta para Dani. Pero cómo iba a pensar en ganar el Mundial con un gol mío en el minuto 116. Entonces, solo pensaba una cosa. Ganamos el título y cuando lo estemos festejando me quito la camiseta del equipo para acordarme de Dani. Pero, ¡jamás, jamás piensas en que tú vas a marcar el gol!

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Me acuerdo de la jugada perfectamente. Y no porque la haya visto muchas veces después, que la he visto, sino porque la tengo en mi memoria. Pero desde el principio, ¡eh! Casi desde la otra portería. Sergio se la da a Navas, Navas hace toda la carrera por la banda derecha perseguido por cuatro o cinco jugadores holandeses. Luego me llega a mí la pelota, toco de tacón hacia Cesc y este se la devuelve a Navas. Mientras Navas le pasa a Torres, que ya está en la otra banda, en la izquierda, yo me voy hacia el centro para hacer el primer desmarque. Torres centra pero la defensa despeja y el rebote le cae a Cesc. Yo, por instinto, me echo hacia atrás y Cesc me pasa de maravilla la pelota porque lo hace muy rápido. Solo la controla un poco y me la da perfecta. Rasa y bien. Cuando yo la controlo, noto el silencio en el estadio. Sí, parece extraño. Pero lo percibí. ¿Es posible oír el silencio con casi 100.000 personas? Sí, yo lo oí. Parecía que se paraba todo el mundo, como si se hubiera quedado congelado. Al hacer el control, se me quedó botando y perfecta para tirar y yo ya sabía que iba a entrar. ¿Por qué? No sé explicarlo, pero lo sabía. Espero que baje un poco para pillarla bien y chuto. Mientras está botando sé que la voy a tirar cruzada. Lo sé, es complicado de entender. Pero, en ese momento, ya sabía que sería gol, a pesar de que Van der Vaart se tiró al suelo para intentar evitarlo. El chut no me salió todo lo cruzado que yo quería, pero como le pegué fuerte, el portero la tocó pero no la pudo parar. Luego salí corriendo y hay un momento en que miré hacia atrás para ver al linier porque estaba muy solo en el área, pero si digo la verdad no vi nada.

Y sin pensarlo hice lo mismo que en Stamford Bridge. La camiseta me salió casi sola, solo hay una diferencia. En Londres, llevo la camiseta del Barça en la mano derecha, en Suráfrica llevo la de España en la izquierda. Al acabar el partido, me derrumbé sobre el césped. Todos salieron corriendo hacia otro lado y Víctor Valdés vino a buscarme. Quería hablar pero no le salían las palabras. Lloraba a lágrima viva. Y luego, ¡tocar esa Copa! Es brutal. La ves ahí cerca y da escalofríos. Además, ¡es tan bonita, tan bonita! No me quedaré la camiseta, la repartiré a trozos con mis amigos. Solo me quedo las botas.