'Love bombing': el bombardeo de amor (tóxico) que da Kanye West a su nueva novia

Kanye West y su novia Julia Fox.

Kanye West y su novia Julia Fox. / Getty

  • Los gestos románticos excesivos al principio de una relación pueden ser una señal de que estás saliendo con un narcisista. Las expertas explican cómo distinguir el romanticismo de una práctica totalmente insana

7
Se lee en minutos
María G. San Narciso

Imagina que conoces a alguien en Tinder, en el gimnasio o por medio de un amigo en común. Y quedas y todo parece que fluye. Es atractivo pero, es que además, se interesa por ti. Así que con una primera cita ya os basta para saber que seguís queriendo conoceros. Pasan los días y te asegura que nunca ha sentido esa conexión con nadie. Te regala los oídos, planea viajes, te quiere presentar a su familia y, en menos de dos meses, ya tiene planes para que os vayáis a vivir juntos.

Igual esta sensación de vomitar arcoíris a ti te empacha. O lo mismo te encanta. Pero lo cierto es que en un caso así podrías estar sufriendo lo que los psicólogos denominan 'love bombing' (o 'bombardeo del amor').

Manipulación

Silvia Congost, psicóloga especialista en autoestima, dependencia emocional, relaciones tóxicas y conflictos de pareja, explica que el 'love bombing' "es una estrategia de manipulación que, a base de bombardearte con muestras de amor reiteradas y continuas, pretende que te enganches emocionalmente y te enamores por completo".

El rapero Kanye West preparó para su segunda cita con la actriz Julia Fox un ropero lleno de prendas en una habitación de hotel. Pero más allá de que lo de elegir la vestimenta ya lo hizo también con su exmujer, Kim Kardashian, para Fox fue interpretado como un acto totalmente romántico: 'Un momento Cenicienta'; 'el sueño de toda mujer'; '¿quién hace algo así en una segunda cita? Bueno... ¿quién hace algo así en cualquier cita?', se preguntaba la intérprete en la revista 'Interview'.

El rapero preparó para su segunda cita con la actriz Julia Fox un ropero rebosante en una habitación de hotel

Quienes sí lo hacen son los personajes de los 'thrillers'. El protagonista de la serie de Netflix 'You', Joe Goldberg (interpretado por Penn Badgley), es capaz de ser el hombre perfecto para todas las mujeres de las que se encapricha. Hasta que caen rendidas. También en 'Dirty John' vemos como John Meehan (Eric Bana) engatusa a su futura novia desde la primera cita. Ella lo tiene todo: éxito en su trabajo, belleza, familia y, sobre todo, dinero. Él, que atesora bastante menos, consigue que en un mes y medio le alquile un piso de lujo para los dos. 'Spoiler': en ninguna de las dos series hay final feliz.

Penn Badgley interpretando a Joe Goldberg, un joven obsesionado por la aspirante a escritora Guinevere Beck (Elizabeth Lail), en ‘You’.

/

Origen sectario

Aunque cada vez se hable más del 'love bombing', el concepto nació hace cinco décadas, en los años 70. Fue a raíz de la Iglesia de la Unificación de los Estados Unidos, fundada por Sun Myung Moon. Se usó "para explicar la forma en la que los líderes convencían y manipulaban a sus seguidores, al darles constantes sobredosis de afecto y reconocimiento –explica Congost–. Estos se sentían así tan halagados y seguros, que ya no querían saber nada de lo que ocurriera en el mundo exterior, fuera de su grupo". Jim Jones o Charles Manson son también ejemplos de personas que utilizaron este bombardeo amoroso. Aunque, en su caso, lo hicieron para conseguir que sus seguidores se suicidaran o cometieran asesinatos en masa.

En las relaciones de pareja el fin es distinto, aunque la víctima también termina enganchada. Por lo general, el 'love bombing' se desarrolla de forma clara y en un tiempo récord. "Es un bombardeo continuo que pretende asegurar que no queda espacio para la duda. Quien actúa así, va a por todas. Pasa del cero al cien en cuestión de pocos días o incluso en horas", asegura la psicóloga.

La ‘táctica’, surgida en los 70, es la que empleaba Charles Manson para manipular a sus adeptos a base de sobredosis de afecto

Elena Daprá, psicóloga sanitaria y experta en bienestar psicológico en la empresa, explica que quien hace ese 'love bombing' es "una persona con problemas de inseguridad y de autoestima". Vive con el mito sobre el amor de que la pareja se complementa y se necesita. Ese bombardeo –o "acoso constante"– de muestras románticas tiene como objetivo enganchar a la otra persona y sentir que le necesitan. Que haya dependencia.

Connie Britton y Eric Bana, en ‘Dirty John’, serie basada en el caso del psicópata John Meehan.

/

"Lo más típico es que sea una manera de establecer relaciones de una persona que o tiene rasgos narcisistas o un trastorno narcisista de la personalidad. De ahí que haya relaciones más o menos tóxicas", indica Daprá, que también es vocal de Sección en el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid.

Señales de alerta

Pero, ¿cómo se puede saber si estás siendo bombardeada o bombardeado o simplemente has dado con una persona extremadamente detallista y romántica? "Si notas o sientes cualquier tipo de manipulación o control, tienen que saltar las alarmas", asegura Daprá. La experta pone de ejemplo la persona que, desde primera hora, mira por el rabillo del ojo a ver qué conversación de whatsapp tiene abierta su nueva pareja. O que te llama a todas horas o lo justo para tener controlado con quién estás o qué haces.

Que te quiera presentar a la suegra a la semana, te diga que te quiere a los dos días, se muestre totalmente seguro o segura de que eres la madre o el padre de sus hijos, que afirme que nunca (pero nunca) ha sentido esa conexión con nadie, o que esté haciendo planes de vivir contigo al mes, también son señales que pueden hacerte sospechar, según las expertas.

"Se trata de esas conductas que, si las analizamos desde una cierta perspectiva, están completamente fuera de lugar –añade por su parte Congost–. No tocan aún por el tiempo que llevamos. O son claramente exageradas. En el amor debe haber unos tiempos y cuando alguien te hace 'love bombing', estos no se respetan". Por eso Daprá considera que "hay que tener cuidado con las señales siempre". "Todos tenemos un sexto sentido. Ese que no es más que ciencia pura y dura". Por lo que, si suena esa alarma, "plantéate si debes coger el camino contrario".

Lo que sube, baja

Lo que está claro es que quien realiza ese 'love bombing' tiene una necesidad y una urgencia de atrapar a la otra persona y asegurarse de que cae rendida a sus pies. "El principal peligro es que si no lo detectas y te crees todo ese teatro y esa sobredosis de muestras prematuras de amor, más tarde o más temprano tendrás que chocar con la realidad. Cuanto más te lo hayas creído, más te dolerá el golpe al despertar", afirma Congost.

Porque, como ocurre con otras tantas cosas en la vida, lo que sube tan rápido tiende a bajar. "En la subida –prosigue Congost– todo es bonito, de color de rosa. Todo son regalos, reconocimientos y lujos. Pero luego viene la bajada, puede ser demoledora". Es, indica, "como si te dieran una bofetada y de repente despertaras y te dieras cuenta de que todo ha sido mentira".

Echar el freno

Daprá está segura de que la mejor forma de no caer en esa dinámica es echar el freno en cuanto se vean las señales. Pero, si la persona te gusta mucho y solo tienes una especie de intuición, lo mejor es que marques los ritmos y vayas más despacio.

Noticias relacionadas

Por su parte, Congost también cree que se necesita educación: "Debemos reflexionar sobre aquello que nos ocurre en las relaciones. Está claro que hay personas que van más rápidas que otras en el amor, pero existen ciertos aspectos que son iguales para todo el mundo: no puedes amar a alguien si no lo conoces, no puedes comprometerte a tener hijos o dar la vuelta al mundo dentro de un año, si hace un mes que ha aparecido en tu vida, porque la realidad es que no tienes ni idea de quién es ni de cómo es".

"Solo sabes lo que te muestra –continúa–, pero tienes que verle en distintos contextos para sentir que conoces bien su forma de ser y comprobar si los sentimientos que te expresa encajan con lo que te demuestra con los hechos". Es una de las formas para evitar quedarse atrapada en una relación tóxica.