'The Windsors': los 'royals' descacharrantes

La antítesis (macarra) de 'The Crown', que también puede verse en Netflix

'The Windsors': los 'royals' descacharrantes
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Lo de la familia real británica es un interminable atracón mediático. Ya sea en la vida real o en la ficción, el caso es dedicarle horas a esta saga de apellido reciente (solo desde 1917 se llaman Windsor para cortar con las raíces alemanas de su nombre) y cuatro monarcas en el trono, desde Jorge V a Isabel II. Y es en la ficción donde más titulares acaparan últimamente. Netflix lleva meses anunciando la cuarta temporada de 'The Crown'. Una potente maquinaria de publicidad en forma de entrevistas, tráileres, curiosidades y episodios históricos prepara a los fans de esta serie de impecable factura para su regreso, hoy. Pero hay otra serie en esa misma plataforma que pasa del boato, la historia, la política y los actores famosos para presentar a los 'royal' británicos en formato 'sitcom' y guion punk. 

En 'The Windsors' se ríen mucho de la imagen que proyectan estos excesivos personajes. Es una parodia, un retrato macarra y satírico que no deja títere con cabeza. Guillermo trabaja en un local de kebabs y organiza un referéndum sobre el futuro de la monarquía. Kate tiene origen gitano y contrae el ébola durante un viaje a África. Camilla decide quedarse embarazada a los 68 para que su retoño sea el heredero. Un hijo negro de Carlos aparece en palacio. Eugenia y Beatriz de York son 'youtubers' y se radicalizan, captadas por un extremista musulmán. Pippa intenta ligarse a Harry, el analfabeto, a quien solo le interesan la fiesta y el sexo. 

Humor grueso

«Grosera, cruda, una auténtica explosión», dijo de ella el 'Daily Telegraph' cuando se estrenó el primer episodio en Channel 4, en el 2016. Desde entonces lleva tres temporadas y dos especiales: Navidad y la boda de Harry y Meghan Markle. En la última entrega, estrenada en febrero, vuelven al humor grueso con la rivalidad entre hermanos y cuñadas. Trump invita a Carlos y Camilla a abandonar Inglaterra y convertirse en los reyes de EEUU, Harry quiere que Pippa sea la niñera de su hijo, Meghan da un discurso en la ONU en mandarín. Y Beatriz teme que su padre no pueda llevarla del brazo hasta el altar, en un guiño a la relación del príncipe Andrés con el fallecido Jeffrey Epstein, condenado por tráfico de menores en uno de los penúltimos escándalos de la casa. 

«Grosera, cruda,
una auténtica
explosión», dijo
de la producción
el ‘Daily Telegraph’
cuando se estrenó

La serie, que utiliza la imagen que los medios proyectan de la familia para construir una comedia muy bestia y de bajo presupuesto, se recibió con críticas dispares en un país que, a diferencia de España, está más que acostumbrado a parodiar a los inquilinos de Buckingham y su descendencia. Por cierto que la reina, protagonista absoluta de 'The Crown', no aparece en 'The Windsors' salvo por carta.

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«Tonto y ridículo»

«No hay muchas 'sitcoms' así en este momento. ¿A quién no le gusta una travesura? Puedes ser fan de Beethoven y de los Buzzcocks al mismo tiempo», escriben en 'The Guardian', sugiriendo un 'spin-off' para las hijas de Andrés y Sarah Ferguson, que dan mucho juego. Y si en algún momento surge una pequeña controversia, los guionistas lo zanjan rápido subrayando que «el tono de la serie es claramente tonto y ridículo».