29 oct 2020

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ENTREVISTA

Diane Foley: "Es vital escuchar, incluso a los criminales más atroces"

La madre del periodista norteamericano James Foley, rehén occidental decapitado por Estado Islámico en el 2014, lucha para que el juicio a los acusados no sea una venganza sino un ejemplo de justicia y compasión

Gemma Tramullas

Diane Foley: "Es vital escuchar, incluso a los criminales más atroces"

Su imagen y el tono de su voz, cariñoso y pausado, llegan por videoconferencia desde su hogar en New Hampshire. Tras 45 minutos respondiendo a preguntas dolorosas, Diane Foley pondrá punto final a la entrevista porque tiene una cita que ha estado esperando durante ocho años: la lectura de los cargos contra dos de los acusados de secuestrar, torturar y asesinar brutalmente a su hijo.

-¿Qué sintió al saber que los presuntos asesinos de su hijo serían juzgados en Estados Unidos?
-Que era casi un milagro. Hemos trabajado muy duro durante años y estoy muy agradecida a todas las personas que nos han ayudado a llegar hasta aquí. Es un paso de gigante, pero solo es un comienzo.

-¿Qué expectativas tiene?
-Espero que sea un juicio justo y que los acusados impliquen a más responsables directos del secuestro, tortura y asesinato de ciudadanos norteamericanos, británicos y españoles, y del sufrimiento del pueblo de Siria. También espero que nos den respuestas, como el paradero de los restos de nuestros seres queridos.

-¿Todo el mundo tiene derecho a ser escuchado? ¿Incluso los verdugos de su hijo?
-Por supuesto. Es vital escuchar, incluso a los responsables de los crímenes más atroces. Es hora de que estos dos hombres sepan de qué se les acusa, den su versión de la historia y tengan un juicio justo. El Shafee Elsheikh y Alexanda Kotey necesitan entender el sufrimiento que han causado y tener la oportunidad de enmendar sus actos.

James Foley, en Sirira.  / el periódico

-En un mundo teñido de odio, usted insiste en el amor y la compasión. ¿El juicio representará estos valores o será una venganza?
-Espero que demuestre al mundo que creemos en la justicia. Yo he estado en contra de la pena de muerte desde el principio. La violencia solo trae más violencia y odio. Es esencial que persigamos la verdad hasta el final y que exijamos responsabilidades, pero sin perder la compasión.

-¿Es fácil transmitir este mensaje en su país?
-No. Mucha gente siente que con la muerte de Jihadi John [jefe de los captores, víctima de un dron] y Abu Bakr al-Baghdadi [el líder del Estado Islámico, que se suicidó acosado por el Ejército de EEUU] se hizo justicia, pero yo no lo veo así. Además, murieron como mártires y se llevaron mucha información a la tumba.

-Trump dijo que "Al-Baghdadi murió como un perro".
-Para mí eso no es justicia. Justicia es darle al acusado la oportunidad de dar su versión de la historia. Rezo por Estados Unidos, porque somos un país arrogante y nos creemos tan poderosos… Tenemos que ser más humildes, aprender de otros países, valorar más a nuestros ciudadanos y tener la valentía y la compasión para hacer lo correcto.

"Es esencial perseguir la verdad hasta el final y exigir responsabilidades, pero sin perder la compasión"

-¿Tiene muchos reproches que hacerle a su Gobierno por su política de no negociación con terroristas en los secuestros?
-Muchísimos, aunque puedo entender sus argumentos. España se lo tomó en serio y actuó en el caso de Marc (Marginedas), Javier (Espinosa) y Ricardo (García Vilanova) y lamento mucho que nuestro Gobierno no hiciera lo mismo. No nos hacían ni caso, y en parte por eso impulsamos la James W. Foley Legacy Foundation. Nuestra misión es que el retorno de rehenes americanos inocentes sea una prioridad y proteger el periodismo valiente. 

-¿A cuántas puertas llamó sin obtener respuesta?
-¡Uf! Me sentí tan, tan sola, sobre todo al principio. Mi profunda fe en Dios y en mi hijo me dio fuerzas, sobre todo durante su cautiverio. Yo soy enfermera, no sé nada de política ni de periodismo, pero me horrorizó el nulo interés del Gobierno.

-De las familias afectadas por los secuestros, usted fue la única que decidió hacerlo público.
-Sí, y debo admitir que quizá fue un error. Jim fue secuestrado el 22 de noviembre del 2012 y el FBI nos advirtió de que no dijéramos nada, pero yo estaba desesperada por obtener información. No teníamos ni idea de dónde estaba y esperaba que algunos colegas suyos nos pudieran ayudar a encontrarle. Pero en retrospectiva, quizá eso hizo que Jim se convirtiera en un rehén más valioso para los yihadistas.

-Esa reflexión es durísima.
-Es la angustiante decisión a la que se enfrentan todas las familias en esta situación. Nadie parecía escucharnos y el representante que la Administración del presidente Obama envió a las familias nos trató con una frialdad atroz.

"Obama dijo que Jim era su prioridad, pero todo lo que hizo fue obstaculizar su vuelta a casa"

-Menos mal que trabajaba para un premio Nobel de la Paz...
-Fue muy decepcionante. Tanto Jim como nosotros apoyamos a Obama, pero su Gobierno tenía muy claro que negociar con terroristas era un error. Esa actitud les llevó a subestimar el poder de estas organizaciones. El mismo Obama intentó hacer cambios a finales del 2015 y desde entonces se han hecho progresos. La Administración Trump ha seguido en esta línea y está dando más importancia a la gestión de rehenes.

-¿Habló con Obama?
-Solo tras el asesinato. Me dijo que Jim había sido su prioridad, ¡ja! Por supuesto, no era verdad. Quizá lo pensó, pero todo lo que hizo fue obstaculizar su vuelta a casa. No, Jim nunca fue su prioridad, pero muchas personas de su Administración se dieron cuenta de lo equivocada que estaba esta política y eso me consuela.

-¿Si su hijo hubiera trabajado como periodista para una gran cadena habría sido distinto?
-Sí, el hecho de que él y Steven Sotloff fueran freelance les hacía insignificantes; no tenían seguridad ni portavoces en los medios ni en la Administración; solo nos tenían a nosotros, pero éramos demasiado débiles.

-Compartía la fe con su hijo, que dijo una frase muy conmovedora: "Cuando rezo, siento que puedo tocarte".
-Sí, yo sentía que Dios nos cogía a los dos de la mano. Jim era el mayor de nuestros cinco hijos. Como madre, plantas una semilla y no sabes cómo va a crecer. No me había dado cuenta de hasta qué punto mi hijo se había convertido en un hombre de altura moral. Trabajó como maestro con jóvenes vulnerables y llenos de rabia –lo cual no deja de ser paradójico–, y estaba convencido de que para ser un buen periodista y hallar la verdad hay que tener un alto valor moral y escuchar todas las voces. 

-Desde que somos humanos, las madres han visto morir a sus hijos violentamente.
-Sinceramente, siento compasión por la madre de El Shafee Elsheikh, uno de los verdugos. Ha luchado mucho para que no extraditaran a su hijo, porque sabía que en el Reino Unido tendría una condena menor. Puedo ver el amor que siente por su hijo y creo que tenemos que mostrar compasión por estos jóvenes tan descarriados. Es muy triste que hayan reemplazado todo el amor que recibieron de niños con un odio tan terrible.

"No sé si los medios eran conscientes de que [al difundir la decapitación de su hijo] exponía a millones a una violencia sin límites"

-¿Se reuniría con ella?
-Por supuesto. Ella también sufre, aunque creo que ha sido arrogante por su parte pedirnos ayuda para conseguir una sentencia menos dura. 

-La imagen de Jim segundos antes de su decapitación dio la vuelta al mundo...
-Me enteré de su muerte porque un periodista me llamó llorando y me preguntó si había visto Twitter... Eso que usted dice hace que vuelva a sentir todo aquel dolor en mi corazón.

-Le pido disculpas.
-Yo no sé si los medios eran conscientes de que estaban difundiendo una imagen que exponía a millones de personas a una violencia sin límites y a la propaganda de Estado Islámico, pero tengo que perdonarles y me consuela saber que, desde entonces, son más cautos.

-¿Puede compartir su imagen más preciada de Jim?
-Es una foto del último día que vino a vernos a casa. Celebrábamos su cumpleaños y comimos paella, porque le encantaba la comida española. Llovía y nos hicimos una foto bajo el porche. Esa foto de mi precioso hijo es mi imagen más preciada. Al cabo de pocos días volvía a Siria. Recuerdo que le dije que no tenía por qué volver, pero él me contestó que era su pasión y que tenía promesas que cumplir. Me dijo que volvería en Navidad.

-…
-Me rompe el corazón recordarlo, pero me consuela que su gran corazón sigue latiendo en todos los periodistas que continúan su legado moral y en todas las buenas personas que sienten amor y compasión.

La batalla judicial

El 22 de noviembre del 2012 James Foley fue secuestrado en Siria y en agosto del 2014 fue decapitado por Estado Islámico. Foley compartió cautiverio, entre otros, con el reportero de EL PERIÓDICO Marc Marginedas.

De sus cuatro captores, dos murieron y los otros dos, de nacionalidad británica, fueron detenidos en Irak en el 2018.  Tras una larga batalla judicial, el Reino Unidos aceptó extraditarlos cuando EEUU se comprometió a no aplicarles la pena de muerte.

Akexanda Kotey y El Shafee Elsheikh serán juzgados por las torturas y asesinatos de Foley, Steven Sotloff, Kayla Mueller y Peter Kassing. Los acusados niegan los cargos.