UNA ACTRIZ A REIVINDICAR

Elisabeth Moss: la reina de las teleseries

Con su papel en 'El cuento de la criada', una de las series clave del 2017, la actriz, que ha vivido de cerca la transformación del medio, afianza su posición de gran musa de la televisión del siglo XXI.

DEFRED. Su cuerpo, en ‘El cuento de la criada’, solo sirve para  procrear, como imponen las férreas normas de la República de Gilead.

DEFRED. Su cuerpo, en ‘El cuento de la criada’, solo sirve para  procrear, como imponen las férreas normas de la República de Gilead.

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Elisabeth Moss ha vivido de cerca la evolución de las series. Se estrenó con seis años en una miniserie de 1990 basada en una historia de la escritora Jackie Collins ('Golpes de suerte'), y aunque no pasó por la revolucionaria 'Twin Peaks', sí que lo hizo por una de sus imitaciones, 'Picket fences'. A finales de década se plantaba, aunque de forma secundaria, en una pieza pionera de la Tercera Edad de Oro de las series: 'El ala oeste de la Casa Blanca', como hija del presidente Bartlet.

Su consagración llegó con la propia consagración de la nueva tele «de prestigio»: la 'tele-poco-tele' empezaba a dejar de ser territorio exclusivo de HBO y entraban nuevos jugadores como el canal de cable AMC, que estrenó 'Mad men', cuyo personaje más interesante debía ser, con permiso de Don Draper, el encarnado por Moss, la imborrable Peggy Olson. Una mujer que luchaba por hacerse valer en un entorno profesional dominado por los hombres y pasaba de secretaria a jefa de creativos. ¿Personaje feminista? Al ser preguntada por EL PERIÓDICO en el 2012, contestó: «Es una persona que ama lo que hace, que siente pasión por su trabajo y quiere que le permitan desarrollarlo. No quiere que le roben una oportunidad por ser mujer. Y yo creo que eso es el feminismo: desear ser quien eres y hacer lo que quieres hacer».

UN GUION BIEN ESCRITO

Después de un rol como el de Olson, algunas actrices habrían prescindido de la televisión y habrían buscado los focos del cine. Pero su forma de elegir papeles no atiende al medio: lo único que a ella le interesa es un guion bien escrito.

de Don Draper

Moss desarrolló su carrera adulta en la tele porque supo reconocer la calidad literaria de los guiones de 'Mad men'. Y, sin dejar de lado el cine, en la tele siguió con 'Top of the lake', miniserie dirigida por Jane Campion que le valió un Globo de Oro en el 2014 y cuya segunda temporada ha sido para algunos lo mejor visto en Cannes este año. (Para otros, ha sido la Palma de Oro, la comedia negra sobre el mundo artístico 'The square': en ella también sale Moss).

PERSONAJES MATIZADOS

Moss rodó la segunda temporada de 'Top of the lake' con la condición de que su personaje policía fuera «más oscuro, complicado y jodido de lo que era en la primera temporada». Ella no quiere ser solo la esposa de nadie o una mujer que salva a un hombre perdido o una heroína sin matices. Quiere oscuridad, complicación, magulladuras propias. Y todo eso lo encontró también en el guion de 'El cuento de la criada', serie de Hulu de 10 episodios (aquí disponible en HBO) basada en la famosa novela de Margaret Atwood, quien ha dado su aprobación.

Esta ficción distópica se desarrolla en un futuro demasiado cercano para ser ciencia ficción: unos Estados Unidos convertidos en la República de Gilead, un régimen totalitario y patriarcal en el que las mujeres tienen como único fin la maternidad. Debido a un entorno tóxico, la población ha decrecido y la habilidad de tener bebés empieza a ser un lujo. El personaje de Moss, Defred (el prefijo de indica pertenencia), se convierte contra su voluntad en una doncella, un «útero con piernas» para una esposa estéril de la élite.

DRAMA APOCALÍPTICO

Lo que sigue no es, claro, una sucesión de gags, sino un drama apocalíptico que puede golpear con la fuerza depresiva de The leftovers, pero equilibrado con ráfagas de humor… negrísimo.

¿Persigue Moss toda esta oscuridad por exceso de luz en su vida? Ahora mismo no parece tener la peor de las existencias. Vive en un apartamento del Upper West Side de Nueva York (no es mala zona) con dos gatas atigradas naranjas, Ethel y Lucy. Tiene que sacudirse las ofertas. Lleva un anillo en su mano derecha, pero no es de compromiso, quizá por la efímera experiencia de su primer matrimonio: se casó con el cómico Fred Armisen (el protagonista/creador masculino de 'Portlandia') en octubre del 2009 y en junio del 2010 ya estaban separados.

Es adepta a  de dos gatas 

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Moss es adepta de la cienciología, y las malas lenguas se preguntaron si ese sería el problema: si ella trató de unir a su marido al credo o él trató de sacarla. En realidad todo parece algo más prosaico. Él admitió en el programa de radio de Howard Stern haber sido un novio terrible. «Lo quiero todo», dijo, «quiero casarme… Y después, al año, o los dos años, me rayo».

Ella no parece tener un gran recuerdo del matrimonio. Se expresó así en la revista 'New York': «Fue extremadamente traumático y espantoso y terrible (…) Me alegro de no haber tenido niños. Y de haber salido de ahí. Probablemente no vaya a suceder de nuevo».