Spanish shame

Spanish shame
5
Se lee en minutos
Risto Mejide
Risto Mejide

Publicista

ver +

Ojalá pudiese borrar esta última semana. De mi memoria y de la de todos los que la han sufrido desde el sofá. Ojalá no se hubiese dado la situación del pasado martes en el plató del programa en el que llevamos trabajando tantos meses cientos de profesionales.

Lo que pasó es mucho más que una 'boutade', una chanza, un cachondeo. Lo que pasó es un símbolo de muchas cosas. La mayoría muy vergonzosas. Porque sí, aún me da vergüenza lo ocurrido. Mucha vergüenza. Y no me la quito de encima por más que pasen los días. Por más que me lleguen mensajes de apoyo. Por más que trate de olvidarlo. Tengo la extraña sensación de haber hecho un muy buen y un muy mal trabajo al mismo tiempo. Y es la primera vez en mi vida que me pasa algo así.

Pero antes, una aclaración. Negaré que lo he escrito, pero ojalá hubiera habido trampas en las votaciones. Habría sido más fácil, sinceramente. Pero resulta que no. Después de analizarlo con el departamento técnico de la web de Telecinco, después de hablar largo y tendido con sus expertos, la realidad que uno descubre es mucho peor. No sólo no hubo trampas. Aunque a un grupúsculo de energúmenos les guste atribuirse este tipo de situaciones, resulta que los responsables de la debacle fueron muchos más que los que se mueren por salir en la foto. Qué adentro la tienes, me escriben los presuntos autores del troleo. Para que veáis el nivel.

Es lo que tiene la democracia. Que no queda más remedio que respetarla y acatarla. Aunque quien vote a tu lado sea un palurdo indocumentado con ganas de hacerse notar. Pero eso no significa que debamos compartir sus razones, su criterio ni su moralidad. Por eso aceptamos pulpo como votación popular. Y ahora qué.

Levantarme de mi silla e irme del plató de 'Got Talent'  Levantarme de mi silla e irme del plató de 'Got Talent' es de lo único que me siento no sé si orgulloso, aunque sí en paz

Para empezar, aceptar el país en el que vivimos. Un país que prefiere hacer el ridículo delante de los 50 países en los que se emite 'Got Talent' antes que competir con sus mejores bazas para demostrarle al mundo de lo que es capaz. Un país que prefiere reírse de su propia torpeza antes que premiar su talento y su buen hacer. Un país que no reconoce la cultura del esfuerzo, y prefiere la incultura del que se sabe ignorante y en vez de ponerle remedio, echarse unas risas con los amigotes del bar.

Yo no sé lo que ocurrirá con otros programas. Pero en esta edición, sobre el escenario han pasado cientos de propuestas fruto del esfuerzo, del valor, del riesgo, de la creatividad, del trabajo en equipo, del espíritu de superación y de una cantidad de valores que no me caben en un solo artículo. Por eso me duele especialmente cuando hay gente que aprovecha para cargar contra un 'talent show' que se ha esforzado por mostrar lo mejor de este país. Si de algo podemos sentirnos orgullosos en este caso, es de la gente que hubo. De la gente que pudo haber ganado esta vez.

Pero además, creo que toca pedir perdón. Perdón si mi comportamiento ha hecho que alguna gente votara ya no a favor de un ganador, sino en contra de un jurado. Asumo mi parte alícuota de culpa. Y también perdón por haber permitido que una broma pesada llegase a la final. Sí, ya sé que voté en contra todas y cada una de las veces que pude, pero es evidente que no fue suficiente. Debí y debimos hacer más. Así que pido perdón a los otros 13 finalistas, al resto de concursantes que fueron descartados y sobre todo al espectador, que tuvo que ser testigo del bochornoso espectáculo. Le iba a pedir perdón también a quien se haya sentido ofendido por mi comportamiento al levantarme de mi silla e irme del plató, pero es de lo único que me siento no sé si orgulloso, aunque sí en paz. Ante una situación indigna, traté de actuar con dignidad y con responsabilidad. Y sinceramente, lo volvería a hacer una y mil veces más.

De hecho, lo volveré a hacer. Pienso volver a sentarme en la silla de jurado de 'Got Talent'. Básicamente, porque puedo y porque debo. Tanto la productora como la cadena me quieren ahí, cosa que me da la oportunidad de resarcirme. Me da la oportunidad de seguir trabajando con mis compañeros, de seguir convenciéndoles o de que ellos me convenzan a mí. Me da la oportunidad de enmendar los errores que hayamos podido cometer. De asegurarme de que no vuelva a suceder lo sucedido. Y me da la oportunidad de decirle al mundo que ni pienso ni pensamos dejar de creer. Que la mediocridad puede haber ganado una batalla, pero que ni de lejos habrá ganado la guerra. Y que en este país aún queda gente que admira al talento, que tenemos mucho y muy bueno que demostrar y que los buenos, a veces, también ganan.

Noticias relacionadas

Por eso, os recuerdo quiénes son los verdaderos ganadores de esta edición: los cantantes, magos, bailarines y demás artistas que, gracias a la visibilidad que les ha dado 'Got Talent', a partir de ahora no van a parar de trabajar. Ése es el verdadero premio en la vida. Ése es el premio que dura, el que construye una carrera, el de verdad.

El resto, quedará para la historia de nuestras grandes gestas. Quizás no a la altura de Chikilicuatre pero sí a la de John Cobra. Enhorabuena, don Antonio el Tekila. Usted no tiene la culpa de nada, créame. Espero que le aproveche el dinero y el coche. Pero por si alguien tiene que explicárselo este verano a un guiri, ahí va mi propuesta de traducción jurada: 'Spanish shame'.