Por ahorrarte 50 euros puedes pagar hasta 4.000 en la reparación de tu coche

Por ahorrarte 50 euros puedes pagar hasta 4.000 en la reparación de tu coche
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Con el precio del combustible por las nubes es más común que los conductores apuren la reserva de depósito, algo que como ya dijimos puede tener consecuencias fatales para el motor, puesto que es más probable que las impurezas se filtren en el circuito. Por eso ahora más que nunca, si llevas a revisar el vehículo no escatimes en cambiar los filtros, ya que por no gastarte unos 50 euros en renovarlos te puedes llevar la desagradable sorpresa de enfrentarte a una reparación de 4.000 euros por la obstrucción de los inyectores.

Según ha calculado la red de talleres Euromaster, cambiar el filtro del combustible puede costar entre 15 y 90 euros según el coche, pero independientemente del modelo que sea la reparación de los inyectores supone una media de 4.000 euros de gasto.

¿Cada cuánto hay que cambiar el filtro de combustible?

Cualquier usuario puede rellenar los líquidos del motor, simplemente comprando el aceite, el refrigerante o anticongelante, o el líquido de frenos recomendado por el fabricante, pero eso supone un añadido a la revisión anual que necesita un vehículo, para resolver problemas más complejos como cambiar los filtros. Es aconsejable mirar cada mes los líquidos del propulsor para rellenar lo que haga falta, además de las presiones de las ruedas al menos cada dos semanas si no disponemos de un sistema de aviso preinstalado. Pero es tanto o más importante que este mantenimiento, llevar el coche a revisión cada año o cada 20.000 kilómetros aproximadamente para realizar las reparaciones que en casa nos son imposibles. Por ejemplo, debemos cambiar los filtros de combustible cada 30.000 ó 50.000 kilómetros como mucho, para evitar que la suciedad se filtre en el circuito y acabe por obstruir los inyectores, o dañar la bomba de alta presión, entre otras averías del sistema.

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Si el coche no tiene fallos de fabricación, llevándolo al taller una vez por año o cada 20.000 kilómetros para una revisión general, observando los líquidos una vez al mes y siendo cuidadosos en su conducción, especialmente en el uso del embrague y el acelerador, éste debería tener una vida útil muy longeva, ya que son máquinas hechas para resistir el paso del tiempo. En cambio, un mal mantenimiento del vehículo puede acortar su funcionamiento de forma exponencial.

Con la llegada de los coches eléctricos todo será más fácil ya que apenas cuentan con piezas de desgaste ni componentes físicos o de fricción en su sistema de propulsión. Digamos que el mantenimiento, al margen de pastillas de freno, ruedas y poco más, será como el de cualquier aparto electrónico o electrodoméstico de casa. Por cierto, aquí está todo lo que debes saber del coche eléctrico.