Conducir una camper, ¿muy diferente a un coche?

Conducir una camper, ¿muy diferente a un coche?
3
Se lee en minutos

Si este verano vas a conducir una camper por primera vez y te preocupa si es muy diferente a llevar un coche, estate tranquilo porque las diferencias no son muy notables, aunque hay cosas que debes tener en cuenta para evitar un percance.

Lo primero que debes saber es que si la autocaravana tiene una MMA igual o inferior a 3.500 kilos se considerará un vehículo ligero, por lo que se podrá conducir con el carné tipo B. Si por el contrario ya excede de este MMA se necesitará un permiso C1.

Lo siguiente que hay que saber es qué tipo de autocaravana vas a conducir, ya que de ello dependerá su dificultad. Si es una Capuchina, perfilada o integral, son más voluminosas y pesadas, por lo que son algo más complicadas de manejar. En cambio, si es una camper, es decir furgonetas de transporte de serie con la cabina de carga completa y el interior acondicionado como autocaravana, será más fácil su conducción.

Eso sí, independientemente de qué modelo se trate, siempre será más complicado de conducir que un turismo, ya que las autocaravanas suelen medir al menos 6 metros de largo, unos 3 de alto y alrededor de 2 metros de ancho, con un peso que raramente baja de los 3.000 kilos. Y dentro de las autocaravanas las más pequeñas son las camper que miden entre 4,90 y 5,30 metros de longitud, unos 2 metros de ancho y alrededor de 2 metros de alto.

Diferencias en la conducción entre una camper y un coche:

Aceleración

El mayor peso y la mayor resistencia aerodinámica de las camper harán que las aceleraciones sean más lentas y más progresivas que las de un coche, independientemente de lo potente que sea el motor de la autocaravana. Esto lo debemos tener principalmente en cuenta a la hora de realizar un adelantamiento en carretera, ya que al ser más lentos tenemos que calcular mejor los espacios con respecto al resto de vehículos.

Pero la mayor progresividad en la aceleración de las caravanas supone a su vez una ventaja, ya que son vehículos más complicados de detener por su volumen y peso, con lo que coger altas velocidades en poco tiempo supondría un mayor riesgo que en un turismo, puesto que necesitan de mayor espacio y tiempo para detenerse. Por eso hay que anticiparse a las frenadas y no apurar los frenazos.

Velocidad punta

La modernización de las autocaravanas con todos los sistemas mecánicos y de seguridad adquiridos de los turismos convencionales, les permiten circular a velocidades más altas sin poner en riesgo la seguridad. Por ello, siempre que no excedan de un MMA de 3.500 kg, su velocidad en autovía y autopista se ha elevado hasta los 120 km/h, y en carreteras convencionales a 90 km/h, al igual que los turismos convencionales. Pero como decimos, hay que tener en cuenta su peso a la hora de detener el vehículo, con lo que recomendamos siempre ir a una velocidad adecuada y segura.

Giros

Quizá este sea el apartado más distinto con respecto a un coche, ya que la principal diferencia entre ambos es el tamaño. A la hora hacer un giro hay que tener muy en cuenta sus medidas, ya que necesitaremos mayores espacios y ángulos que con un turismo. Por ello es recomendable al tomar una curva comenzar el giro un poco más tarde que con un coche siempre que se pueda ya que de lo contrario si cerramos demasiado la dirección corremos el riesgo rozar el vehículo por su parte interna. También hay que ser más suave y progresivo con la dirección a altas velocidades ya que es más difícil perder el control del vehículo por su gran peso. Además, si damos volantazos muy severos haremos que se desplacen todos los elementos que hay en su interior.

Estacionamiento

Noticias relacionadas

Pero sin duda, la tarea más complicada a la hora de conducir una autocaravana es realizar un estacionamiento. Su gran tamaño y la compleja visibilidad hacen que sea mucho más difícil que aparcar un coche. Por suerte las camper más modernas cuentan con multitud de sistemas de ayuda a la conducción, como asistentes de aparcamiento con cámaras y sensores, que nos ayudan a llevar a cabo con éxito esta maniobra.

Pero al margen de todas estas indicaciones, lo cierto es que conducir una autocaravana o una camper tampoco es muy distinto de un coche, con lo que será sencillo adaptarnos rápido a su tamaño y peso, pudiendo de este modo disfrutar del vehículo sin problemas durante las vacaciones de verano.