EL MODELO BARCELONA

El comercio de proximidad llena de vida los barrios de la ciudad

Fomentar el consumo local tiene beneficios económicos, sociales, sostenibles, alimentarios y de seguridad

Compras en una panadería de barrio.

Compras en una panadería de barrio.

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LLUÍS MUÑOZ / BARCELONA

En Barcelona brilla con fuerza el comercio de proximidad: en el cuarto trimestre de 2016, el comercio de la ciudad se posicionó en 149.500 trabajadores y más de 16.000 empresas con asalariados. Según datos de 2015, esto significaba el 14,5% de la ocupación, el 21,9% del tejido empresarial y el 15% del PIB.

Sin embargo, la importancia del comercio para la ciudad va más allá, gracias a que Barcelona se beneficia de un modelo comercial basado en la proximidad. Una práctica sostenida en razones históricas: antes de que se crease la Barcelona de principios de siglo XX, algunos de los actuales barrios eran pueblos con sus propios comercios y mercados, los cuales se mantuvieron después de la unificación. Es importante destacar como Barcelona ha conseguido dos centralidades: la de los ejes comerciales tradicionales de cada barrio, así como la del centro de Barcelona. En las dos centralidades se apuesta por un comercio de proximidad, por lo que tanto al lado de casa, como en el centro de la ciudad se puede encontrar todo aquello que se desee.

Lazos entre vecinos

Además de los beneficios económicos para la ciudad y de la comodidad de no tener que desplazarse a otros barrios, el comercio de proximidad permite crear lazos entre vecinos. La compra al comercio del barrio teje una relación humana y personal, en la que se genera el sentimiento de formar parte de una comunidad. Sin duda, se trata de un comercio que promueve la cohesión social, generando lugares de encuentro, y por lo tanto, de integración social, en los que se crean ciudades seguras y respetuosas con el entorno, porque la compra de proximidad también va de la mano de la sostenibilidad, al evitar el uso de vehículos contaminantes, y al comprar productos de cercanía que, en muchas ocasiones, tienen una clara apuesta ecológica.

El comercio de Barcelona tiene cualidades y valores comerciales que han ayudado a crear una ciudad cercana y segura. El conjunto de los negocios de la ciudad es activo y promueve constantemente actividades en las que se generan vivencias y experiencias únicas, haciendo que los ciudadanos se sientan bien en sus comercios.

El comercio de la ciudad genera el 14,5% de la ocupación, el 15% del PIB y el 21,9% del tejido empresarial 

Los comercios de Barcelona se preocupan por sus vecinos y es habitual encontrarse con espacios en los que se fomentan los hábitos de alimentación saludables, ofreciendo productos frescos y de calidad. En este entorno, también se apuesta por la accesibilidad, adaptando los comercios a las necesidades de todos los ciudadanos.

Con todos estos beneficios sociales, económicos y medioambientales, es importante apostar por políticas locales dirigidas a defender e impulsar el comercio de proximidad, con el fin de conseguir el fomento de un consumo responsable, basado en la sostenibilidad económica y social, así como en las relaciones entre el comercio y otros sectores estratégicos de la ciudad como son la cultura y el turismo. Lejos de algunos prejuicios, el comercio de proximidad de Barcelona demuestra como se ha sabido readaptar a los tiempos, durante siglos, y hoy está al día en tecnología, en accesibilidad, en multiculturalidad, en ocio y sobre todo, en humanidad, apostando por valores con los que crear una ciudad mejor.

Proyectos sociales

La iniciativa 'Camí escolar, Espai amic' tiene como objetivo crear una ciudad más amigable, para que los chicos y chicas ganen autonomía personal y calidad de vida en sus desplazamientos en solitario a la escuela, mientras pasean por el parque o cuando van a hacer deporte, promoviendo un compromiso de participación entre la comunidad. El plan trata de enseñar itinerarios más seguros, un mejor conocimiento del barrio o la identificación del peligro y busca crear una red de barrio en la que participen el profesorado, madres y padres, así como otros agentes sociales, como mercados y comercios de Barcelona, con el compromiso de que los más jóvenes también puedan disfrutar del barrio.

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Otro proyecto destacado es 'Radars', que tiene como objetivo detectar y prevenir situaciones de riesgo en personas mayores. Por ejemplo, si un comerciante detecta que un vecino que vive solo, hace días que no acude a comprar el pan, puede dar alerta a una plataforma de seguimiento telefónico, convirtiéndose en un radar. De este modo, se fomenta un tejido de barrio que destina atención a las personas mayores.

Plan 2017-2019: El comercio hace ciudad

<span style="font-size: 1.6rem;">P</span><span style="font-size: 1.6rem;">ara mantener un comercio de proximidad óptimo, las instituciones también se implican en su promoción y gobierno. Desde el Ayuntamiento de Barcelona se ha hecho una estrategia de refuerzo y proyección del comercio en Barcelona para el periodo 2017-2019 mediante <strong>el plan 'El comerç fa ciutat'.</strong> Estas son algunas de las medidas: </span>