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Diario Astronómico

Hace 50 años vimos la Tierra desde el espacio por primera vez

Puede que la misión Apolo 8 de 1968 sea incluso más memorable que la llegada a la Luna de 1969

En ese viaje al espacio, el ser humano vio por primera vez el planeta desde fuera

Eduard Masana

Foto de la Tierra vista encima de la superficie lunar, tomada durante la misión Apollo 8 de 1968..

Foto de la Tierra vista encima de la superficie lunar, tomada durante la misión Apollo 8 de 1968.. / NASA

De aquí unos meses se conmemorará el 50 aniversario de la llegada del hombre a la Luna. En julio de 1969 la misión Apolo 11 conseguía situar a dos astronautas en la superficie de nuestro satélite y devolverlos a la Tierra sanos y salvos. El programa Apolo se había iniciado casi una década antes. Uno de sus momentos culminantes se produjo en diciembre de 1968, hace justo 50 años, cuando por primera vez una nave tripulada, el Apolo 8, lograba escapar de la atracción de la gravedad terrestre y orbitar entorno a la Luna.

El programa Apolo se diseñó para llevar al hombre a la Luna. La nave Apolo propiamente dicha constaba de un módulo de control y servicio, que incluía la pequeña cápsula en que los astronautas volvían a la Tierra, y el módulo lunar. Todo ello debía de ser lanzado al espacio por el gigantesco Saturno V, el cohete que la NASA construyó expresamente para el programa lunar.

Después de varias pruebas no tripuladas, la primera misión con astronautas a bordo, el Apolo 1, estaba prevista para febrero de 1967. Pero un mes antes la nave se incendió fatalmente en la rampa de lanzamiento durante unas pruebas, causando la muerte de los tres astronautas que se encontraban en su interior. Tras algunos cambios, especialmente la eliminación de materiales inflamables y la sustitución de la atmósfera de oxígeno puro (altamente inflamable) en el interior del módulo por una mezcla de oxígeno y nitrógeno, el programa se reanudó en noviembre de 1967.

Como la NASA había decidido renombrar las misiones Apolo, reservando el nombre de Apolo 1 para la que originalmente tenía que ser la primera misión tripulada y eliminando los Apolos 2 y 3, esta nueva misión se denominó Apolo 4. Su objetivo era probar el nuevo cohete Saturno V y el sistema de reentrada en la atmósfera terrestre, tras realizar tres órbitas a la Tierra. Dos misiones sucesivas, los Apolos 5 y 6, también sin tripulación, fueron lanzadas a principios de 1968 para probar diversos aspectos del futuro vuelo tripulado a la Luna. Pese algunos pequeños problemas, las tres misiones cumplieron de forma exitosa sus objetivos.

El primer vuelo tripulado del programa fue el Apolo 7, lanzado en octubre de 1968. La misión duró casi 11 días, en los que la nave efectuó 163 órbitas alrededor de la Tierra. Se probó el funcionamiento del módulo de control y servicio, las comunicaciones y se simuló un acoplamiento como el que se efectuaría en el viaje de regreso de la Luna. De nuevo la misión fue un éxito.

Humanos fuera del órbita terrestre

Así llegamos al Apolo 8, lanzado el 21 de diciembre de 1968. A bordo iban los astronautas Frank Borman, James Lovell y William Anders. Tras el lanzamiento, el primero que se realizaba desde el Centro Espacial Kennedy en Florida, la nave se situó en órbita alrededor de la Tierra. Poco más de dos horas después del lanzamiento, la tercera fase del Saturno V, aún acoplada al módulo de comando y servicio, se encendía de nuevo para situarlo en una trayectoria que le llevaría hacia la Luna.

Era la primera nave tripulada que abandonaba la órbita de la Tierra. La única incidencia destacable del viaje hacia la Luna fue una indisposición sufrida por Borman, debida posiblemente a lo que ahora se conoce como síndrome de adaptación espacial, que causa vómitos y malestar a una tercera parte de los astronautas en su primer día de ingravidez en el espacio. Sin embargo, desde el control de la misión se le diagnosticó una gripe o una reacción alérgica a una pastilla para dormir que había ingerido. No sé le dio mayor importancia y Borman se recuperó en las horas siguientes.

En el tercer día de vuelo, fue necesario activar los cohetes del módulo de control por unos breves minutos para entrar en órbita alrededor de la Luna. La nave se convirtió así en la primera nave tripulada que orbitaba nuestro satélite. Era también la primera vez que el ser humano veía en directo la cara oculta de la Luna. Durante las siguientes 20 horas el Apolo 8 orbitó al Luna en una órbita elíptica a una altura entre los 112 y los 311 km sobre su superficie. Desde esta distancia los tres astronautas pudieron observar la superficie lunar con un detalle sin precedentes y tomar centenares de fotografías que ayudarían a encontrar un lugar adecuado para el alunizaje del Apolo 11.

El Apolo 8 realizó diez órbitas alrededor de la Luna. Una última maniobra de encendido de los cohetes puso la nave en dirección de regreso a la Tierra, donde amerizó el 27 de diciembre.

Alarde de religiosidad

Fuera del ámbito científico la misión no estuvo exenta de cierta polémica. La noche del 24 de diciembre, víspera de Navidad, los tres astronautas leyeron los primeros versículos del libro del Génesis, aquellos que hacen referencia a la creación del mundo, durante una conexión en directo retransmitida a todo el planeta. La conexión finalizó con “Dios bendiga a todo el mundo”.

Esta muestra pública de devoción religiosa no agradó a los movimientos activistas ateos. Madalyn M. O'Hair, fundadora de American Atheists, llegó a demandar a la NASA por haber violado la Primera Enmienda de la Constitución. Si bien la Corte Suprema de los Estados Unidos desestimó la demanda, la NASA pidió a sus astronautas una mayor discreción en sus prácticas religiosas de cara a futuras misiones.

El Apolo 8 fue una misión pionera en muchos aspectos: fue la primera nave tripulada en abandonar la órbita terrestre y en orbitar la Luna, fueron los primeros astronautas en tener una visión completa de la Tierra desde el espacio y en ver la cara oculta de la Luna. También fue la primera misión que tuvo retransmisiones en directo por televisión. Su éxito abrió definitivamente las puertas a la llegada del hombre a la Luna siete meses más tarde.

Sección elaborada en colaboración con el Parc Astronòmic Montsec - Centre d'Observació de l'Univers y el Institut de Ciències del Cosmos de la Universitat de Barcelona (ICC-UB-IEEC).

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