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PATRIMONIO CIENTÍFICO

Tres siglos con Asclepio

Una casa de Sant Sadurni esconde el legado de 300 años de una estirpe médica

El último miembro dedicado a la profesión lucha en solitario para preservar ese tesoro

Michele Catanzaro

Ramon Viader Guixà conserva en su casa de Sant Sadurní dAnoia el legado de sus antepasados médicos y farmacéuticos.

Ramon Viader Guixà conserva en su casa de Sant Sadurní dAnoia el legado de sus antepasados médicos y farmacéuticos. / MARC VILA

La casa del farmacéutico jubilado Ramon Viader Guixà, en Sant Sadurní d’Anoia, esconde un tesoro médico. Se trata de más de mil piezas –frascos, fármacos, máquinas, libros…– que testimonian los tres siglos a lo largo de los cuales las 10 generaciones anteriores a la de Viader Guixà se dedicaron a la medicina y la farmacia.

El último de la estirpe trabaja a toda velocidad y con dinero exclusivamente de su bolsillo para preservar el legado. Su último esfuerzo es el libro 'Viader. Nissaga de metges i apotecaris' (Rubes Editorial, 2017).

“No tengo nadie atrás: tengo un hijo ingeniero agrónomo y otro piloto de aviones”, se sincera Viader Guixà. Esas piezas forman parte de su vida. “Mis padres las tenían en casa. Yo nací prácticamente en la farmacia, que era parte de la vivienda. Cuando se vendió, me quedé yo con todo”, afirma.

PIEZAS VALIOSAS

Una de las piezas más valiosas es un frasco florentino, un concentrador de esencias de vidrio, de principios del siglo XVIII. “El vidrio es raro, porque se rompe mucho”, explica Viader Guixà. La colección contiene también un estuche de bolsillo de 1840, con una veintena de fármacos homeopáticos.

Otra pieza curiosa es un pote de aspirina en polvo de 1898: por aquel entonces, Bayer aún no dominaba la técnica del comprimido. La biblioteca Viader guarda joyas como una impresión de 1663 de un libro del médico griego 'Dioscórides' y una copia de la primera farmacopea oficial en España, la Valentina.

Un posible museo de la salud en L'Hospitalet aspira a hacerse con parte de la colección

La colección Viader se expuso en el 2015 en en la Facultat de Farmàcia de la Universitat de Barcelona y ahora se prepara una vitrina definitiva en su sede. “Recientemente, he tenido contactos con el Ayuntamiento de L'Hospitalet, que quiere tirar adelante el Museu de Cièncias de la Salut de Catalunya, con la aspiración de que sea un referente en Europa”, afirma Viader Guixà. L'Hospitalet aspira también a hospedar un instituto de medicina tradicional China. “Desconozco el proyecto del museo. Me parece muy bien, pero no se pueden hacer cosas ignorando lo que se lleva luchando desde hace años desde instituciones como el Museu d'Història de la Medicina o la comisión de trabajo sobre el Patrimonio Sanitario Histórico de Catalunya, para comunicar la ciencia y si historia”, comenta Zarzoso.

“Tengo toda la colección en mi casa, en cajas. Me ayudan una restauradora, una fotógrafa y una bibliotecaria”, explica Viader Guixà. “Me parece impresionante lo que ha hecho el señor Viader: tiene mucho mérito y pone de manifiesto las faltas de la sociedad catalana y española en general en cuanto a patrimonio científico”, comenta Alfons Zarzoso, conservador del Museu d’Història de la Medicina de Catalunya, no implicado en el trabajo de Viader.

DIEZ GENERACIONES

La historia de la estirpe empieza con Josep Viader Fàbregas, un médico nacido en Santa Coloma de Farnés en 1680. La suya fue la primera de cinco generaciones de médicos, seguidas por cinco más de farmacéuticos.

“Las estirpes en oficios relacionados con la salud y el derecho son frecuentes en Catalunya”, comenta Zarzoso. Según el historiador, son el resultado de estrategias matrimoniales y patrimoniales que consolidaron las redes de poder en las ciudades. “Sin embargo, el caso de los Viader es singular”, añade.

El ancestro más ilustre es Josep Anton Viader Payrachs (1756-1816). Estaba al frente del Hospital de Santa Caterina en Girona cuando la ciudad fue sitiada por Napoleón en 1808. Viader Payrachs se dio cuenta de la importancia de la higiene cuando aún se desconocían los microbios. También creó una red de hospitales de campo, para evitar que los soldados murieran en el trayecto al hospital.

Un hijo de Viader Payrachs llevó a la familia de la medicina a la farmacia y de Girona a Sant Sadurní. Las vidas de los sucesores encarnan las vicisitudes de España: uno fue alcalde durante la primera república; otro apoyó a los arrendadores en el conflicto de los 'rabassaires'; otro fue movilizado en el ejército franquista en Aragón.

Viader Guixà vio el final de la época de las fórmulas magistrales. “No me gustaba vender potitos y pañales, así monté con mi padre un laboratorio de análisis”, explica. Los dos ofrecían un servicio codiciado en la Anoia: el análisis de calidad y seguridad de los vinos.

Llama la atención la falta de mujeres en la historia. “De una acta notarial se desprende que una hija de Viader Payrachs, un hombre que dominaba cuatro idiomas, era analfabeta”, comenta Viader. “El modelo androcéntrico era absoluto: en general los hombres hacían estirpes, las mujeres jugaban un papel auxiliar en las estrategias matrimoniales y patrimoniales”, explica Zarzoso.