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ACTIVIDAD DIVULGATIVA

Las matemáticas retan a 100.000 estudiantes

Alumnos de entre 11 y 18 años procedentes de toda Catalunya han participado en las pruebas Cangur

Antonio Madridejos

Para resolver los problemas de las pruebas Cangur no es necesario tener facilidad para las matemáticas, aunque está claro que ayuda. Lo esencial es armarse de razonamiento lógico y de ganas de afrontar retos. "Esto no es un examen, sino una fiesta", destaca Xavier Jarque, presidente de la Societat Catalana de Matemàtiques (SCM), la entidad organizadora de las pruebas, y profesor de la Universitat de Barcelona (UB). "Mire este problema -afirma a continuación mientras señala la última de las preguntas del reto en la categoría de segundo de bachillerato-. Puede resultar difícil, pero no requiere saber fórmulas de memoria". Dice lo siguiente:

"Los 2.017 habitantes de una isla son de dos tipos diferentes. Cada uno o es mentiroso (y siempre dice mentira) o bien no es mentiroso (y siempre dice la verdad). Más de 1.000 habitantes participan en un banquete sentados en una mesa redonda. Cada uno de ellos dice: "Las dos personas que tengo al lado son de tipos diferentes". ¿Cuántos no mentirosos hay como máximo en la isla?". Las respuestas posibles son a) 1.683, b) 1343, c) 670, d) 1344, e) 668.

En total, unos 100.000 estudiantes con edades comprendidas entre los 11 y los 18 años procedentes de un millar de escuelas han participado esta mañana en las pruebas Cangur de Catalunya, un récord que adquiere magnitud al comparar con los 1.500 voluntarios de la primera edición celebrada en 1995, como destaca Jarque. Millones de estudiantes de 60 países de todos los continentes han participado en el reto con las mismas preguntas.

Los más pequeños han resuelto los ejercicios en sus respectivos colegios, mientras que los mayores (cuarto de ESO y los dos bachilleratos) lo han hecho en alguna de las sedes habilitadas para la ocasión, como las universidades, el CosmoCaixa o la sede central del Institut d'Estudis Catalans (IEC) en Barcelona.

"Las pruebas no pretenden captar a los alumnos con más talento para las matemáticas, sino popularizarlas -insiste el presidente de la Societat Catalana-. No hace falta ser un genio para apuntarse". El espíritu competitivo no existe, pero obviamente los participantes se esfuerzan por hacerlo bien.

"No son los típicos problemas del instituto", resume Jara, alumna de cuarto de ESO en el instituto Numancia de Santa Coloma de Gramenet, que se define como "más o menos buena estudiante". "Son más de lógica, más enrevesados". Carla, del mismo instituto, asume que algún problema no había podido resolverlo porque el enunciado era difícil de entender.

En el mismo sentido se pronuncian Jocelyn Alegre y Gerard Gómez, estudiantes del mismo curso en el instituto Príncep de Viana, en el distrito barcelonés de Sant Andreu. "En la escuela es todo más mas rutinario, con ecuaciones, raíces cuadradas -explican-. Esto no nos lo enseñan en clase". Y también se expresan en parecidos términos Axel y dos Marc, venidos del instituto L'Alzina, en el barrio del Congrés, y los tres de la rama de ciencias. "No tiene nada que ver con lo que hacemos en clase. Esto es más complejo. En el instituto te dan una metodología, un tema y te lo has de estudiar. Aquí has de saber algunas fórmulas pero nada del otro mundo". Lo que lamentan es que la hora que tenían para resolver las 30 preguntas se les había quedado corta.

Lore y Natacha, profesoras del instituto Verdaguer, también en Barcelona, han acudido a la sede del IEC con 15 alumnos de primero y segundo de bachillerato. "Hay algunas preguntas de procedimiento, pero la mayoría son de pensar, no de estudiar", resumen. "Lo que nos gusta es que es una competitividad muy saludable", añaden.

LOS RESULTADOS

Con posterioridad, las escuelas reciben las notas de sus alumnos para que los chavales puedan saber cómo lo han hecho en comparación con la media, pero no se trata de una competición escolar ni tiene efectos académicos. "Lo que sí que hacemos es una fiesta para los 30 o 40 mejores, el próximo 29 de mayo", dice el organizador. Por cierto, la respuesta del problema enunciado al inicio de esta crónica es la a) 1683.

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