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EL ADN DE LA SEMANA

2016 celeste

El año ha estado repleto de descubrimientos astronómicos

Pere Puigdomènech

Los ingenieros de la NASA celebran la llegada de la sonda Juno a la órbita de Júpiter.

Los ingenieros de la NASA celebran la llegada de la sonda Juno a la órbita de Júpiter.

El año 2016 ha sido un año con grandes resultados en las diferentes disciplinas de la investigación, pero es interesante que en las listas que se publican en las revistas internacionales destacan descubrimientos que tienen que ver con observaciones astronómicas. Van desde las ondas gravitatorias hasta el hallazgo de un planeta en una de las estrellas más cercanas. El Universo en el que vivimos nos interesa y nos cautiva.

Ha sido, efectivamente, un año fecundo. Más que nunca ha aumentado el número de artículos que se publican en las revistas científicas, haciendo cada vez más difícil seguir lo que pasa en un campo determinado. Algunos tienen que ver con los genomas como el del perro, el del caballito de mar o del lince, entre muchos otros, y también el genoma humano, que nos habla de una salida principal de África hace unos 60.000 años de la que descendemos la mayoría de los no africanos. Y en el 2016 hemos hablado mucho de la edición de los genomas.

Pero en el 2016 hemos mirado sobre todo hacia el cielo, quizá porque algunas de nuestras noticias terrenas no han sido muy positivas. Ha habido observaciones que abren nuevas vías para entender el Universo. Las ondas de la fuerza de la gravedad habían sido predichas pero su observación ofrece la posibilidad de estudiar fenómenos que implican grandes objetos galácticos. También hemos hablado del descubrimiento de un satélite rocoso en órbita de la estrella más cercana a nuestro sistema solar. Han sido noticia el éxito de la sonda 'Rosetta' en la primera exploración directa de un cometa, la llegada de la misión 'New Horizons' a Plutón después de diez años de viaje y de la sonda 'Juno' a Júpiter, así como el fracaso del módulo 'Schiaparelli' en Marte. Quizá se ha hablado menos de que ya hay 14 satélites del sistema público europeo Galileo, que mejorará el GPS, o de las imágenes que nos llegan de la Estación Espacial Internacional, que son casi una rutina. Mirar al cielo ha sido a menudo un gesto de esperanza. Quizá también buscamos algún signo que nos oriente en este periodo de nuestra historia.

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