Ir a contenido

Así era el parásito de la malaria en Europa

Unos investigadores recuperan muestras de hace 70 años procedentes de un sanatorio antipalúdico en el delta del Ebro

La enfermedad, transmitida por la picadura de un mosquito, fue dada por erradicada en España en 1965

Antonio Madridejos

Un estudio internacional encabezado por investigadores del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona (IBE) ha sido capaz de recuperar por primera vez datos genéticos de los principales parásitos causantes de la malaria, 'Plasmodium vivax' y 'Plasmodium falciparum', tal y como eran en la España de los años 40, cuando la enfermedad aún era prevalente en numerosas zonas rurales del sur de Europa. El trabajo ha permitido reconstruir el genoma mitocondrial de ambos parásitos y compararlo con las cepas que hay actualmente en el resto de los continentes.

La malaria o paludismo, una enfermedad que causa estragos en los países tropicales y ecuatoriales, especialmente en el África subsahariana, no fue erradicada completamente de Europa "hasta mediados del siglo XX, con la universalización de los sistemas de higiene", explica el coordinador del estudio, Carles Lalueza-Fox, investigador del IBE. En España, el último caso autóctono se detectó en 1961 y la enfermedad como tal no se consideró eliminada oficialmente hasta cuatro años después, añade Lalueza-Fox.

El trabajo, liderado por el IBE, centro mixto del CSIC y la Universitat Pompeu Fabra (UPF), y realizado en colaboración con el Centre for GeoGenetics de Dinamarca, ha sido publicado en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS).

Las muestras analizadas proceden de un antiguo centro antipalúdico inaugurado en 1925 en Sant Jaume d'Enveja, en el delta del Ebro. Su director, el doctor Ildefonso Canicio, trató durante décadas a pacientes infectados, que trabajaban en los campos de arroz de la zona, y él mismo acabó contrayendo malaria. "Tras su muerte, en 1961 -escriben los investigadores del IBE-, algunas de sus preparaciones se salvaron de la destrucción al ser recogidas por sus descendientes, que ahora las han cedido para su estudio científico". De ellas tuvieron conocimiento investigadores de los servicios de control de mosquitos del delta del Ebro y del Baix Llobregat, que se pusieron en contacto con el IBE.

DETERIORO DE LAS MUESTRAS

El paso del tiempo había deteriorado las muestras. "El principal problema es que no se tomaron unas gotas de sangre con el objetivo de conservarlas, sino simplemente para realizar el diagnóstico", explica el coordinador del trabajo. Además, que una gota de sangre contuviera el patógeno no significa que hubiera muchos patógenos en ella. "En definitiva, la cantidad de ADN de que se dispone es muy limitada -prosigue-. La técnica de recuperación ha sido muy compleja", 

“El análisis del genoma nuclear de estos patógenos ayudará a conocer las mutaciones que han hecho resistentes las cepas actuales a diversas fármacos empleados en las últimas décadas, ya que el 'Plasmodium' europeo recuperado es anterior a todos esos tratamientos", dice Pere Gelabert, también del IBE. "Podemos comparar con el plasmodio actual y ver dónde ha mutado. Puede ser muy útil para encontrar tratamientos más efectivos", añade Lalueza-Fox.

Claros vínculos con América y la India

La cepa de paludismo provocada por el parásito 'Plasmodium vivax' es actualmente la más extendida fuera de África, mientras que la de 'Plasmodium falciparum' es la predominante en el África subsahariana. Curiosamente, en las muestras del sanatorio antipalúdico de Sant Jaume d'Enveja se observan ambas.


Los resultados del análisis genético son espectaculares. “La secuencia europea de 'P. vivax' está estrechamente relacionada con la cepa más común encontrada hoy en día en América central y del sur, lo que sugiere que el patógeno fue introducido en este continente por colonizadores europeos después de Colón", dice Lalueza. En cambio, la secuencia europea de 'P. falciparum' pertenece a una cepa que se ha descrito únicamente en la India, lo que indica que el patógeno de la forma más severa de malaria fue introducido en Europa procedente del subcontinente indio, probablemente hace unos 2.500 años”, añade.

 

0 Comentarios
cargando