La próxima ronda francesa

El Tour femenino se decidirá en la cima del Tourmalet

Annemiek van Vleuten, con el jersey amarillo.

Annemiek van Vleuten, con el jersey amarillo. / MOVISTAR TEAM

  • Las corredoras ascenderán por la legendaria cumbre de los Pirineos el 29 de julio tras pasar primero por el Aspin.

  • La carrera finalizará al día siguiente en Pau con una contrarreloj de 22 kilómetros, la misma distancia que habrá en la prueba masculina.

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Sergi López-Egea
Sergi López-Egea

Periodista

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Un buen examen pasa por colocarse sobre la ladera del Tourmalet y ver pasar a los ciclistas, a los primeros clasificados, porque sean hombres o mujeres, apenas se aprecia la diferencia de velocidad. Van tan rápidos que casi no hay tiempo de girar la cabeza para comprobar por dónde van los perseguidores.

El ciclismo femenino cumplirá el año que viene un hecho tan inédito, como legendario, para demostrar que no hay fronteras, como en tantas otras cosas, a la hora de pedalear. La más míticas de cuantas montañas pueden surcarse sobre una bici, nada menos que el Tourmalet, será la cima donde se decidirá el Tour femenino. El gran ‘monumento’ de los Pirineos será franqueado por mujeres; y la etapa acabará en la cumbre.

De nuevo, como ocurrió el pasado mes de julio, las mujeres tomarán el relevo de los hombres para ampliar la gran cita mundial del ciclismo a cuatro semanas, mismos uniformes, idénticas bicis y el despliegue de metas y salidas que se irá de París al sur de Francia y a los Pirineos para que allí se decida quien sucede a Annemiek van Vleuten, si no es ella misma que sería lo normal, como ganadora del segundo Tour Femmes.

Este año se suscitó el debate. ¿Era la primera vez que se corría un Tour femenino? No. Pero sí la primera vez que lo organizaba ASO (propietaria de la ronda francesa) y la primera ocasión en la que se daba altavoz y sobre todo televisión en directo con el mismo despliegue que tuvieron Jonas Vingegaard y compañía.

Los recuerdos de Dori Ruano

Con el Tourmalet sucede igual. “Yo lo subí tres veces cuando la carrera se denominaba la Grande Boucle (y no el Tour de Francia)”, reivindica Dori Ruano, una de las mejores ciclistas españolas de todos los tiempos. Eran los tiempos en los que Joane Somarriba ganaba la carrera, que nunca contó con el apoyo del Tour hasta el punto de que no se les permitió utilizar el nombre de la carrera.

Por eso, cuando el sábado 29 de julio, las mujeres surquen el Tourmalet, por la vertiente de Sainte Marie de Campan y busquen la cima, por la misma cuesta que lo habrán hecho los hombres durante la sexta etapa, será la primera ocasión en la que escalen pudiendo lucir el jersey amarillo y el nombre del Tour para poder acabar en la cima y comenzar a decidir la prueba femenina. “Instalaremos la llegada unos metros por debajo de la cima por cuestiones de infraestructura antes de la curva final”, indicó Christian Prudhomme, director del Tour, en la presentación de París. Será una simple anécdota porque no quitará ni épica ni esfuerzo: la meta estará instalada a 2.110 metros de altitud, casi nada.

Sin embargo, la etapa reina del Tour Femmes irá mucho más allá de la batalla por el Tourmalet, porque antes subirán el Aspin, dos de las cuatro montañas que ya se ascendieron en 1910 y que forman parte del denominado ‘círculo de la muerte’ con el Peyresourde y el Aubisque, ausentes también el año que viene en la ronda francesa masculina.

El final de la prueba

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Siete etapas tendrán las ciclistas (siete corredoras por equipo en vez de seis como en julio) que, al contrario de este año, no partirán de París, por cuestiones operativas, sino desde Clermont-Ferrand, para ir bajando por un terreno quebrado, sin grandes cimas pero poco llano, hasta los Pirineos.

El festival femenino terminará el domingo 30 de julio en Pau para decidir la prueba si no ha quedado sentenciada en el Tourmalet. Y lo hará con una contrarreloj alrededor de la ciudad. Curiosamente tendrá 22 kilómetros, los mismos que la etapa masculina de las mismas características. Y anecdóticamente será muy parecida aunque un poco más corta que la que ganó Julian Alaphilippe en 2019, el día en el que Wout van Aert terminó la etapa en la camilla de una ambulancia tras caer y producirse un profundo corte en una pierna.