LA VUELTA DESDE EL SOFÁ

Cuando se cayó Valverde, se apagó la luz

Quinta etapa de La Vuelta a España

Quinta etapa de La Vuelta a España / Manuel Bruque (EFE)

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Emilio Pérez de Rozas
Emilio Pérez de Rozas

Periodista

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Yo era del Kas, de Vitoria, equipo mítico y refresco picante, chispeante, fantástico, especialmente el Kas de limón. Yo era del Kas, que se fundó cuando tenía seis años, es decir, en 1958. Y tenía un director (el Kas, digo), que se llamaba Dalmacio Langarica, que, seguro, fijo, ¡vaya que sí!, hubiese impedido que Miguel Ángel López dejase la Vuelta así, a escondidas, como yéndose a hacer un pis a una cuadra que había pegada en la cuneta de la carretera donde estaba aparcado uno de los coches auxiliares de Movistar, que están, digo, como para tirar cohetes. Ni celebrar pueden el podio del bueno (e inofensivo) de Enric Mas.

Yo era del Kas y tenía una caja de madera de puros Montecristo, que me dio mi padre cuando se los acabó, y ahí construí un autobús hasta con ruedecitas donde iban, eso sí, tumbados, no cabían de pie, todos mis ciclistas de plástico, que ¿recuerdan? tenían una pequeña plataforma con la que se aguantaban de pie y yo los hacía avanzar en la carretera, trazada entre la tierra, tras lanzar mis dados.

Campeones de antaño

Yo era del Kas y recuerdo a Anton Barrutia, Julio Jiménez y, por supuesto, de José Manuel Fuente ‘El Tarangu’, que no creo, no, se hubiesen retirado como se retiró ayer ese al que apodaban, digo que ya no se le recordará con ese sobrenombre, ‘Superman’. Desde luego, esos ciclistas antiguos, casi tan antiguos como el ciclismo, no abandonaban así, no, por más pájara mental que les asaltase. Es más, al día siguiente aún eran más valientes y añadían más pasión a su trabajo, a la carrera.

Ha terminado, sí, una Vuelta realmente hermosa. Me ha gustado más que el Tour y el Giro, donde, de nuevo, ¡vaya!, nos hemos quedado sin un triunfo español de etapa y así llevamos todo el 2021, pues la única vez que uno de los nuestros levantó los brazos baja la pancarta de meta, sobre la línea blanca, fue, el pasado año, en Formigal y lo logró Ion Izaguirre, en la sexta etapa de la ronda española. Desde entonces, un montón de intentos en Tour, Giro y en esta Vuelta, donde rozaron el palo o hasta dispararon al poste Enric Mas, Jesús Herrada, David de la Cruz y, el último que recuerdo, Mikel Bizcarra.

La caída de Valverde

Queda el Mundial de Flandes, igual lo ganamos, aunque el otro día oí a Alejandro Valverde decir que no llega, que no llega y si no llega ese monstruo (¡con Valverde en carrera, ‘Superman’ tampoco hace ese ridículo! ¡le hubiese marcado los cinco dedos en el cogote y le hubiera dicho “¡venga a correr!”) difícil vamos a tener conquistar el maillot arcoíris, de nuevo.

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Se baja el telón y en el podio de la Vuelta están el esloveno Primoz Roglic, el mallorquín Enric Mas y el australiano Jack Haig. Se baja el telón y se vuelve a levantar y, en el teatro mundial de la serpiente multicolor, están el también esloveno Tadej Pogacar, Roglic, claro, y el colombiano Egan Bernal, que no ha ganado, que no está en el podio de Santiago, pero que ha sido uno de los apóstoles de la carrera, demostrado más pasión, cariño y devoción por su deporte que su compatriota Miguel Ángel López.

Así que igual la capa de ‘Superman’ deberíamos ponérsela a Bernal. ¡Ah! y otra ronda de luto para el landismo. Y bien que lo siento.