Ir a contenido

Patrocina:

LA RONDA ESPAÑOLA

Jesús Herrada vive por fin su día de gloria en la Vuelta a España

El ciclista del Cofidis gana en el Maestrat y De la Cruz se recoloca en la general

Sergi López-Egea

Jesús Herrada, en el instante de ganar la sexta etapa de la Vuelta.

Jesús Herrada, en el instante de ganar la sexta etapa de la Vuelta. / EFE / Javier Lizon

En Mota del Cuervo hay molinos. Parecen gigantes como un peñasco en el Maestrat, en la zona más bella de Castellón, donde se levanta el pueblo de Ares. Mota del Cuervo es territorio de hombres duros, conquenses. Cuenta la leyenda que era el pueblo de cuyo nombre Miguel de Cervantes no quería acordarse porque estaba enemistado con el alcaide. Las antiguas generaciones de los Herrada tal vez recorrieron los territorios de donQuijote, pero no lo hicieron como José, el mayor, y Jesús, el triunfador de la sexta etapa de la Vuelta; victoria a lo grande, éxtasis y felicidad del jefe de filas del equipo Cofidis.

La Vuelta empieza a vivir ya su capítulo de escapadas. Fugas que sirven a corredores como el catalán David de la Cruz para recolocarse en la general. Ya es segundo y pudo ser primero de haber tenido más fuerzas en la subida final al bellísimo pueblo de Ares del Maestrat. Allí se le escaparon Dylan Teuns, el ganador en la etapa del Tour que acabó en La Planche des Belles Filles, primera llegada en alto de la última ronda francesa, y Jesús Herrada, el que se reivindicó para vivir su día de gloria en la Vuelta, el que perseguía con ahínco desde hacía unos años.

Qué diferente fue la escena que se vivió el miércoles en la cima de Ángel Madrazo, en Javalambre. Su hermano mayor, José, lo había dado todo; lo tenía de cara, Herrada era el favorito en una escapada de tres. Pero sucumbió ante la pillería de Madrazo. Lloraba desconsoladamente en la meta y siguió descompuesto mientras se dirigía al camión del control antidopaje.

El apoyo del hermano

HerradaJesús, cruzó la meta un poco más tarde porque guardaba fuerzas pensando en la jornada del Maestrat. Se enteró del desánimo de su hermano y se fue a buscarlo al antidopaje. Por la noche, el ambiente en la habitación del hotel del Cofidis era el de tristeza. Es muy duro pasarse un centenar de kilómetros escapado y luego caer derrotado en los últimos 500 metros. Tuvo el hermano menor que animar al mayor y hasta saber, ambos, que los padres estarían cerca, en Ares, para darles fuerzas extras. Y porque sabían también que su hijo menor tenía la sexta etapa marcada en rojo y se proponía no fallar.

Este es el gran año de Jesús, en su segunda temporada en un Cofidis al que llegó desde el Movistar para dejar de ser un ayudante de lujo de Valverde y compañía, y convertirse en todo un jefe de filas. En el 2018 llegó a liderar la Vuelta. Pero esta temporada ha sido la de su explosión como ciclista: triunfos en Mallorca, en Luxemburgo y hasta una épica victoria en el Ventoux, en la primera carrera de un día en honor al 'Gigante de Provenza'. Le sacó los colores nada más ni nada menos que a Bardet con un demarraje brutal en los últimos metros de subida.

"Era mi oportunidad. Mi etapa señalada. Sabía que debía colocarme en la escapada del día y luego, al final, guardar fuerzas". La lió De la Cruz, reivindicándose tras ver que llevaba más de cuatro minutos perdidos en la general. Herrada, en cambio, se guardó para el final y para que un 'gigante' de la Mancha triunfase en el Maestrat.

Todas las clasificaciones en la página oficial de la Vuelta.

El día más negro de caídas

Fue el día más negro de caídas de la Vuelta y sobre todo un azote para el conjunto del Education First, que perdió a sus dos mejores corredores al verse envueltos en una misma caída. No es normal que hasta tres ciclistas con el dorsal acabado en uno, el que se reserva a los jefes de fila, abandonasen al mismo tiempo: Rigo Urán, Nicolas Roche, líder hasta Javalambre, y Víctor de la Parte, que estaba al frente del CCC polaco y quien por fin había encontrado la oportunidad de liderar a una escuadra en la ronda española.

Con ellos también se fue al suelo Hugh John Carthy, compañero del corredor colombiano Urán, y que era el segundo de la lista en el conjunto del EF. Y varios más, por una maniobra inesperada de Tony Martin, el que fuera campeón del mundo de contrarreloj, en una curva cuando se descendía a gran velocidad. Sergio Higuita, otro valor de la inagotable escuela colombiana, también se llevó un buen trompazo aunque en su caso pudo seguir en la Vuelta.

La desdicha del EF no terminó ahí porque Tejay van Garderen, el ciclista estadounidense que tenía que explotar un día que nunca ha llegado como gran figura, también se dio un porrazo en la parte final. Llegó a 24 minutos de Herrada.

Temas: La Vuelta