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CICLISMO EN PISTA

Kristina Vogel: renacer sobre ruedas

La doble campeona olímpica de ciclismo en pista Kristina Vogel encara su nueva vida después de que un accidente la dejase parapléjica

Carles Planas Bou

Kristina Vogel posa antes de la rueda de prensa en la que explicó que se quedará parapléjica.

Kristina Vogel posa antes de la rueda de prensa en la que explicó que se quedará parapléjica.

Cuando el 21 de agosto del 2016 Kristina Vogel cruzó a toda velocidad la línea de meta del velódromo olímpico de Río de Janeiro lo hizo con un regusto amargo. Algo había ido mal con su bicicleta. El sillín se había salido del cuadro en el peor momento, permitiendo a la británica Becky James cazarla en un esprint final de infarto. El pabellón enmudeció y, con una mueca de decepción, la alemana se puso una mano en la cabeza. El altavoz habló. Vogel bajó de la bici, se estiró exhausta y cubriéndose los ojos sonrió. Una milimétrica victoria la llevaba a los más alto del podio. Era campeona olímpica.

Tras tocar el cielo, este pasado verano la 11 veces campeona del mundo de ciclismo en pista vio como su vida daba un vuelco inesperado en una de esos velódromos que había convertido en su casa. Durante en una sesión de práctica en una antigua pista de hormigón de Cottbus, un despiste de Vogel la llevó a impactar a alta velocidad con otro ciclista que entrenaba, una grave colisión que le causó una severa lesión de la columna vertebral, según explicó el entrenador nacional, Detlef Uibel. Frente a la consternación de los suyos, la atleta de 27 años fue trasladada de urgencia al Hospital de Traumatología de Berlín, donde se impuso un silencio total sobre su caso.

Dos meses y medio después del accidente, este sábado Vogel confirmó los peores temores al hacer público que se había quedado parapléjica. "Es una mierda. Haga lo que haga, sé que no volveré a caminar", confesó, en una entrevista al semanario 'Der Spiegel'. El accidente le seccionó la médula espinal a la altura de la séptima vértebra, arrancándole toda sensibilidad en el tronco inferior. "En el momento en que me quitaron los zapatos me di cuenta de que mis días como caminante se habían acabado".

Guerrera optimista

Aunque una desgracia así supone una debacle emocional para cualquier víctima, Vogel mantiene la sonrisa. En su primera comparecencia de prensa desde el accidente, la campeona olímpica hizo gala de su enérgica alegría e incluso de buen sentido del humor. No en vano, Vogel también era conocida por su actitud alocada, como ella misma describe. "Si ganamos bailaré con un bikini de cocos", bromeó antes de conquistar el oro en Río. Fuera de las pistas, ella y su compañera de podio, Miriam Welte, también son agentes de la policía.

El espíritu de superación de Vogel está más que demostrado. Con tan solo 18 años otro grave accidente en un entreno en carretera la dejó en coma artificial durante dos días. A pesar de sufrir una leve hemorragia cerebral, perder seis dientes y romperse la mandíbula, cuatro huesos de las manos y algunas vertebras torácicas, Vogel volvió a la competición nueve meses después, coronándose en los años siguientes como una de las mejores ciclistas de pista del planeta. "Me hizo más fuerte", confesó entonces. Vogel también luchó y venció en los tribunales al estado de Turingia, quien tuvo que indemnizarla con 92.000 por su sufrimiento.

Trayectoria fulgurante

La paraplejia ha puesto freno a la fulgurante trayectoria de Vogel, una de las atletas alemanas más exitosas de la actualidad. Con tan solo 17 años esta joven deportista de perenne sonrisa alcanzó por primera vez la gloria en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, al proclamarse campeona del mundo junior. En su salto a la primera línea Vogel no decepcionó: 11 campeonatos mundiales, cuatro europeos, medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres junto a Welte e individual en Río así como la de bronce en la categoría conjunta en Brasil para un total de 33 trofeos. Especializada como la mejor esprínter del equipo alemán, Vogel posee actualmente el récord mundial en 200 y 500 metros contrarreloj.

La frustración y las dificultades no parecen desmotivar a la campeona alemana, que ha dejado la puerta abierta al deporte paralímpico. "Quizá mi 12ª medalla la gane en algo diferente", ha avisado. El camino hacia el podio aún es muy largo, pero Vogel tiene claro que no se encogerá frente al reto de volver a nacer, el más exigente de su vida. "No importa lo que te depare el destino, la vida sigue adelante, en mi caso sobre cuatro ruedas en lugar de dos".

Temas: Alemania