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LA RONDA ESPAÑOLA

Una Vuelta a España bajo el control (casi) de Valverde

El ciclista murciano ya es segundo de la general tras una etapa que gana el francés Tony Gallopin

Sergi López-Egea

Tony Gallopin se proclama vencedor de la séptima etapa de la Vuelta, en Pozo Alcón. / LA VUELTA / PHOTOGOMEZ SPORT

Tony Gallopin se proclama vencedor de la séptima etapa de la Vuelta, en Pozo Alcón.
Alejandro Valverde, con el jersey blanco de la combinada, rodeado por sus compañeros del Movistar, durante la séptima etapa de la Vuelta.

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"Yo no puedo controlarlo todo". Es la respuesta de Alejandro Valverde cuando le preguntan en la meta de Pozo Alcón, en la sierra jienense, cómo es que se había fugado Tony Gallopin y gracias a la escapada se ha impuesto en la séptima etapa de la Vuelta. Él, efectivamente, no puede controlarlo todo pero muy pocas cosas se le escapan en esta rocosa ronda española, la del calor y la de carreteras descarnadas como las del alto de Ceal, un auténtico tormento para todos los corredores.

Si no solo hace falta seguir la narración de Valverde, al poco de coronarse la última cima de la etapa. "Íbamos por una carretera muy rugosa y pasamos a otra con mejor firme. Fue entonces cuando la gente se confió. Delante de mí se cayeron tres Sky. Yo iba el cuarto y, por suerte, pude eludir la caída". El sobresalto puede saltar en cualquier lugar inesperado.

Uno de los que se va al suelo es Michal Kwiatkowski, el ciclista polaco que fue líder de la Vuelta hasta que cedió el jersey rojo al francés Rudy Molard. La persecución es brutal. Por delante, que saben que 'Kwiat' se ha caído, se pelea para que no enlace pero también para ganar la etapa. Hay un demarraje con un grupo en el que está Nairo QuintanaValverde vigila por detrás. Y hasta parece que Jesús Herrada, que fue campeón de España y es uno de los líderes del Cofidis, va a recompensar a su equipo con la segunda victoria de etapa consecutiva.

Imposible mirar atrás

Valverde lo ve. No puede mirar hacia atrás. La carrera está delante. Gallopin, un pillo, un ciclista francés que sabe brillar hasta en el Tour, es de los que cuando se escapan a tres kilómetros de meta, por calles empinadas, como las de Pozo Alcón, no es para lanzar fuegos artificiales, si no para ganar. Gran victoria que enturbia solo un poco lo que se preveía como otro día brillante para Valverde, que cruza la meta en tercera posición porque Peter Sagan, como si fuera una aparición divina, surge de entre invisibles tinieblas para sobrepasar al corredor murciano en el último suspiro de la etapa. "No sabía que iba en el grupo", confiesa Valverde porque no podía girarse y enumerar a sus acompañantes.

La Vuelta avanza y parece que, por ahora, se corra al son de Valverde. Ya hacía un par de días que el Movistar, su equipo, había marcado esta etapa en rojo. "Queríamos que la ganase Alejandro", explica Quintana tras cruzar la línea de llegada, después de salvar por los pelos una avería en la bici que podía haberle hecho perder medio minuto como le sucedió a Kwiatkowski.

La Covatilla, más cerca

Ahora llega una etapa de esprint anunciado y el domingo la primera montaña seria de la prueba, la Covatilla, en lo alto de Béjar, en Salamanca, "un lugar donde sé que lo voy a pasar mal porque Valverde ya es segundo y querrá vestirse allí de líder”, reconoce Molard, el jersey rojo.

En efecto, Valverde rueda cargado de moral. Es el segundo de la general y, por si fuera poco, lidera la regularidad y la combinada. Solo se le resiste el jersey de puntos de la montaña, el que posee su amigo Luis Ángel Maté, porque, de hecho, no lucha por él. Ya lo reconoce el ciclista murciano: él no puede controlarlo todo; aunque por muy poco.

Todas las clasificaciones en la página oficial de la Vuelta.