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La uña maldita de Samuel

El campeón olímpico de Pekín abandona por un dedo en carne viva

Samuel Sánchez, con el pie al aire, se retira en los primeros kilómetros de la etapa debido a la infección de una uña.

Samuel Sánchez, con el pie al aire, se retira en los primeros kilómetros de la etapa debido a la infección de una uña.

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SERGI LÓPEZ-EGEA / ALTO CAMPOO

Unos pocos segundos, a veces un minuto, puede llevar de la gloria al anonimato. Que el público, que los periodistas no se fijan y no estén pendiente del tiempo que saca un corredor en concreto, por mucho que haya jugado con los podios del Tour y de la Vuelta, por mucho que en un ya lejano 2008 fuera nada menos que el campeón olímpico, en los Juegos de Pekín, junto a la famosísima muralla china.

Samuel Sánchez estaba en la Vuelta, porque es de los que saluda y se para a hablar con los que conoce cada mañana, en la salida de la prueba. Y cuenta cosas. Lo que se puede contar, porque a él no le gustaba quejarse y explicar cómo tenía de infectadas las uñas de los dedos gordos de ambos pies. Todo empezó cuando la Vuelta corría en época de verano, en el tórrido escenario de Andalucía, del roce, del movimiento de subir y bajar el pie con el pedal, lo que comenzó como una irritación, se convirtió en una infección.

37 AÑOS DE EXPERIENCIA

Pero Samu aguantaba, con 37 años ya se tiene la experiencia suficiente para enfrentarse al dolor. Tomaba la mínima medicación que permite el reglamento, injusto muchas veces por culpa de los pecados del pasado. No es lo mismo medicarse por la salud que ponerse ciego en fármacos para dejar de ser un burro y convertirse en un caballo de carreras.

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Y por la mañana, justo al poco de salir, se cayó la uña del dedo gordo del pie derecho. ¡Qué dolor! El roce con el calcetín y la zapatilla dejó en pocos instantes al dedo en carne viva. ¡Más dolor! Con 17 kilómetros, Samu perdió el contacto con el pelotón. Se descolgó. «No podía pedalear. El dolor era terrible, el dedo estaba en carne viva. Por eso, en un día triste para mí y por una fuerza mayor de salud, no me quedó más remedio que retirarme».

No dejaba una gran vuelta desde que abandonó en ambulancia el Tour del 2012. Alejandro Valverde se le cayó encima y sin querer lo mandó al hospital. «La infección iba a más. Con el dedo en carne viva no podía continuar», explicó Daniel Zaccaria, el médico del BMC, el equipo que lo acogió tras la desaparición del Euskaltel y donde continuará la próxima temporada.