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Oriol Mitjá: "El pian se puede erradicar, lo cura una sola pastilla"

El infectólogo se propone erradicar del mundo una enfermedad estigmatizante que afecta a 80 millones de personas

Àngels Gallardo

Oriol Mitjá, en el Hospital Clínic, vinculado con ISGlobal de Barcelona, institución a la que pertenece.

Oriol Mitjá, en el Hospital Clínic, vinculado con ISGlobal de Barcelona, institución a la que pertenece. / DANNY CAMINAL

Todas las razones por las que Oriol Mitjá (Arenys de Munt, 1980) se formó como médico conducen al objetivo de ayudar a las personas que sufren a causa de enfermedades. Él lo explica con la misma contundencia que otros facultativos confiesan que estudiaron Medicina para descifrar los fundamentos de la ciencia. Estos últimos, disfrutan dedicando su vida al análisis de un único sisterma corporal, o incluso de un órgano. Los médicos del perfil de Mitjá suelen escoger especialidades que atienden la complejidad de las personas, su físico, su psíque y los condicionantes socioeconómicos que explican las enfermedades que sufren. Mitjá se formó como infectólogo y médico internista, explica, con el propósito de adentrarse en territorios que son arrasados por infecciones que occidente desconoce o ha dominado. Desde el 2010, trabaja en un hospital de la isla de Lahir, en Papúa Nueva Guinea, donde en el 2012 descubrió que con una única pastilla del antibiótico azitromicina se cura una terrible infección infantil llamada pian.

El doctor Mitjá adquirió renombre mundial hace cinco años gracias a ese hallazgo, cuando el pian, enfermedad bacteriana causada por un treponema, lisiaba y conducía a la marginación a miles de niños de 5 a 15 años que la contraían sin apenas darse cuenta, dando la mano a un amiguito o jugando con él. La enfermedad de pian tenía un difícil tratamiento en las islas del Pacífico. Cuando se disponía de alcohol, jeringuillas, agujas y enfermeras, los infectados recibían inyecciones de penicilina que más de una vez se cristalizaban y dolían. No solucionaban el problema. Mitjá buscó una alternativa antibiótica que fuera eficaz y fácil de administrar. Sus probaturas fueron a dar con los comprimidos de azitromicina. Solo requerían un poco de agua.

Oriol Mitjá

MÉDICO INFECTÓLOGO

"Los enfermos son rechazados. El pian es una enfermedad muy estigmatizante que causa un enorme sufrimiento"

En el 2012 ensayó con 250 niños de Lahir un tratamiento que consistía en administrarles una sola pastilla de azitromicina. Un 96% quedaron curados de forma fulminante. Mitjá expuso su hallazgo ante la Organización Mundial de la Salud (OMS), de la que ahora es asesor técnico y máximo impulsor de un ambicioso objetivo: que el en 2020 se haya erradicado del mundo la enfermedad de pian. La infección se extiende a una velocidad de 100.000 nuevos contagios cada año y afecta en estos momentos a 80 millones de personas localizadas en África y el sur del Pacífico.

NO MATA, PERO DESTRUYE VIDAS

El pian no mata, pero destruye la vida a quienes lo sufren. Se contrae a través del contacto de piel a piel -describe Mitjá-. Dos meses después, surge una úlcera semejante a la que causa la lepra que se va extendiendo por el cuerpo. Poco después, se adentra en los huesos y los va desfigurando. "Los enfermos son rechazados -explica Mitjá-. Es un mal muy estigmatizante que causa un enorme sufrimiento".

El objetivo de la erradicación no es un imposible, asegura el médico, que se encuentra de paso en el Institut de salut Global (ISGlobal), de Barcelona, del que forma parte. Este pasado martes, sin ir más lejos, han conseguido una impresionante donación de un empresario brasileño: financia 40 millones de dosis de azitromicina para administrar de inmediato en los territorios donde avanza el pian. Esta infección ya fue eliminado de la isla de Lahir, gracias a un tratamiento masivo de su población, pero el intercambio de viajeros desde otras islas ha vuelto a introducirla en la provincia. El plan de la OMS, y de Mitjá, es administrar azitromicina, de forma masiva, a la población vulnerable de todas las regiones donde la bacteria prevalece. "El pian puede deaparecer del mundo, no hay duda", reitera Mitjá, que de inmediato regresará a Papúa Nueva Guinea. Algo semejante solo se ha conseguido con la viruela.

Radiografía

Inicios. Se licenció como médico en la Universitat de Barcelona y más tarde se formó como infectólogo. En el 2009, obtuvo una beca Bada de cooperación internacional y estudió medicina tropical en la London School of Hygiene and Tropical Medicine, en Londres. En el 2012, se doctoró con una tesis titulada: 'Estrategias para el control del pian y otras enfermedades tropicales desatendidas en las islas del Pacifico Sur'.

Su hospital. En el 2010, inició su colaboración con el centro que ahora se denomina Institut de Salut Global (ISGlobal), de Barcelona, centrado en investigar y atender enfermedades tropicales en el lugar donde se producen.

La OMS. En el 2012, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo incorporó a su grupo de asesores para enfermedades localizadas en países sin recursos médicos ni sociales. Su frase es: "La enfermedad empieza donde acaban los caminos".    

   

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