Un restaurante diferente

Vegan Junk Food Bar, así es la comida basura vegana

  • En este nuevo y novedoso 'fast food' del Born no comerás nada que provenga de animales, pero disfrutarás como un animal

Una de las ’burgers’ de Vegan Junk Food Bar.

Una de las ’burgers’ de Vegan Junk Food Bar. / El Periódico

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Ferran Imedio
Ferran Imedio

Periodista

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Los que dicen que la comida vegana es aburrida harían bien en acercarse al Born y asomarse a Vegan Junk Food Bar (Manresa, 4), cruzar ese pasillo entre pop y psicodélico y sentarse en alguna de sus mesas. Y si los grafitis y los neones de las paredes y la música marchosa que suena a un volumen altito no les acaban de convencer de que allí se van a divertir, que pidan la carta. Y entonces verán que este local es distinto: ¿comida basura vegana? La respuesta es sí, y con exclamaciones: ¡comida basura vegana! Un concepto que a muchos les parecerá contradictorio.

En este restaurante abierto a finales de noviembre, las 'burgers' y las salsas y las 'costillas de cerdo' están hechas con extractos de tubérculos o de legumbres, pero eso no significa que no puedas guarrear como en cualquier 'fast food' convencional. Porque no tendrás nada que provenga de animales, pero disfrutarás como un animal chupándote los dedos que te has pringado hincándole el diente a la hamburguesa con panes de colores, por ejemplo.

Todo es un trampantojo

Todo, o casi todo en Vegan Junk Food Bar es un trampantojo que vuelve loquitos a los 'instagramers' y que genera colas en la puerta pocos minutos antes de su apertura.

Gente que saliva con la Notorious Sumo, una 'burger' que recuerda a la carne de pollo y ternera y que en realidad lleva guisante y remolacha, y que llena el estómago para tres dias. Que pican con placer culpable las patatas fritas con 'toppings' como chiles jalapeños y salsas variadas.

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Que flipan, y con razón, con las costilllas elaboradas con 52 ingredientes (entre ellos los guisantes, que riman con picantes).

En el restaurante también sirven pizzas, nachos, ¡'sashimi'!, calamares a la romana (logradísimo el aspecto y la textura de esta elaboración a base de tapioca).

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Todo lo hacen ellos, salvo la repostería, que está en manos de la pastelería vegana La Besnéta, en Gràcia.

Y para beber, hay zumos 'cold-pressed' pero también cerveza y cócteles. El precio medio ronda los 20-25 euros con bebidas.