Haber pasado la enfermedad protege de la variante Delta «mucho más» que las vacunas

Haber pasado la enfermedad protege de la variante Delta «mucho más» que las vacunas
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La protección inmune natural que se desarrolla en nuestro cuerpo después de haber superado una infección por SARS-CoV-2 ofrece una protección considerablemente mayor contra la variante Delta del coronavirus que las dos dosis de la vacuna (Pfizer-BioNTech es la que se inyecta en el país), según un amplio estudio desarrollado en Israel.

En el mismo se demuestra que las personas que han superado la enfermedad tienen muchas menos probabilidades de ser hospitalizadas con COVID-19 grave o incluso de desarrollar síntomas.

Es una prueba más del poder del sistema inmunológico humano.

Ventajas de la inmunidad natural, en datos

En este primer estudio, dirigido por Tal Patalon y Sivan Gazit y que compara a más de 32.000 personas, encontró que:

  • Quienes fueron vacunados en enero y febrero, unos 5 meses después (en junio, julio y la primera quincena de agosto) tuvieron de 6 a 13 veces más probabilidades de infectarse que las personas no vacunadas que ya habían pasado el coronavirus.

  • El riesgo de desarrollar COVID-19 sintomático fue 27 veces mayor entre los vacunados.

  • El riesgo de hospitalización fue 8 veces mayor.

Las diferencias son enormes, pero hay que puntualizar que los números de infecciones, hospitalizaciones y otros eventos analizados para las comparaciones fueron demasiado pequeños.

Protección más poderosa y más resistente

Para muchas enfermedades infecciosas se sabe que la inmunidad adquirida naturalmente es más poderosa que la inmunidad inducida por vacunas y, a menudo, dura toda la vida.

En este caso concreto hay publicados datos que muestran que las personas que se recuperan de una infección por SARS-CoV-2 continúan desarrollando números y tipos cada vez mayores de anticuerpos dirigidos contra el coronavirus, durante hasta al menos 1 año.

Sin embargo, las personas que se vacunaron dos veces parece que dejan de ver aumentos «en la potencia o en la amplitud del compartimento de anticuerpos de memoria general» unos meses después de su segunda dosis.

Pero los expertos en enfermedades infecciosas quieren dejar claro que las vacunas para la COVID-19 también son altamente protectoras contra el desarrollo grave de la enfermedad y la muerte.

Y advierten que no vale intentar contagiarse para lograr una posterior protección. Porque, como dice el inmunólogo Michel Nussenzweig, «si la gente piense en salir a infectarse… alguien podría morir».

Una dosis añadida ¿es todavía mejor?

En otro análisis los investigadores compararon a más de 14.000 personas que habían pasado la infección y aún no estaban vacunadas, con un número equivalente de personas que una vez superada la enfermedad recibieron una dosis de la vacuna Pfizer-BioNTech.

Esa dosis añadida a la protección que ya tenía quien pasó la enfermedad, hace que el sistema inmunológico de esas personas que desarrollan inmunidad natural al SARS-CoV-2 y luego se vacunan produzca anticuerpos excepcionalmente amplios y potentes contra el coronavirus.

–   «Seguimos subestimando la importancia de la inmunidad natural a las infecciones, especialmente cuando la infección es reciente».

–   «Y cuando además la reforzamos con una dosis de vacuna, lo lleva a niveles que no se pueden igualar con ninguna vacuna en el mundo en este momento».

Ahora faltaría dar un paso más para intentar dar respuesta a la discusión sobre si las personas previamente infectadas necesitan recibir las dos dosis de la vacuna o una sola.

De momento algunos países como Estados Unidos son partidarios de poner la pauta completa a quienes han pasado la infección, mientras otros como España, Alemania, Francia, Italia e Israel, administran solo una dosis de la vacuna a las personas previamente infectadas.

El estudio más grande en el mundo real

Los autores consideran que éste es el estudio observacional más grande que se ha hecho hasta ahora en el mundo real, y que permite comparar la inmunidad natural y la inducida por las vacunas.

Realizado en uno de los países más vacunados contra la COVID-19 del mundo, cuenta con datos médicos de decenas de miles de israelíes y el registro de sus infecciones, síntomas y hospitalizaciones entre el 1 de junio y el 14 de agosto, cuando en Israel predominaba la variante Delta.

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La investigación impresiona a los científicos hasta el punto de que una investigadora en inmunología llega a decir:

–  «Es un ejemplo de libro de texto sobre cómo la inmunidad natural es realmente mejor que la vacunación. Que yo sepa, es la primera vez que esto se muestra realmente en el contexto de la COVID-19».