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Fatiga pandémica: Así es el estrés crónico que nos hace estar hartos del coronavirus

Fatiga pandémica: Así es el estrés crónico que nos hace estar hartos del coronavirus
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Estamos a pocas semanas de que se cumpla un año desde que la pandemia de coronavirus estalló en el mundo. Después de su llegada a China, en marzo fue cuando comenzaron a decretarse los cierres de fronteras y los confinamientos domiciliarios.

Parece que fue ayer cuando salíamos a aplaudir en España a las ocho de la tarde a quienes luchaban en primera línea contra el virus o cuando los supermercados se quedaron sin reservas de papel higiénico y descubrimos lo que significaba “aplanar la curva”.

Doce meses de lucha constante, miedo, restricciones severas y poco o nulo contacto con nuestros seres queridos. Doce meses de escuchar a diario la muerte de miles de personas en todo el globo como si de una guerra mundial se tratara.

Esta pelea incesante contra el virus, más allá de la relativa libertad de la que disfrutamos de manera inconsciente durante los meses del verano, empieza a hacer mella.

¿Imagina tener que vivir ahora una cuarentena o un nuevo confinamiento?

Tal y como están las cosas, las cifras todavía nos advierten de que puede tocarnos un nuevo encierro. Le ocurre cada día a miles de personas. Un contacto estrecho que ha dado positivo… y nos toca confinarnos en casa, una vez más. Algo psicológicamente muy difícil porque estamos tremendamente cansados de tanto encierro.

¿Cómo hacer frente a un nuevo encierro?

Los expertos nos dan unos imprescindibles consejos para que seamos capaces de enfrentar esa realidad, en caso de que llegue el momento.

Porque existen formas solventes de lidiar con esa incertidumbre que protagoniza nuestros días e incluso para acabar con esos problemas de sueño o concentración que tantas personas están sufriendo a causa de múltiples encierros y limitaciones de movimiento.

Por eso les facilitamos varios consejos de importantes expertos que han compartido en los últimos meses sus experiencias y sus métodos para lidiar con los confinamientos.

Aquí reunimos algunos de los más destacados consejos:

  • “Sea amable con usted mismo”. Nina Burrowes, psicóloga del Consent Collective: “Lo que estamos pasando es parte de nuestra experiencia humana. Solo tenemos la capacidad de experimentar alegría porque experimentamos dolor, así que éste es el lado oscuro de tantas cosas hermosas. Ser lo más amable posible con nosotros mismos y no buscar la solución rápida y fácil nos ayudará a superar el trance”.

  • “Utilice técnicas de manejo del estrés”. Steven Taylor, psicólogo clínico de la Universidad de Columbia: “Debe estar atento a las señales de alerta que marcan sus niveles de estrés, como pueden ser las dificultades para dormir, un aumento de la irritabilidad, cambios de humor, comer en exceso… Es importante que si nota estas señales de advertencia intente ponerle remedio cuanto antes con pautas como hablar con amigos y familiares, tener un sueño regular, una dieta saludable y hacer ejercicio físico. También puede implementar diversas formas de ejercicios de relajación como la meditación o el yoga”.

  • “Explore su creatividad”. Terry Waite, autor y humanitario que estuvo secuestrado en el Líbano durante 1.763 días, la mayoría de ellos como rehén en régimen de aislamiento: “Lo que tienes que hacer en el encierro es mantenerte mentalmente vivo. En mi propia situación, cuando me secuestraron, estuve en un régimen de aislamiento muy estricto que duró cinco años y me dediqué a escribir mi primer libro. Usé mi imaginación para escribir historias y mantuve mi mente en movimiento. Debe también aprender a vivir el momento y no pensar demasiado en el futuro. Pensaba que mis días en cautiverio eran una pérdida de tiempo, pero no lo fueron. Estaba descubriendo habilidades creativas que tenía y que no sabía que tenía. Esta situación actual puede parecer una pérdida de tiempo, pero no lo es si puede aprovecharla en una etapa posterior”.

La mente nos juega muy a menudo malas pasadas y en esta época que nos ha tocado vivir, las posibilidades de que esto suceda son cada vez mayores.

A medida que pasa el tiempo y no volvemos a lo que entendemos como vida normal, el cansancio aumenta y las fuerzas flaquean.

La pandemia de la COVID-19 tiene enormes efectos colaterales.

La fatiga pandémica y sus efectos

Son ya muchos meses a cuestas con la pandemia de coronavirus. Muchos trabajadores llevan casi un año sin pisar sus oficinas, muchas familias y amigos esperan desde hace tiempo el ansiado reencuentro. La gente, en gran medida, está agotada.

La lacra de la COVID-19 está durando más tiempo del que inicialmente nos habíamos programado para pensar y esto hace que el cansancio pese todavía más.

Psicólogos británicos como Emma Kavanagh reconocen como realidad social el hecho de que “teníamos una capa inicial de fortaleza física y mental para afrontar las restricciones y los efectos del coronavirus, y simplemente se ha agotado”.

A ese proceso de agotamiento se le conoce como ‘hibernación psicológica’, según la doctora Kavanagh: “nuestra concentración se vuelve lenta y nos resulta más difícil prestar atención. Además, tenemos problemas de sueño y memoria”.

“El estrés de una pandemia está relacionado con su duración. Las personas están expuestas a factores de estrés crónico a medida que las pandemias se prolongan durante muchos meses y múltiples confinamientos. Eso desgasta”. A esta sensación generalizada, la Organización Mundial de la Salud la ha definido como fatiga pandémica.

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Con el fin de los confinamientos totales de marzo y la vuelta, aunque comedida, a las calles durante el verano, buena parte de la población terminó pensando que lo peor había acabado y que la pandemia era cosa del pasado.

La segunda y la tercera ola han tenido, por ese motivo, un impacto mayor en la mente de muchos. Hemos tenido, según los expertos, una sensación de recompensa arrebatada. Como si el esfuerzo colectivo no hubiera servido de nada.