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COSMÉTICA POLÍTICA

De las cremas de Cifuentes a la 'antiedad' de Macron

La esposa de Emmanuel Macron denuncia a una empresa de venta de cosméticos por usurpar su identidad

Mireya Roca

Cristina Cifuentes y Brigitte Macron.

Cristina Cifuentes y Brigitte Macron.

Tras acaparar la actualidad y aguantar todo tipo de comentarios por el caso máster, Cristina Cifuentes tuvo que dar por finiquitada su carrera política a raíz de un vídeo grabado en el 2011 en el que se la veía devolviendo dos cremas faciales supuestamente sustraídas en un supermercado Eroski. Los artículos en cuestión eran dos envases de Regenerist de Olay, que en estos momentos se ha convertido en uno de los cosméticos más solicitados.

Las cremas de Olay llegaron a España a principios del 2000 aunque la compañía cuenta con más de 60 años de historia. El citado tratamiento facial está especialmente indicado para combatir los signos del envejecimiento en el rostro y el cuello, posee una gran aceptación por su relación calidad-precio y en la actualidad, siete años después del presunto hurto, se comercializa entre los 25,99 y los 29,95 euros.

Imagen robada

Pero en el país vecino la que triunfa es otra crema gracias, a su pesar, a Brigitte Macron, esposa de Emmanuel Macron. Una empresa de venta de cosméticos por correspondencia, especializada en cremas antiarrugas, ha usurpado su imagen de la mujer del presidente francés para intentar relanzar sus tratamientos antiedad.

A sus 65 años, la primera dama de Francia se ha convertido involuntariamente en imagen de una campaña de cosmética que promete alisar e hidratar el cutis con un nuevo tratamiento antiarrugas.

El grupo Beauty & Truth Story, con delegaciones en Estados Unidos, Reino Unido, Francia, España, y un centro de distribución en Larnaca (Chipre), ha utilizado la imagen personal de madame Macron para "promocionar" sus productos con aparente éxito, hasta que algunas usuarias han descubierto la engañosa campaña.

El fraude ha durado varios meses, hasta que varias clientas tuvieron problemas al comprar las cremas enviadas desde Chipre. Una de ellas, de 68 años, entrevistada por Le Parisien ha relatado: "La verdad sea dicha… me pareció una publicidad simpática, y no me pareció nada extraño que Brigitte Macron patrocinase una marca que, pensé, era una marca francesa. Cuando intenté devolver un producto que no correspondía a mi pedido, tuve muchas dificultades para conseguir hablar con alguien… entonces comprendí que había sido víctima de una estafa, y me apresuré a informar a la presidencia de la República".

Por su parte, Macron, muy enojada, ha exigido "firmeza y discreción", ya ha puesto el caso en manos de sus abogados para denunciar a la empresa.