13 ago 2020

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    CRÓNICAS DE UNA OCUPACIÓN

    Y la lluvia, sin ensayar

    Josep Pernau

    Estamos en manos de la meteorología. Sólo la borrasca podría alterarlo todo. No se la ve en las fotografías del Meteosat, que observan con detalle Samaranch, Maragall y Abad. Nunca habían estado tan interesados como ahora por el tiempo y lo que ahora más les inquieta son las nubes de evolución diurna, que al topar con corrientes de aire frío en las capas altas de la atmósfera podrían provocar al atardecer uno de las clásicas tormentas de verano de la mitad norte de Catalunya. La duración del chaparrón sería escasa.

    Paraguas preparados

    Pero todo está previsto por el COOB, y ya se dispone de paraguas transparentes para los actuantes en la ceremonia inaugural, que podría quedar, incluso, interrumpida por un rato. Toquemos madera. En sesión de tarde-noche, el jueves hubo el ensayo general. Dicen que su desarrollo fue mucho más fluido que el del sábado antenor. Pero hubo una interrupción de unos 10 minutos. Constantino Romero, como maestro de ceremonias, explicó que se debía a razones técnicas. ¿Se trataría de los 10 minutos que se reservan a la lluvia? Podría ser. No hubo reparto de paraguas. Pero podían estar ya en manos de los voluntarios olímpicos, debajo de las gradas del estadio. Se cuenta con los paragüas pero, de momento, mejor ni verlos.

    Todo se ha ensayado y difícilmente puede salir mal lo que el jueves salió bien. Esta vez no eran figurantes los que ocupaban en el escenario el lugar de los grandes divos de la ópera. Dicen que los figurantes gesticulaban muy bien en otros ensayos, cuando les ponían el play-back. Pero los divos lo hacen mejor. El jueves, Montserrat Caballé era Montserrat Caballé y Josep Carreras estaba en persona, igual que Teresa Berganza, Jaume Aragall, Alfredo Kraus, Plácido Domingo y Joan Pons, todos vistiendo el atavío que lucirán hoy. Se los remunerará por su participación en el festejo con una peseta, pero fundida en oro.

    Sólo tres de los protagonistas eran de ficción en el ensayo: el Rey, Samaranch y Maragall, representados por tres extras. Ha sido una idea de Producciones Lluís Reverter, afamada en protocolo para todo tipo de eventos solemnes, tanto en el Ayuntamiento de Barcelona como en días de las Fuerzas Armadas y semanas navales y que alcanzó su cénit de gloria en la Conferencia de Pi para Oriente Próximo, celebrada el mes de octubre en Madrid.

    Todo está medido y los dobles de Samaranch y Maragall -sin bigote- bajan al terreno de juego a leer sus discursos inaugurales. El que representa el papel de alcalde lee apresuradamente y se equívoca, pero se le aplaude a rabiar cuando agradece el trabajo de los voluntarios. El falso Samaranch, que muestra su satisfacción por que son los Juegos de todos, se muestra pomposo y solemne en sus palabras finales: "Tengo el honor de invitar a Su Majestad a declarar inaugurados los Juegos Olímpicos". Y el doble de Juan Carlos se levanta. Está muy en su papel. LLeva una chuletilla, que lee de reojo. Pausadamente, como debe hace el Rey de verdad.

    ¡La María...!

    Sobre el terreno de juego y en el escenario, el ensayo es lo que más se parece a la ceremonia inaugural. Pero en los graderíos y en la tribuna no es lo mismo. Tode es mucho más familiar. El público es lo menos real. Son gente del COOB, invitados de la organación y familiares de los actuantes. "iLa María, allí está la María!” La María es una de los cientos de chicas y chicos que hacen de mar en el espectáculo de la Fura dels Baus. Por cierto, que si tan tormentoso fue nuestro origen, no ha de extrañar que los catalanes seamos a veces tan torturados.

    No es el público que habrá en la ceremonia de verdad, en la que dicen que sólo una minoría podría mostrar el DNI. Mayoritaamente estarán los ocupantes de la ciudad, con los que se podría formar la más amplia colección de pasaportes del mundo.

    Son públicos de sensibilidades diferentes. El del ensayo distingue de himnos y de banderas, que quizá por estar comprometido con la organización aplaude más que silba, y que sabe de las notas del Virolai y del Cant de la Senyera Es un público que vibra cuando el maestro de ceremonias alerta con un grito -`Castellers, endavant!"- y que se muestra cornprensivo cuando se le dice que pebetero no será encendido esta noche.

    No tan comprensivo y no tan sonriente como pide Maragall se muestra después de las 11 de la noche, cuando ha acabado la función y ha de descender por una montaña de Montjuic en la que lucen las fuentes -eso sí- pero en la que hay grandes zonas de oscuridad, que han de atravesar miles de personas, camino de una plaza de Espanya en la que cada uno se las apañará como pueda. La salida del estadio, como la lluvia, tampoco se debe haber ensayado. Menos mal que los vips tendrán que bajar en la oscuridad.


    El `aplaudímetro'
    Si el público de hoy fuera el del ensayo, el aplaudímetro diría que los equipos que van a recibir más ovaciones son los de Andorra, Croacia, Estonia, Lituania y Eslovenia, y también los de las repúblicas ex soviéticas que desfilan juntas en el Equipo Unificado. Debía ser un público algo especial, que abucheó estruendosamente a Estados Unidos y que dispensó, en cambio, aplausos para Cuba. Los sentimientos son algo muy personal y los mismos espectadores, como los que estaban cerca del cronista, pueden silbar al escuchar las notas del himno español y pueden aplaudir al equipo español cuando desfila con la bandera al frente.

    El aplaudímetro diría que hubo división de opiniones con la bandera bicolor, con predominio de los aplausos. Hay ovaciones que no se pueden interpretar, como las recibidas por la República Federativa Checa y Eslovaca, que no se sabe si iban para los checos o para los eslovacos. Más de 14.000 atletas van a desfilar. Obviamente no había en el ensayo 14.000 figurantes. Mientras se pudo disponer de ellos, uno ocupaba el lugar que correspondía a 10 atletas. El cupo de voluntarios quedó agotado con el equipo de Ghana. La distancia entre los abanderados marcaba el tiempo real del desfile: una hora y 30 minutos.